pingüe

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pingüe

(Del lat. pinguis, gordo.)
1. adj. Que es graso o mantecoso. adiposo, craso
2. Que es abundante y copioso recibió pingües regalos por su boda. cuantioso

pingüe

 
adj. Craso, gordo.
fig.Abundante, fértil.

pingüe

('pingwe)
abreviación
que es muy abundante Obtuvimos ganancias pingües del negocio.
Sinónimos
Traducciones

pingüe

pingue

pingüe

pingüe

pingüe

pingüe

pingüe

pingüe

pingüe

pingüe

pingüe

ADJ
1. (gen) → abundant, copious; [ganancias] → rich, fat; [cosecha] → bumper; [negocio] → lucrative
2. (= grasiento) → greasy
Ejemplos ?
Si alguna vez adorné tu gracioso templo o quemé en tu honor pingües muslos de toros o de cabras, cúmpleme este voto: ¡Paguen los dánaos mis lágrimas con tus flechas!
Pero, entretanto, ya en Altamira no estaba el honrado mayordomo de los tiempos de su madre, y mientras Santos se contentaba, apenas, con echarles una ojeada a las cuentas, muy claras siempre sobre el papel, que de tiempo en tiempo le rendían los administradores, éstos hacían pingües negocios con la hacienda altamireña.
Amigos y deudos querían retenerme allí y me dirigían insistentes : degollaron gran copia de pingües ovejas y de bueyes de tornátiles pies y curvas astas; pusieron a asar muchos puercos grasos sobre la llama de Hefesto; bebióse buena parte del vino que las tinajas del anciano contenían; y nueve noches seguidas durmieron aquéllos a mi lado, vigilándome por turno y teniendo encendidas dos hogueras, una en el pórtico del bien cercado patio y otra en el vestíbulo ante la puerta de la habitación.
Como los canes y pastores ahuyentan del boíl a un tostado león, y vigilando toda la noche, no le dejan llegar a los pingües bueyes; y el león, ávido de carne, acomete furioso y nada consigue, porque caen sobre él multitud de venablos arrojados por robustas manos y encendidas teas que le dan miedo, y cuando empieza a clarear el día se marcha la fiera con ánimo afligido; así Ayante se alejaba entonces de los teucros, contrariado y con el corazón entristecido, porque temía mucho por las naves aqueas.
Tal ha sido el orden con que la política ha distinguido sus medidas en la conquista, población y regeneración del hermoso país que desde las inundadas llanuras del Orinoco hasta las despobladas orillas del Hacha, forma una de las más pingües e interesantes posesiones de la Monarquía española; y tales los sucesos con que sus habitantes, reunidos en una sola familia por los intereses de una patria, han correspondido a los desvelos con que el Gobierno ha procurado elevar a Venezuela al rango que la naturaleza le asigna en la América meridional.
Debo advertir que en éste y otros casos se avivan los celos con poderosas razones económicas. Tal linaje de mancebas suele ser muy costoso, y remata en la perdición de pingües y desahogados caudales.
Los banqueros, controlantes e industriales representan verdaderamente el nervio de la sociedad: el capital sirve para resolver las importantes y humanitarias cuestiones que se agitan en la Bolsa, para exportar e importar de los diversos países los productos de la actividad humana, poniéndolos en la plaza de una manera desinteresada, justa y equitativa, y para producir esas manufacturas admirables que constituyen la fama de tanto honrado industrial que disfruta tranquilamente de los pingües beneficios que les producen sus fábricas, no su trabajo, que para esto tiene sus oficiales a quienes dan el pan.
¿Quién contribuyó más á que el odoro incienso de la Arabia se quemase abundantemente ante nuestras imágenes y se nos ofreciesen pingües hecatombes, cuyo sabroso humo, subiendo en caprichosos espirales, nos era tan grato que aplacaba nuestras iras?
Los yerbales de la región sur, plantados en la mísera tierra de campo, eran los portaestan­dartes de este vicioso desarrollo infantil. Por el momento, las plantaciones de este tipo produ­cían pingües cosechas.
Con ellos, haciéndonos todos dueños de nuestro tradicional peculio, podríamos sacarle pingües rendimientos, Paparrigópulos aspiraba –y aspire, pues aún vive y sigue preparando sus trabajos– a introducir la reja de su arado crítico, aunque sólo sea un centímetro más que los aradores que le habían precedido en su campo, para que la mies crezca, merced a nuevos jugos, más lozana y granen mejor las espigas y la harina sea más rice y comamos los españoles mejor pan espiritual y más barato.
Acaeció, pues, que estando prisionero de un general de Alejandro el sátrapa Artasiro –y habiéndose resuelto que si el sátrapa no entregaba pingües tesoros que suponían ocultos le matarían cortándole en pedazos-, la única hija del sátrapa, Zenana, se dio arte para llegar hasta el rey, con propósito de abrazar sus rodillas y librar a su padre del suplicio.
Las rentas federales, pingües, saneadas como no lo habían sido en ninguna otra época, toda vez que el pueblo sufre los gravámenes decretados durante la guerra, y que no se pagan la deuda nacional ni la extranjera, son más que suficientes para todos los servicios públicos, y deberían haber bastado para el pago de las obligaciones contraídas en la última guerra, así como para fundar el crédito de la Nación, cubriendo el rédito de la deuda interior y exterior legítimamente reconocida.