picarón

picarón, -rona

 
adj.-s. Aum. de pícaro.

picarón, -rona

(pika'ɾon, -ɾona)
abreviación
persona que es muy hábil, ingenioso y travieso un joven picarón
Traducciones

picarón

A. ADJnaughty, roguish
B. SM (LAm) (Culin) → fritter
Ejemplos ?
Aunque Rosales no consideró la referencia de Zapiola sobre la existencia del «picarón» en Santiago antes de la Primera Junta Nacional de Gobierno de Chile y, en cambio, supuso que había sido adoptado en la tradición chilena sólo tras la Expedición Libertadora, aportó detalles sobre la vinculación del bocadillo con los soldados chilenos destacados en Perú y «la Negra Rosalía».
José Zapiola Cortés describió en sus memorias Recuerdos de treinta años (1810-1840) que ya durante el gobierno de Francisco Antonio García Carrasco (1808-1810) los «picarones» eran uno de los alimentos que se vendían típicamente en la Plaza de Armas santiaguina:;«La Negra Rosalía» Según el escritor Justo Abel Rosales (1855-1896), la popularización del «picarón» en Santiago se habría debido a la llegada de «la Negra Rosalía», una cocinera peruana conocida por los chilenos durante la Expedición Libertadora del Perú (1820-1824), quien inspiró su novela La negra Rosalía, o, El club de los picarones (1896).
Un sacerdote picarón llamado Padre Lucas, y que por degeneración del término, era conocido por los estudiantes por el nombre de Padre Putas, el cual se encargaba de concertar el momento del advenimiento carnal de estudiantes y doctoras de la cátedra del placer.
303 puntos (Talento y Almendra), propiedad de Agustín Edwards Eastman Palmas de Peñaflor Canela 227 puntos (Espejo y Carioca), propiedad de Alfredo Moreno Charme Palmas de Peñaflor Pinturita 210 puntos (Espejo y Qué Linda), propiedad de Alfredo Moreno Charme Las Mesas Picardía 180 puntos (Picarón y Brendali), propiedad de Gaspar Riquelme Vista Volcán Pervertida 173 puntos (Albertío y Zarandaja), propiedad de Gonzalo Santa María La Chispita Hilvanada 113 puntos (Esperado y Pancurria 2¼), propiedad de Carlos Hurtado Ruiz-Tagle.
Retraer. Murmurar, censurar. Ribalde. Bellaco. Ribaldo o Rivaldo. Bellaco o picarón. Ribto. Reto, desafío. Rijo (acaso riso). Rió.
Pero sobre todo, lo que ya no alcanzó Moratín fue eso de llegarse usted al café inmediato, acabada la primera jornada, a tomar un tente-en-pié, volver a los seis minutos, y hallarse con quince añitos transcurridos, ahí como quien no quiere la cosa, y después de otras frioleras por un quítame allá esas pajas, al picarón de Warner que viene a requebrar a la señora jugadora, nada menos que en su misma alcoba, y allí juntito a la cama, mientras que el bonazo del marido, jugando, no sabe en qué juegos anda también metida su mujer; que por Dios que ve el público lo que no quisiera, si no le da al autor la gana de traerle a su casa tan a tiempo, y sin decirnos por qué.
El pobre padre no hacía sino chitón, como entendía el busilis; la hija, que olió el poste, y hendia un cabello en el ayre, escurrió la bola, temiendo, que el padre la menearia el zarzo: que hace, sino vase a chitos. El picarón, por no hacer una borrumbada, dixo: arda Bayona, y estos turronazos no con miquis, y acogióse calla callando.
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.
cómo me hallaría cuando contando con seis mil pesos en mi bolsillo para acabar de redondear mis cosas y emprender mi viaje, me salió este picarón diciendo de repente que ya se me había acabado el dinero, y que aún me alcanzaba él en 200 pesos.
Y para que se vea que nada es completo en esta vida, no bien han acabado cuando vea usted quién viene: el picarón de Warner, que parece un soldado licenciado; ha andado errante quince años, como un vago, manteniéndose, como los camaleones, con los aires de Italia y Alemania, y la casualidad le trae al mismo paraje donde está Jorge, porque se acuerda que hace quince años dejó por concluir una comedia que se hallaba en la segunda jornada; ello es preciso concluirla, porque está esperando cada cual que ha dado su dinero, y por casualidad llega.
¿Qué le costaba haber puesto siquiera otros diez o doce años y hubiéramos sabido qué carrera hizo el señor capitán, y si se volvió a escapar el picarón de Warner, que todavía puede ser que viva y le volvamos a ver dentro de otros quince años en la segunda parte del Jugador, y si volvió a parir de allí a otros treinta años la señora jugadora; con quién casó la niña; y qué se hizo de la barraca y la posada del León de Oro, etc.
-Todo lo estoy pasando -dijo- mientras los malaventurados de africanos adoran el zancarrón o zancajo que aquí me falta. -Picarón, ¿por qué vedaste el vino a los tuyos?