Ejemplos ?
formando parte así de los vecinos fundadores de ese primer barrio de Montevideo. Su madre fue Juana Carril Berro, planchadora. Su padre León Ángel, cochero y músico comparsero que dirigió, como jefe, algunas de las "Sociedad de Negros" y "Salas de Nación", que funcionaban en ese barrio, con la finalidad de mantener viva las costumbres africanas entre ellas el Candombe, etc.
René Schick nació en León, Nicaragua el 23 de noviembre de 1909 en un hogar muy pobre, su madre Angélica Gutiérrez, mujer muy trabajadora y digna, era costurera, lavandera y planchadora que alistaba la ropa a los empleados de la mina "Santa Pancha", cerca de Malpaisillo.
arl Meier (San Galo, 16 de marzo de 1897 - Zúrich, 29 de marzo de 1974), de nombre real Rudolf Carl Rheiner, fue un actor suizo del Cabaret Cornichon y editor de la revista Der Kreis – Le Cercle – The Circle bajo el seudónimo «Rolf». Karl Meier nació en 1897 como hijo ilegítimo de la planchadora Elisabeth Rheiner en San Galo, Salathé (1995) p.
Nació en una casa que todavía se conserva, en la calle Bessay de Altenbach, incluida dentro del patrimonio cultural de Francia. Mujer de carácter, trabajó sucesivamente de cantinera, lavandera y planchadora en Oderen.
Todos los conocimientos que "Maximito hermoso" le había trasmitido, los rezos que mamá le enseñaba, los cantos de la dentrodera, los cuentos de la planchadora, todo se lo ofrecía a papá como fuente de distracción; y, acomodada en la silla del asiento de peluche con "floritas pegadas" que le había comprado Pepito, principiaba muy satisfecha: "Esta era una señora que tenía dos muchachitas, una buena y otra mala...".
Sobre una silla, junto al respaldar del lecho, tenía las siguientes obras: Virgen y madre de Luis de Val, Electrotécnica de Bahía y un Anticristo de Nietzsche. La Virgen y madre, cuatro volúmenes de 1800 páginas cada uno, me lo había prestado una vecina planchadora.
En un quicio de puerta, puerta encalada como la de un convento, él y ella. El, del Escuadrón de Seguridad; ella planchadora o percalera.
Y he pensado en el hombre del umbral; he pensado en la dulzura de estar sentado en mangas de camiseta en el mármol de una puerta. En la felicidad de estar casado con una planchadora y decirle: -Nena, dame quince guitas para un paquete de cigarrillos.
En el corredor trasiega la niñera con el bebé en los brazos, dándole biberón, sin parar mientes en la algarabía ni en las fiestas de la niña. Es la planchadora la que, al ir a avivar la hornilla, oye aquello.
Después de ensayar con varios oficios, vino a parar en planchadora de parroquianos pobres; que para ricos no alcanzaban sus habilidades.
No seré yo quien niegue estas virtudes cívicas del fiaca, no, no seré yo; pero en cuanto a fidelidad... Allí sí que puede estar segura la señora planchadora de que su hombre no le falta ni un chiquito así...
Y la planchadora piensa que si bien es cierto que todas estas cosas no se pueden pretender de un hombre constituido normalmente y de acuerdo a todas las leyes de la psiquiatría, en cambio él le es fiel, rotundamente fiel...