planchado


También se encuentra en: Sinónimos.

planchado, -da

 
m. f. Acción y efecto de planchar.
Conjunto de ropa blanca que se ha de planchar o se tiene ya planchada.
Dejar planchado a uno loc. adj. Dejarlo sin capacidad de reacción.
Traducciones

planchado

ironing

planchado

stiratura, stiro

planchado

كَيٌّ, الكي

planchado

žehlení

planchado

strygning

planchado

Bügelwäsche

planchado

silitettävät vaatteet

planchado

repassage

planchado

glačanje

planchado

アイロンをかけるべきもの, アイロン

planchado

다림질

planchado

strijkgoed

planchado

stryking

planchado

prasowanie

planchado

глажка, Гладильная

planchado

strykning

planchado

การรีดผ้า

planchado

ütü

planchado

sự là ủi

planchado

熨衣服

planchado

Гладене

planchado

A. ADJ
1. [+ ropa] → ironed; [+ traje] → pressed
2. (CAm, Cono Sur) (= elegante) → very smart, dolled up
3. (LAm) (= sin dinero) → broke
4. (Culin) → pressed
jamón planchadopressed ham
5. (Méx) (= listo) → clever; (= valiente) → brave
B. SM
1. (a la ropa) → ironing; (a un traje) → pressing
una prenda que no necesita planchadoa non-iron garment
dar un planchado a [+ ropa] → to iron; [+ traje] → to press
2. (Andes, Cono Sur) (Aut) → panel beating
Ejemplos ?
Hoy se habría muerto de hambre y de pena si yo no le hubiera dado el dinero para salir de su apuro.-Ese otro jaquetón, tan planchado y que parece un señor, es un trapisondista capaz de pegársela al lucero del alba.-Repara bien en esa mujer que nos ha saludado con voz melosa y sin levantar los ojos del suelo; pues es una bribonaza, chismosa, enredadora y capaz de beberse a toda su casta: apostaría una oreja a que lleva la botella del aguardiente debajo del delantal.-¡Éste sí que es todo un hombre de bien y hacendoso!
–Señorito –entró un día después a decir a Augusto Liduvina–, ahí está la del planchado. –¿La del planchado? ¡Ah, sí, que pase! Entró la muchacha llevando el cesto del planchado de Augusto.
y no había tal; desde el sombrero de copa, de moda atrasada, pero reluciente y bien planchado, hasta las botas, de pacotilla, pero como soles, todo revelaba allí completa pulcritud, muchos pensamientos y cuidados domésticos consagrados a la ropa, en cuanto símbolo de dignidad humana.
Mas a pesar de todo, la fuerza interior que sostiene a los desesperanzados cuando no hay nadie más en quien creer, la ha hecho resistir sus decenios sobre las azoteas o en los tibios, pero fatigantes cuartos de planchado.
Se arregló lo mejor que pudo, sacó del pantalón sucio la cartera y la guardó en el bien planchado pantalón que Micaela le había dis-puesto, se puso corbata y saco y convertido en todo un citadino, sin aires provincianos, salió al encuentro de la oportunidad esperada.
Sobre su chaleco de blanco piqué, tieso y mal planchado, ostentaba pesado medallón de oro, en cuyo centro fulguraba gruesa piedra amarilla.
En el sucio carro donde se hacinan mustios o gruñidores los perros errantes, famélicos, extenuados de hambre y de calor, fue lanzada una perrita inglesa, de la raza más pura; una galga de ese gris que afrenta al raso, toda reflejos la piel, una monería; estrecho el hocico, delicadas como cañas las patitas, y ciñendo el pescuezo flexible un collarín original: imitado en esmalte blanco sobre oro un cuello de camisa planchado con las dos pajaritas dobladas graciosamente, y una minúscula corbata azul, cuyo lazo sujetaba un cuquísimo imperdible de rubíes calibrés; todo ello en miniatura, lo más gentil del mundo.
Míster Murdstone, con gesto de impaciencia y malhumorado, continuó, sin hacer caso de lo que le decían: -Las condiciones son que ganarás lo bastante para comer y tener algún dinero en el bolsillo. De tu alojamiento yo me ocuparé, igual que del lavado y planchado de tu ropa.
Nunca le faltaba a Perogil ni un botón de camisa, ni un pañuelo bien planchado y fino, ni la comida sazonada a su gusto, ni las flores en la mesa, ni los papeles en orden, ni el tintero lleno, ni el frasquito de la medicina delante del plato.
Y continúan «las gentes»: «El lujo y los moños que gasta esa familia, planchado, fregado y servidumbre que esto exige, requieren gastos que no pueden cubrirse con lo que resta de los diez mil reales después de satisfechas las atenciones indispensables de una casa...».
En cuanto al planchado de las enaguas, ocurre una vez cada semana y le hacen las chicas, que no quieren privarse ni de sus paseos ni de sus otros placeres cotidianos, a las altas horas de la noche del sábado.
La criatura exhibía, inocentemente, uno de esos sombreritos con cintajos, que sin ser viejos son deplorables. Un vestidito rosa recién planchado.