Ejemplos ?
En fecha indeterminada retornó al monasterio de San Martín, enfermo de tuberculosis, pero con fuerzas para pintar al fresco en una de sus bóvedas los meses, las fases de la luna y las constelaciones, en un mural actualmente perdido.
Su vida, pues, permanece en la más absoluta oscuridad hasta que en 1315 recibe el encargo de pintar al fresco una Maestà para el Palazzo Público de Siena o ayuntamiento de Siena.
A su regreso a Siena, su reputación era tal, que fue el encargado por la Señoría de pintar al fresco, en una sala del palacio, una Virgen María con multitud de figuras a su alrededor.
Entre 1953 y 1954, Hurd se instaló en Lubbock (Texas) para pintar al fresco la rotonda de lo que entonces era el Museo del Oeste y hoy es el Holden Hall de la Universidad Tecnológica de Texas.
El año 1503, el nuevo gobierno republicano, al escoger como gonfaloniere a Piero Soderini, decidió pintar al fresco dicha sala, y a este efecto encargó a Leonardo da Vinci la representación de La batalla de Anghiari y, en el muro de enfrente, a Miguel Ángel La batalla de Cascina, enfrentando así a los dos artistas más grandes de la época.
Tiepolo fue llamado por el patriarca Dionisio Delfino en 1726, para pintar al fresco en la escalera de honor la «Caída de los ángeles rebeldes», una obra de gusto tardobarroco, con una gama cromática aún oscura, y efectos escenográficos obtenidos con relieves de estuco.
Hacia 1660 por deseo del abad Ippolito Braciolini, fue llamado a pintar al fresco el claustro del monasterio olivetano de San Benito en Pistoya.
Un trabajo relacionado con la Biblioteca Nacional le puso en contacto con los frescos de la Cripta de San Isidoro de León. El impacto que le produjo la contemplación de estas obras acrecentará en él el deseo de aprender a pintar al fresco.
Fue también por la alta calidad pictórica de los cuadros de la basílica inferior que Cimabue fue llamado para realizar las pinturas en el ábside y en el crucero de la basílica superior de San Francisco, en los mismos años en los que maestros romanos comenzaron a pintar al fresco la parte superior de la nave.
Dolci nunca fue un artista prolífico; le llevaba semanas pintar un simple pie, según su biógrafo Filippo Baldinucci. Su morosa forma de pintar le impidió pintar al fresco, que necesita una cierta rapidez en la ejecución.
Después pasó a Siena, donde Ippolito Agostini le encomendó su primer encargo (1575), una Virgen con el Niño y los santos Antonio y Agüeda (Museo de la Opera del Duomo, Siena), así como la decoración del Palazzo Agostini (ahora Bindi-Sergardi) con alegorías basadas en Las Metamorfosis de Ovidio. En 1582 llegó a Roma, donde prontó recibió importantes encargos para pintar al fresco diversas capillas en iglesias romanas.
El nombramiento fue confirmado algo después, en 1668, cuando se le dio la plaza dejada vacante por Angelo Nardi, en atención a que como pintor era «el más único que se conoce en estos Reynos en el arte de pintar al fresco».