pirueta

(redireccionado de piruetas)
También se encuentra en: Sinónimos.

pirueta

(Del fr. pirouette, cabriola.)
1. s. f. Movimiento ágil y hábil hecho con el cuerpo había unos chicos haciendo piruetas en la calle. acrobacia, cabriola
2. Acción o palabras con que se remedia una situación complicada o se salva una dificultad sus piruetas en la empresa le han llevado a altos cargos.
3. EQUITACIÓN Vuelta rápida que se hace dar al caballo alzándose de manos y girando sobre los pies.
4. DANZA Vuelta completa que da el bailarín tomando una pierna como eje, y las diversas repeticiones que puede hacer después del primer empuje.

pirueta

 
f. Cabriola (brinco y voltereta).
Vuelta rápida que se hace dar al caballo, obligándolo a alzarse de manos y a girar apoyándose sobre los pies.

pirueta

(pi'ɾweta)
sustantivo femenino
1. movimiento acrobático que consiste en dar giros con el cuerpo Me maravillan las piruetas de los payasos.
2. acción con la que se soluciona una situación compleja Evadió la envestida de su atacante con una ágil pirueta.
Sinónimos

pirueta

sustantivo femenino
cabriola, brinco, salto, voltereta, malabarismo, acrobacia.
Pirueta y cabriola se refieren tanto al brinco o salto dado por los danzantes como a la voltereta.
Traducciones

pirueta

pirouette

pirueta

Pirouette

pirueta

pirouette

pirueta

pirouette

pirueta

SF (= movimiento ágil) → pirouette; (= cabriola) → caper
hacer piruetasto perform a balancing act
Ejemplos ?
-Atiende -le dijo a José el caballo blanco-; ahora voy a dar muchos saltitos y hacer piruetas, y esto le hará gracia a Bella-Flor; te dirá que quiere montar un rato, y tú la dejarás que monte; entonces yo me pondré a dar coces y relinchos; se asustará, y tú la dirás entonces que eso es porque no estoy hecho a que me monten las mujeres, y montándome tú, me amansaré; te montarás, y saldré a escape hasta llegar al palacio del Rey.
Para seguir los movimientos del niño el padre vigilante necesitaba hacer mil contorsiones, sin dejar de tocar con aquella suavidad y elegancia exquisita de siempre: daba vueltas en redondo; se inclinaba, se ponía sobre las puntas de los pies... parecía un músico excéntrico que lucía su habilidad entre piruetas.
El amor tan encerrado en cuerpos unitarios, tan clausurado, enclaustrado en su vigor de mil piruetas, nos despoja de alas y nos llena de naufragios.
Mientras, las flores pueblan la mesa y la bandeja de plata gruesa y las cajitas donde hay café, en cuyas clásicas etiquetas hay unos chinos que hacen piruetas sobre cajones llenos de té.
Verdad que una y otra no escapan a los dardos de su ironía, como no se libraba ni él mismo, porque era propio de Heine velar con un chiste sus pasiones, disimular con una risotada sus dolores; como la heroína del cuento, baila con un puñal en las entrañas; como Voltaire, está con una pierna en la tumba y hace piruetas con la otra.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres vestidos de locura, con cacerolas viejas, tambores de sartenes, cencerros y cornetas; el hálito canalla de las mujeres ebrias; el diablo, con diez latas prendidas en el rabo, anda por esas calles inventando piruetas, y por esta balumba en que da brincos la gran ciudad histérica, mi soledad y tu recuerdo, madre, marchan como dos penas.
Cada arrebato del caballo acentuaba el roce con los cuernos circundantes, y éstos inducían a su vez en la cabalgadura renovadas y furibundas piruetas.
El mayordomo y el vaquero al ver las piruetas forzadas del vagabundo sonríen y cuchichean, mientras el amo, enarbolando de nuevo la fusta, grita con su gruesa voz de bajo: -¡Vamos, aprisa, viejo ladrón!
VEINTE Artesano corazón que te has quemado en la hoguera, otra vez última, de la rima patrañera y el ripio sin dolor, consumido en la madera de tu absurda compulsión, deja de labrar piruetas en la mórbida caldera del amor y olvídate la oferta que en un marketing siniestro te confunde en los mercados de las urbes de cartón.
Don Juan Alejo Cortavitarte, al firmar el último auto del proceso, se restregó las manos de gusto, y olvidando la gravedad de juez, hizo un par de piruetas, diciendo al escribano: -Ya ve usted, don Antolín, que me he salido con la mía: ::«En toda humana querella, ::pregúntese: ¿quién es ella?»
-Eso es, que diga algo fray Mateo -exclamaron en coro las muchachas, que gustan siempre de oír palabritas de almíbar. -¡Acurrucutú manteca! añadió haciendo piruetas un mocito de la hebra-. Y que brinde con pie forzado.
Sí, ésa es la vida, cazar con los nobles, más brutos y más lerdos que los campesinos de mi tierra, galopando vestido con un casacón rojo, tras del alazán del Duque chocho y obtuso; vestirse con otro casacón blanco, con un chaleco de seda bordado de colores y con medias y zapatos femeninos para hacer piruetas de maromeros y grotescos dengues al poner el cotillón en casa de Madame la Princesse Tres Estrellas...