pitiminí

pitiminí

(Del fr. petit, pequeño + menu, menudo.)
1. s. m. BOTÁNICA Se aplica a una variedad de rosal de flores pequeñas.
2. de pitiminí loc. adv. Se usa para referirse a algo muy pequeño o de poca importancia.
NOTA: En plural: pitiminíes
Traducciones

pitiminí

Liebling

pitiminí

pitiminí

pitiminí

pitiminí

pitiminí

pitiminí

pitiminí

pitiminí

pitiminí

SM de pitiminítrifling, trivial
Ejemplos ?
Acababa de peinarse Dolores y de colocarse entre los negros rizos de su pelo dos rojos claveles de Bengala, cuando penetró en su habitación Pepa la Pitiminí, la más predilecta de sus amigas.
-¿Y qué piensas jacer tú? -le preguntó como asustada la Pitiminí. -Pos la verdá, yo no sé qué jacer, y por eso es por lo que te pido un consejo.
Y es que el camino lo merecía: a la izquierda, la ría, azul y brillante, como polvareda de cristal, con sus playales de arena blanca, que orlan pinos y alisos, mimbraleras y álamos argentados; a la derecha, una sarta caprichosa de casas de recreo, de cuyas tapias se desbordaba el ramaje de las coníferas y los ramilletes coralinos del geranio enredadera y la rosa de pitiminí.
En primer término del nacimiento se veían dos muñecos representando al Rosita Pitiminí y a Guzarrapo, que eran un matrimonio de enanos y dos tipos populares de Lima en tiempos del virrey Abascal.
El entusiasmo llegó a su colmo, y unas mocitas con más sal que las salinas de Huacho, que estaban de espectadoras, casi se comieron a besos al orador, diciéndole: Turroncito de alfeñique, botón de pitiminí, si no estás enamorado enamórate de mí.
Sus bandós, suavemente ahuecados hacia las orejas, brillaban con un destello azul; en su moño temblaba una rosa sobre un tallo móvil, con gotas de agua artificiales en la punta de sus hojas. Llevaba un vestido de azafrán pálido, adornado con ramilletes de rosas de pitiminí mezcladas con verde.
-Pos bien: ésa me da por él cuatro duros y yo no lo doy menos de cinco ni manque me frían en salsa de tomates. Y a propósito de tomate..., ¿cómo está tu Don Rosa de Pitiminí?
-Pos tan de pitiminí..., señora, usté lo ha dicho. -Pero ¿siguen esas relaciones? -Pos naturalmente que siguen; como que eso no lo cura ya mas que el cura.
¡Digo, sería linda! Compadezco al galán que por carencia de narices no pudo disfrutar del perfume de esa rosa pitiminí. Flores tales no las hizo Dios para los chatos.
Antonio, sin más trabajo que desear, esperar y anunciar la caída del Gabinete -acababa de cumplir veintidós años; era morena esclarecida, más bien alta que baja, ni delgada ni gruesa, y tenía: ojos y pelo negros; incipientes y anilladas patillas; boca pequeña y roja, que sonreía con gracia y dejaba ver unos dientes irreprochables; mejillas levemente coloradas; manos pálidas y chicas, con los dedos puntiagudos y las uñas como hojas de rosa de pitiminí; cintura, seno y hombros admirablemente proporcionados; pie menudo y firme, o sea alto de empeine, y voz de mezzo-soprano, tan propia para la blandura del ruego como para la gravedad de la narración.
Su carita redonda enmarcada en unos rizos negros, sus grandes ojos y sus labios de pitiminí, junto a su corta estatura (1,55 m) y redondeadas formas, representaban el ideal de belleza femenina de la época.
Entre los rosales que incluye: Rosales Miniatura, también llamados de "pitiminí" o "rosales de patio", con las siguientes variedades: 'Para tí', 'Red Meillandina', 'Orange Meillandina', 'Baby Masquerade', 'Little Buckaroo', 'Meillandina', 'Golden Meillandina', 'San Valentín', 'Leticia Blanca'.