Ejemplos ?
No necesita el padre levantar los ojos de su quehacer para seguir con la mente la marcha de su hijo. Ha cruzado la picada roja y se encamina rectamente al monte a través del abra de espartillo.
Terminaba la magnífica fiesta del club, a bordo del vapor fletado expresamente para presenciar desde él las regatas, donde corría el equipo de la sociedad, y las señoras invitadas -lo mejor de la población- regresaban ya a tierra, al suave deslizar de esquifes y botes sobre el agua oleosa y verde apenas picada por la salitrosa brisa que se alza al anochecer.
-¿Por qué? -murmuró, picada y con altivez, la muñeca de ojos de cristal y tinta de china. -No te impacientes, que te lo voy a contar.
—¡Pero infeliz! No vas a poder dar un paso. Sigue la picada, si quieres... O mejor deja esa arma y mañana te haré acompañar por un peón.
Cuando a Colón me nombran, su imagen en mi mente surgir hace de ideas informes un tropel, y de una pesadilla me causan el mareo como el que en mar picada, de un buque da el vaivén.
El domingo, por lo demás, había llegado; y con falsas maniobras de lavaje de ropa, simulados guitarreos en el rancho de tal o cual, la vigilancia pudo ser burlada y Podeley y Cayé se encontraron de pronto a mil metros de la comisaría. Mientras no se sintieran perseguidos no abandonarían la picada; Podeley caminaba mal.
Donde dice bandera ponga usted estandarte.— Exceleniisimo seflor (se atrevió á argüir el mocito palangana), como estandarte no es consonante de bandera, va á resultar que no resulta verso. Don Juan Manuel de Rozas no aguantaba picada de cáncano y, dando feroz puñada sobre la mesa, gritó: — lCar...amba!
Doña Berberisca, picada hasta el corazón, echó una torva mirada al Caballero del Pez, e intimándole que la siguiese, le enseñó todo el castillo, en el que vio muchas cosas; pero no las pudo referir, porque la pícara Berberisca lo llevó por un callejón oscuro, en que había una trampa, en la que cayó y desapareció en un abismo, y su voz se fue con los ecos, que eran las voces de otros muchos bizarros y cumplidos caballeros, que la pícara Berberisca había castigado de la misma manera por haber despreciado sus venerables hechizos.
- A propósito de aventuras extraordinarias-exclamó al verle uno de los monteros de don Dionís, dirigiéndose a su señor, ahí tenéis a Esteban, el zagal que de un tiempo a esta parte anda más tonto que lo que naturalmente lo hizo Dios, que no es poco, y el cual puede haceros pasar un rato divertido refiriendo la causa de sus continuos sustos. ¿Pues qué le acontece a ese pobre diablo, inquirió don Dionís con aire de curiosidad picada?
Al día siguiente, sin embargo, recorrió la picada central por espacio de una legua, y aunque su fusil volvió profundamente dormido, Benincasa no deploró el paseo.
Por los cristales se metía el riente panorama: a lo lejos, el golfo, y, en primer término, los jardines de varios coquetones hoteles, poblados de vegetación rica -palmeras, rosales en flor, abetos de hoja picada-.
Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.