piltrafa

piltrafa

1. s. f. Parte de carne flaca que apenas tiene más que pellejo.
2. Residuo pequeño de cualquier cosa.
3. Cosa muy deteriorada estas cortinas están hechas una piltrafa.
4. coloquial Persona que tiene poca consistencia física o moral después de la enfermedad quedó hecha una piltrafa.
NOTA: También se escribe: piltraca

piltrafa

 
f. Piltraca.

piltrafa

(pil'tɾafa)
sustantivo femenino
1. parte de carne que es excesivamente flaca El carnicero les arrojó unas piltrafas a los perros callejeros.
2. persona que tiene un aspecto degradado La enfermedad lo dejo hecho una piltrafa.
3. cosa que tiene mal aspecto y no se puede usar una piltrafa de automóvil
Traducciones

piltrafa

SF
1. [de carne] → poor quality meat
piltrafasscraps
2. (fig) (= cosa) → worthless object; (= persona) → wretch
3. piltrafas (LAm) [de ropa] → rags, old clothes
4. (Andes, Cono Sur) (= ganga) → bargain; (= suerte) → piece of luck; (= ganancia) → profit
Ejemplos ?
---- Díaz Mirón, el poeta gendarme, está enfermo; el inspirado esbirro autor de las famosas Lascas, se encuentra en su casa hecho una piltrafa, de resultas de su valerosa campaña en persecución de Santanón, que ha de reir todavía de las bravatas del Bate-polizonte, que prometía ridículamente ir a cortarle la cabeza.
Ni sella (no te asombres) esta losa a un devoto, que cantando himnos al Hacedor en compungido tono y clamor doliente, pálido, cabizbajo y penitente dejaba el templo, y sus dineros sacros derramaba en profanos simulacros, mientra el mendigo mísero y transido recibía a sus puertas, a la ambición y al aparato abiertas, vil ochavillo o tísica piltrafa...
Con tu cuerpo de tablones burdos me convertí en piltrafa de carpintería y en una escuadra de dolor desajustado se me turbó la duela fina.
Un capítulo de gallinazos, graves y meditabundos, que también asoleaban sus ropas en las alturas de la basílica y en el palacio municipal, se desgajaron cautelosos, atraídos sin duda por aquellas bayetas de parvulillo, mientras que otros, más muchachos y traviesos, se agolparon al frente de la carnicería, por ver si lograban una parvidad de piltrafa.
II Nunca temas perderte en el camino donde alguna piltrafa te acorrale, pues sabrás que así el alma nunca sale si se encierra en la cárcel de su sino como muchos ahogados por el vino que el hambre y la miseria no te iguale a morir como bestia que equivale a extraviar la misión de lo divino Sé muy bien que tú eliges la grandeza y quieres superar la podredumbre del gusano que loco en su torpeza sólo marcha tras de la muchedumbre sin saber que la auténtica belleza renace sin quedarse en la costumbre.
Los dos jóvenes lo dejaron tranquilo, y él, hundido allí, a la manera de perro acosado, sin ánimo para moverse y con miedo de ir en busca de una piltrafa, se durmió profundamente, recogidas las flacas piernas laceradas y apoyada sobre los brazos escuálidos la enorme cabeza de idiota, cuyos cabellos desgreñados caían ocultando el resto.
Blande el Hidalgo la pujante lanza sólo por la justicia y por su hermosa, que así de caballeros es usanza. El zafio una piltrafa apetitosa les pide a las alforjas, como Panza; don Quijote es poema: Sancho es prosa.
Los hombres, que al principio se habían detenido impresionados por el respeto que siempre impone la muerte de un semejante, volvieron –ante la frase de Camila– a recordar a Teru-tero, la bestia, la cosa, la piltrafa: y se rieron de buena gana.
A través de las bellezas, el arte te libra de caricias carnavales y a fuerza de razón, siempre a tu parte, te ayuda a vencer todos esos males que doblegan tu triunfo hasta matarte. No seas más piltrafa de bestiales.
XV No, no temas perderte en el camino donde alguna piltrafa te acorrale porque sé que ahora sabes lo que vale encerrarse en la cárcel de ese sino y quedar doblegado por un vino donde el hambre y la miseria te iguale a morir como bestia, que equivale, a perder la nobleza de divino.
Bárbara así lo hace, aunque Carolina la cree una buena muchacha. Mientras tanto, Elena vaga por la hacienda hecha una piltrafa y siempre cargando una muñeca.
Muchos personajes ilustres como Goethe, Goya, Wagner, Bismarck y Freud imitaron al emperador Marco Aurelio, que tomaba regularmente opio por consejo de Galeno, ofreciendo un contraste ilustrativo con la figura del yonqui nacido de la prohibición, que usa esa misma substancia o derivados suyos como coartada para declararse piltrafa humana.