Ejemplos ?
Cual frente a plata estaño, o cobre a oro, amapola campestre frente a rosa, blanco sauce a laurel siempre coloro, cristal pintando a piedra que es preciosa; aquella a quien no aún nacida honoro, será frente a cualquiera que famosa sea por su belleza, o su prudencia u otra cualquier magnífica excelencia.
Si quieres, vate español, cantar, que tu acento blando siga deteniendo el sol, porque a su puro arrebol siga mi pincel pintando...
Por lo mismo que yo pequé, no quiero que otros pe- quen pintando mujeres, como dijo un poeta rancio, con barba esdrújula, boca seguidilla, nariz romance, cara redondilla, pecho hermoso en plural, ojos sonetos, y, en fin, un todo de los más perfetos.
El diario radical hace con este motivo un elogio entusiasta de las obras de este desdichado pintor, que ha prostituido su ingenio pintando en disparatadas caricaturas escenas religiosas, tan ofensivas á la moral como al arte.
Aquella transformación mágica, realizada tan presto, ¡hasta que punto la había preparado él en largos años de propaganda con la pluma, con aquella pluma de gran artista, rebosante de eficacia y sentimiento, de realismo y de contemplación elevada del fondo de la vida, ya pintando a los «sitaretzi», que guiados por su fe pasan a pie enjuto sobre el mar, ya transfigurando a la vulgar pecadora y redimiendo al que la perdió, por medio del dolor y de la abnegación, en caminos de luz y de sublime renunciamiento!
Tales los germanos, de quienes una pluma, cansada de trazar los crímenes y negruras de un pueblo instruido, opulento y voluptuoso, se consolaba pintando su simplicidad, su inocencia y sus virtudes.
¡Pues nada menos proponemos que la religión nueva y los sacerdotes nuevos! ¡Nada menos vamos pintando que las misiones con que comenzará a esparcir pronto su religión la época nueva!
Hasta que fueron a la cocina del palacio, donde estaban guisando pescado en salsa dulce, e inflando bollos de maíz, y pintando letras coloradas en los pasteles de carne: y allí les dijo una cocinerita, de color de aceituna y de ojos de almendra, que ella conocía el pájaro muy bien, porque de noche iba por el camino del bosque a llevar las sobras de la mesa a su madre que vivía junto al mar, y cuando se cansaba al volver, debajo del árbol del ruiseñor descansaba, y era como si le conversasen las estrellas cuando cantaba el ruiseñor, y como si su madre le estuviera dando un beso.
Otro escritor, pintando la arrogancia de Bolívar y su propensión a humillar a los que lo rodeaban, dice que una noche entró el Libertador, acompañado de Monteagudo, en un salón de baile, y que, al quitarse el sombrero, lo pasó para que éste se lo recibiera.
Camina por la glorieta luciendo su traje de glisé en espera de algún gladiador que la acompañe a tomar el té y los dos hagan glu-glu-glú. Un drama frenético Bajo un alto cedro sentado en la piedra dibujo este cuadro pintando una hiedra.
Habían logrado hacerla ya tan alta, que las nubes impedían en ocasiones, ver donde terminaba y como la iban pintando del color solar, el color del ladrillo, una matiz del anaranjado, como el del crepúsculo, asemejaba un enorme rayo de sol que se extendiera al tocar el suelo.
"Yo escuchaba que dos personas se movían a mi lado, pero como Alá me ha quitado el don de la vista, sólo puedo suponer que 'el hombre de la limosna' se estaba pintando para tener mi aspecto." -¿Qué hacías tú en tanto?