Ejemplos ?
Aquel joven delicado, que jamas había tenido trato con las jentes de los campos, culto y de hábitos refinados, se insinuaba sin esfuerzo con los huasos y se hacia comprender y estimar sin inspirar reservas ni desconfianzas, pues éstas sou naturales entre los campesinos y los futres, como pintorescamente llaman en su lenguaje vulgar a los jóvenes de sociedad.
A más, su historia, conocida por todos nosotros y pintorescamente exagerada, nos hacía ver en él, no solo un mártir de la libertad, como lo fue en efecto, sino un hombre que había luchado cuerpo a cuerpo con Napoleón, nombre simbólico de la tiranía.
Sentado en un banco por el cual trepaba una enredadera fina, ante una canastilla de alternanteras y colios, pintorescamente rayada de verde y rojo carmín, y macizada de margaritas menudas, Enrique daba vueltas al problema de su destino.
Pasada la zanja, se extendía un alfalfar de media cuadra de ancho, pintorescamente manchado por dos o tres pequeñas parvas de pasto seco.
Las señas eran fatales. El hombre era el retrato del Judío tan pintorescamente descrito por Eugenio Sue. Alborotáronse los vecinos de Zurite y el viajero fue a la cárcel, mientras sumariamente se resolvía lo que con él sería oportuno hacer.
Por esta rejilla, destinada para reconocer a los amigos en los tiempos de guerras civiles, podían ver los curiosos en el fondo de un bóveda obscura y verdosa algunos escalones gastados, por los que se subía a un jardín limitado pintorescamente por muros espesos, húmedos, llenos de vegetaciones y de espesuras de pequeños arbustos.
La vida de estos dos personajes se verá complicada (pintorescamente) cuando regresa al tranquilo pueblo una gran diva del pasado, una actriz de los años ´60 (Gloria), que confunde a Roberto con un chofer, sus vidas se unen inexorablemente en un viaje contra el reloj y la muerte.
Se realizan en grupo de ocho personas vestidos pintorescamente con pantalón de pana negro, camisa blanca, faja de franela de colores vistosos, cintas multicolores, medias y alpargatas blancas, un sombrero de copa adornado con cintas anchas de colores y un ramillete de flores.
Era en verdad una paradoja en dos piernas, vistiendo curioso ropaje y portando indomable cabellera. Esa perfecta combinación la hacía pintorescamente atractiva y singularmente hermosa.
Se dedicaba por entonces a ejercer la crítica literaria en The Spectator. Pacifista, fue declarado pintorescamente inútil para el servicio militar cuando estalló la I Guerra Mundial.
Se llamó antes Aldea Nueva de Centenera y se halla a 80 km de la capital cacereña. El gentilicio de los hijos de esta localidad es "aldeanos" llamados pintorescamente "aldeanos pachochos".
Son doce los integrantes entre hombres y mujeres; van vestidos pintorescamente con colores llamativos, sombreros adornados con flecos y flores de papel.