plácidamente

plácidamente

 
adv. m. Con sosiego y tranquilidad.
Traducciones

plácidamente

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Ejemplos ?
Ven tú, la alegre zagala, Atención de mil amantes, Y cuyos ojos, si miran, No hay corazón que no abrasen: Plácidamente severa, Severamente agradable Te acompañará tu hermana Y alentaréis todo el valle; Mientras que a encantarnos venga, Mientras que enlazada sale Con la gallarda Belisa La linda y modesta Dafne.
róspero, aunque echado sobre el saco de hierbas, permanecía en la vigilia. Generoso y Basilio habían caído sobre los improvisados lechos como piedras en el estanque: dormían plácidamente.
Estaba sentado plácidamente, leyendo el periódico, con su cabecita inclinada hacia un lado, y un vaso de jerez caliente al lado del codo.
Quiere el hombre vivir cómoda y plácidamente pero la Naturaleza prefiere que salga del abandono y de la quieta satisfacción, que se entregue al trabajo y al penoso esfuerzo para, por fin, encontrar los medios que le libren sagazmente de esta situación.
Y pensaba, mordiendo su almohada, mientras Candelaria dormía plácidamente: «¿Cómo no se me ha ocurrido antes que esto de la honradez es un concepto vano?
En todas sus misivas hablaban de los progresos educativos hechos por los hermanos de la salud de los padres; de lo plácidamente que iban llevando la vejez por obra de los desvelos de sus hijos; de la satisfacción que sus hijos experimentaban cuando podían proporcionar una comodidad nueva, un goce más a los ancianos; un lujo no satisfecho, una diversión no disfrutada a los mozalbetes y a los niños.
No se olvidarán de ti, oh Menelao, los felices e inmortales dioses y especialmente la hija de Zeus, que impera en las batallas; la cual, poniéndose delante, desvió la amarga flecha: apartóla del cuerpo como la madre ahuyenta una mosca de su niño que duerme plácidamente, y la dirigió al lugar donde los anillos de oro sujetaban el cinturón y la coraza era doble.
Todo continuaba lo mismo; las luces ardiendo, derramando en copiosos chorros la blanca cera sobre las arandelas; las imágenes en el propio sitio, sin mover brazo ni pierna ni desplegar sus austeros labios; la mujer sumida plácidamente en un sueño que debía saberle a gloria; todo seguía lo mismo, menos la caja azul, que se había quedado vacía.
Después, cuando volvía su mirada a la chimenea poblada de pantallas chinas, a las amplias cortinas, a los sillones, en fin, a todas las cosas que habían endulzado la amargura de su vida, le entraba un remordimiento, o más bien una pena inmensa que exacerbaba la pasión, lejos de aniquilarla. Carlos atizaba el fuego plácidamente con los dos pies sobre los morillos de la chimenea.
Bola de Sebo, en el azoramiento de su triste despertar, no había dispuesto ni pedido merienda, y exasperada, iracunda, veía cómo sus compañeros mascaban plácidamente.
¡Tiene usted un aneurisma aórtico! -Así le dicen, según parece -repuso plácidamente-. La semana pasada acudí al médico y me aseguró que estallaría antes de no muchos días.
más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios!