piropo

(redireccionado de piropos)
También se encuentra en: Sinónimos.

piropo

(Del lat. pyropus < gr. pyropos, semejante al fuego.)
1. s. m. Halago o cumplido que se hace a una persona, en especial refiriéndose a su belleza no aguanta los piropos machistas. flor, requiebro
2. MINERALOGÍA Mineral, variedad de granate de color rojo, usado como piedra preciosa.

piropo

  [Mg3Al3(SiO4)3]
m. mineral. Variedad de granate, de color rojo de fuego, muy apreciado en joyería.
fam.Lisonja, requiebro.

piropo

(pi'ɾopo)
sustantivo masculino
expresión de admiración o elogio que se dedica a una persona Le dijo un piropo a su compañera de baile.
Sinónimos

piropo

sustantivo masculino
2 (mineral) rubí, carbúnculo.
Traducciones

piropo

Kumpliment, Pyrop, Kompliment

piropo

piropo

piropo

SM
1. (= cumplido) → flirtatious remark; (= lisonja) → flattery
echar piropos ato make a flirtatious remark to
2. (= granate) → garnet; (= rubí) → ruby
3. (Andes) → ticking-off
Ejemplos ?
Mas una noche, al regresar la joven de hacer entrega de costuras, halló a Fortunato bajo el dintel de la casa, y antes de que éste la endilgase uno de sus habituales piropos, ella con voz dulce y argentina como una lluvia de perlas y que al amartelado mancebo debió parecerle música celestial, le dijo: -Buenas noches, vecino.
Poco a poco, el ruido, las luces, los chillidos, la mezcla de perfumes insinuantes, las miradas y los piropos, las serpentinas que tendían como un velo en el aire, fueron envalentonando a la novicia.
Allí se contemplaba el musgoso pesebre con la vaquita mugidora; el gallo de cartón que quiquiriqueaba como un verdadero sultán de gallinero, y la gigantilla a quien el Niño Gato endilgaba estos piropos: «Mariquita, María, flor de romero, no le digas a nadie que yo te quiero.
Tal es la opinión de un escritor ilustre que sostiene ser la lisonja claro indicio de buena educación en el hombre, y que escuchar piropos es gratísimo no sólo a oídos humanos, sino hasta a los divinos.
Aun cuando resulta alguna rara vez desmedido en la hipérbole, lo hace con una gracia andaluza tan característica. que nos hace sonreír y admirarlo más, porque sus hipérboles son siempre piropos de cordobés enamoradísimo.
He aquí una frase, limeñismo puro, que oí muchas veces cuando era muchacho a los pisaverdes y alfeñiques de aquel tiempo que los domingos se estacionaban bajo los arcos del portal de Botoneros, inmediatos a los de las mixtureras, y que no dejaban pasar buena moza sin dispararla una andanada de piropos.
Dirige piropos a las criadas, frases insidiosas a la gente que pasa en coche y miradas de entendido a los carteles que anuncian nuevas películas.
, todos estos piropos y otros muchos se le lanzaban a cada paso desde el fondo de su copa; pero él, siempre bravo y cada vez más alto, parecía reírse con desprecio y decirnos: «Dadme franqueo y llamadme tonto».
Sus maneras familiares autorizaban hasta cierto punto a los pisaverdes de la corte para dirigirla, sin respeto a su elevada posición, bromas y piropos.
Mientras yo me mantenía silencioso y retraído y el ventero se ocupaba en quitar la silla a nuestros caballos, mi amigo, so pretexto de encender un cigarro, se acercó al hogar, y, después de los cuatro o cinco piropos de costumbre, trabó conversación con la muchacha de la venta.
Eres la España frívola y loca que con piropos siempre en la boca -pero sin ansias de Prometeo- iba a la zaga de las manolas mientras volaban las Carmañolas del otro lado del Pirineo.
No embargante que los casquilucios parroquianos de su tío la echaban flores y piropos, y la juraban y perjuraban que se morían por sus pedazos, la niña, que era bien doctrinada, no los animó con sus palabras a proseguir el galanteo.