petate

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petate

(Del náhuatl petlatl, estera.)
1. s. m. MILITAR Lío de ropa de cama y de uso personal de cada marinero, de cada soldado en el cuartel y de cada penado en su prisión.
2. Estera de palma que se usa en los países cálidos para dormir sobre ella. camastro
3. NÁUTICA Equipaje de cualquiera de las personas que van a bordo de un barco.
4. Hombre embustero y estafador.
5. liar uno el petate coloquial 1. Marcharse de un sitio, en especial cuando es despedido. 2. Morir, dejar de vivir.

petate

 
m. Esterilla de palma usada en los países cálidos para dormir sobre ella.
Lío de la cama y la ropa de un soldado, un marinero o un penado.
fig.Hombre embustero, estafador o despreciable.
Liar uno el petate. Mudar de vivienda.
mar. Equipaje del que navega.
Sinónimos

petate


liar el petate locución (col.)morir, diñarla, estirar la pata (col.), irse al otro barrio (col.), fallecer, expirar, finar, fenecer.
Traducciones

petate

petate, luggage

petate

petate

petate

SM
1. (= estera) → grass mat (esp LAm) [de palma] → mat of palm leaves; (para dormir) → sleeping mat
2. (= equipaje) → bundle of bedding and belongings (Mil) → kit bag
liar el petate (lit) → to pack; (= irse) → to pack up and go, clear out; (= morir) → to kick the bucket
3. (= estafador) → cheat, trickster
4. (= pobre hombre) → poor devil
5. se descubrió el petatethe fraud was uncovered
Ejemplos ?
Música: del municipio son originarias las bandas Machos y Maguey. Artesanías: se fabrican petates, sopladores y sillas de madera.
Y hay una minoría de productores artesanales que se encargan de elaborar sombreros, "petates" y otros del material conocido como "junco".
Entre los productos que podemos encontrar están: los charales blancos, carpas, quesos de Chautla, hierbas de olor y medicinales, resinas, mecapales, acocotes, vainas, azafrán, cacahuates, nueces, y frutas de varios lugares como San Martín, Huejotzingo y Zacatlán, además de diversos productos artesanales y decorativos como petates, chiquihuites de vara, canastas, ollas de barro, utensilios de madera etc.
Un mes después Kino estaba de vuelta en Caborca. Para el 23 de mayo, las paredes ya tenían la altura suficiente, así que fueron adornadas y se techaron con ramas y petates.
Los tributos que tenían que entregar Cuautitlán y otros pueblos de su entorno, entre ellos Tehuilloyocan; se ve en la Matrícula de Tributos una estera o petate y un asiento o trono con espaldar, o sea un icpalli, con un texto en náhuatl que dice: Matlactezontli in petatl ihuan tepotzoicpalli, es decir “Cuatro mil esteras y asientos con espaldar” en español se escribió “Cuatro mil esteras o petates y otras tantas sillas de tule”.
Constaban de 45 tributarios y la obligación la constituía el tributo anual de: "Cuatro fánegas de frijol, cien petates pequeños, dos arrobas de miel, Cuatro cargas de chile, Cuatro docenas de gallinas y cuatro indios de servicio o en su lugar ochenta mantas".
Él a Flores se riunió cuando la imbasión aqueya que tan doloridas güeyas a nuestra Patria dejó, 1880 y jue quien le aconsejó, la alianza con el Brasil; Dios quiera que ni un candil lo alumbre cuando se muera, y de este mundo saliera ajusilao como un vil. Ya conocen los manates que pelean por el poder, y si llegan a vencer aprontemos los petates.
Mientras edificaban el monasterio y templo de la Trinidad, al cual se trasladaron en 18 de junio de 1606, vivieron en el antedicho local de San Marcelo, que, como es sabido, fue también el que primitivamente ocuparon los agustinos, donde 1554 hasta veinte años después, en que una noche y con gran sigilo para no ser embarazados por dominicos y mercenarios, se mudaron con bártulos y petates a los espaciosos claustros que hogaño habitan.
No son meritorios los triunfos fáciles. Las arduas penitencias que hemos hecho en este largo viaje, serán petates de flores cuando hayamos conseguido nuestros fines.
Levantábanse de la almohada trescientas caras soñolientas, sonaba un verdadero concierto de bostezos, caían arrolladas las mugrientas mantas, dilatábanse con brutal desperezamiento los robustos e inactivos brazos, liábanse los tísicos colchones conocidos por «petates» en el mísero antro, y comenzaba la agitación, la diaria vida en el edificio antes muerto.
Resuelto, pues, a irse con sus petates a otra parte, dirigiose a la acequia de la cárcel, rompió la escarcha, lavose cara y brazos con agua helada, pasose los dedos a guisa de peine por la enmarañada guedeja, lanzó un regüeldo que por el olor a azufre se sintió en todo Pasco y veinte leguas a la redonda, y paso entre paso, cojitabundo y maltrecho, llegó al sitio denominado Uliachi.
Llegados a la sala del vicerrector, recibí nuevas pruebas de la pujanza de su brazo, y un cuarto de hora después me encontraba ignominiosamente expulsado con todos mis petates, es decir, con un pequeño baúl, del lado exterior de la puerta del Colegio.