pigmeo

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pigmeo, a

(Del lat. pygmaeus < gr. pygmaios, grande como el puño.)
1. adj./ s. Que pertenece a un pueblo que habita en África ecuatorial y en algunas zonas de Filipinas, Borneo y Nueva Guinea, cuyos miembros se caracterizan por su baja estatura, piel oscura y pelo crespo.
2. adj. Que es muy pequeño hombre pigmeo; gallina pigmea. enano
3. adj./ s. POESÍA Que pertenece a un pueblo imaginario que aparece en la antigua poesía griega.

pigmeo, -a

 
adj.-s. etnol. Díc. del individuo perteneciente a ciertos grupos humanos diferenciados, muy primitivos, cuya estatura media no rebasa el 1,50 m. Habita regiones del África central, Melanesia y Malaysia.
adj. fig.Muy pequeño.

pigmeo, -mea

(pig'meo, -'mea)
abreviación
1. persona que pertenece a una raza de África y Asia que se caracteriza por su baja estatura una tribu pigmea
2. persona que es de baja estatura física o moral Tiene una moral pigmea.

pigmeo, -mea


sustantivo masculino-femenino
persona que es de baja estatura física o moral Su novio es un pigmeo.
Sinónimos

pigmeo

, pigmea
adjetivo y sustantivo
Traducciones

pigmeo

pygmée

pigmeo

pigmeo

pigmeo

الأقزام

pigmeo

Pygmy

pigmeo

/a ADJ & SM/Fpigmy
Ejemplos ?
Al pasar por los valles, los pigmeos nos lanzaron flechas desde los huecos de los árboles, y durante la noche escuchamos los tambores de los salvajes.
Sin embargo, la pequeña Mowcher necesitaba vivir, aunque hubiera sido la más tonta y la más gruñona de los pigmeos; pero no hubiese conseguido nada, ¡oh, no!
Pasemos a la hacienda, ocasión grande de las ruinas humanas; porque si hacemos comparación de las demás cosas que nos congojan, como son la muerte, las enfermedades, los temores, los deseos y el padecer dolores y trabajos con los demás daños que nuestro dinero nos acarrea, hallarás que la hacienda es la que nos pone mayor gravamen; y así debemos ponderar cuán más ligero dolor es no tenerla, que el perderla después de tenida; y con esto conocemos que, al paso que la pobreza es menor materia de tormento, lo es de daño: porque te engañas si juzgas que los ricos sufren más animosamente las pérdidas. El dolor de las heridas es igual a los pigmeos y gigantes.
Si descienden de Adán, o de los hijos de Noé, cierta especie de hombres monstruosos que hay También se pregunta si debemos creer que cierto género de hombres monstruosos, como refieren las historias de los gentiles, descienden de los hijos de Noé, o de aquel único hombre de quien éstos procedieron también, como son algunos que aseguran tienen un solo ojo en medio de la frente, otros que tienen los pies vueltos hacia las pantorrillas; otros que no tienen boca, y que viven sólo con aliento que reciben por las narices; otros que no son mayores que un Codo, a quienes los griegos por el codo llaman pigmeos.
Virgilio imita a Homero, el Tasso a Virgilio, Milton al Tasso: Cervantes no ha tenido hasta ahora quien le imite; con él los gigantes son pigmeos: la pirámide de Cheops verá siempre para abajo todos los monumentos que los hombres levanten a sus triunfos.
Dama del ajedrez, dama de cera, dama de faltriquera, si queréis ver ocultas vuestras faltas, dejad de acompañar mujeres altas; que malográis así vuestros deseos, porque fuerais enana entre pigmeos.
«Dejemos, debió decir para sí, á los grandes ingénios el sacar partido de la vida monástica, reproduciendo en estos peregrinos lienzos escenas de penitencia y de oracion que entusiasman y edifican; suya sea la gloria que resplandece á través de los siglos; nosotros, los pigmeos de ingénio y jigantes de ambicion y codicia, debemos para ser originales ser falsos, pues la verdad está ya colocada en el pedestal de la verdadera gloria.
EL hecho de la emancipación americana supone el pensamiento de la emancipación americana, y el pensamiento de la libertad de un mundo, no es pensamiento que brota en cabezas de pigmeos.
cuando emplea ese noble arte en indecencias como las que escribe; lea usted y verá el cuarto o quinto renglón «todo el auge de su esplendor», el sueldo de inválidas que deben gozar las letras, gracia que después nos repite en verso, el país de los pigmeos, los ojos de linces, el anteojo de Galileo para estrellas, los tatarabuelos de las letras, y otras mil chocarrerías y machadas, tantas como palabras, que ni venían al caso ni han hecho gracia a ningún lector, y que sólo prueban que el que las forjó tenía la cabeza más mal hecha que la peor de sus décimas, si es que hay alguna que se pueda llamar mejor; pues entre usted luego...
Dejemos, pues, pasar a otras edades mentira por verdades: no por andar rectificando errores tengamos sinsabores. Cuando aligero el tiempo se nos lleve al siglo diez y nueve, pasarán cien pigmeos e ignorantes por sabios y gigantes.
Estos estudios y observaciones de la política, y el exacto conocimiento de los sueños de ambición y manejos que para verlos realizados habia de ensayar una fracción de hombres que el partido entraña, tan gigantes en aquella como pigmeos en talento, y que no reunen, por consiguiente, ninguna de las condiciones necesarias para el buen desempeño de los puestos que ardientemente desean escalar, han sido las bases fundamentales de que he partido para la formación y desarrollo de mi plan; bases que como observará V.
No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción, enemigos del trabajo recio, que, justo con los demás pueblos de la América española, suelen pintar viajeros soberbios y escritores.