petaca


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petaca

(Del náhuatl petlacalli, caja de estera.)
1. s. f. Estuche pequeño de cuero, madera o metal, usado para guardar cigarros o tabaco picado. tabaquera
2. Caja de cuero, madera o mimbre para colocar la carga a cada lado de la caballería.
3. Méx. Maleta pequeña con un tirante para llevarla colgada del brazo.
4. s. f. pl. Méx. Nalgas de las personas.
5. hacer la petaca a una persona Broma que consiste en hacer un envoltorio con las sábanas para que una persona no pueda meterse en la cama.

petaca

 
f. Estuche adecuado para llevar cigarros o tabaco picado.
Botella de bolsillo.

petaca

(pe'taka)
sustantivo femenino
1. estuche de cuero usado para llevar tabaco picado o cigarros Sacó tabaco de su petaca y lió un cigarrillo.
2. recipiente plano y pequeño usado para llevar licor una petaca de aguardiente
3. caja grande de cuero usada para guardar ropa Tenía una petaca a los pies de su cama.
Sinónimos

petaca

sustantivo femenino
1 cigarrera, pitillera, tabaquera.
La petaca que se emplea para cigarros y cigarrillos se llama cigarrera y pitillera; para tabaco suelto, tabaquera.
sustantivo femenino plural
2 (México) (col.)culo, nalgas, trasero, posaderas, asentaderas, tafanario (col.).
Traducciones

petaca

A. SF
1. [de cigarrillos] → cigarette case; [de puros] → cigar case; [de pipa] → tobacco pouch; [de alcohol] → flask
hacerle la petaca a algnto make an apple-pie bed for sb
2. (LAm) (= cesto) → wicker basket; (= baúl) → leather-covered chest (Méx) (= maleta) → suitcase
se le fueron las petacas (Argentina) → he lost his patience
3. (CAm, Méx) (Anat) → hump
4. petacas (Caribe, Méx) (= nalgas) → buttocks; (= pechos) → big breasts
B. SMF (Argentina)
1. (= rechoncho) → short squat person
2. (= vago) → lazy person
C. ADJ INV
1. (Chile) (= torpe) → slow, sluggish; (= vago) → lazy, idle
2. (Caribe) (= grosero) → coarse
Ejemplos ?
-Y sobre to -dijo, sentándose, el Velones cuando ya el Tulipa y el Petaca lo hubieron hecho -que platicando es como las gentes se entienden, y como la razón no es más que una...
-No, pos lo que es en este caso -dijo el tabernero, que, al barruntar la al parecer conjurada pelea, habíase acercado al grupo- no es el Petaca el que está en lo firme, que no es el más valiente el que da más puñalás, que casos hay en que no darle a un gachó un crujío es siete veces más de macho que zumbarle la pandereta.
En su visible estado de agitación, sacaba la petaca, la dejaba sobre la mesa, volvía a guardarla, se tentaba el bolsillo y, en suma, ejecutaba movimientos inconscientes, reveladores de distracción profunda.
Con la canana llena de municiones, y el morral atestado de provisiones, la escopeta brillante como unas ascuas, el Coral tan alegre como unas Pascuas, la petaca bien llena de cigarrillos y las manos metidas en los bolsillos, salíme ayer al coto muy de mañana, dispuesto a no dejarme tórtola sana, ni perdiz, ni conejo que no matase, ni codorniz, ni liebre que lo contase.
de las dichas petacas an de pesar a seis arrobas y media cada una y lo que más (de cantidad) pesare me obligo a lo pagar al rrespecto de los veynte rreales cada ciento prorratado, lo que más tubiere de las dichas seis arrobas y media petaca y costo; (cuando ocurrido) que la sementera (que) del/ dicho tabaco se pintare de manera (prohibida) que no es (concentir de lo) cojer ni benefisiarse (de) la covranza de él y que (ante ésta razón calamitosa, se analizare viendo que sí) el defecto sea tal que no se pueda coger (en lo posible nada); les doy permissos y facultad a los susodichos Vecinos (re)feridos y a qualquiera que (de suso en) esto le susede para que corten aquella sementera, y dé las prendas?
Sus cabellos rubios desteñidos, y sus ojos claros de mirar impávido y cándido contrastan notablemente con la cabellera renegrida e hirsuta y los ojillos obscuros y vivaces de Petaca, que dos años mayor que su primo, de cuerpo bajo y rechoncho, es la antítesis de Cañuela a quien maneja y gobierna con despótica autoridad.
Tal pensamiento fue el que se me ocurrió cuando, minutos después de haberse marchado Luis, vi que sobre mi mesa-escritorio se había dejado no la petaca, sino la cartera misma, que era de igual cuero y tamaño, y, sin duda, en su trastorno, confundió con ella.
Si en el café estás con él, pide el primero, pagas lo que toma y todo le disgusta, incluso el habano que le das. Si tu petaca es de manila, se la guarda en el bolsillo y te regala otra de paja de Italia.
A una legua escasa del rancho había una cantera que surtía de materiales de construcción a los pueblos vecinos. El padre de Petaca era el capataz de aquellas obras.
Y como al decir esto se incorporara el Petaca y cogiera con el mayor primor del mundo por una de las solapas de la chaqueta a Joseíto el Tomiza, se incorporó éste también, y adelantando el busto, exclamó con acento belicoso, mirándole con expresión de desafío: -En cuantito me güervas tú a jurgar a la americana, es cuando te van a llevar a ti al Batatar en uno de la tertulia.
¿Qué dices? -refunfuñó el viejo, sacando de la petaca un cigarrillo y ofreciéndolo a su sobrino con aire protector. -Gracias; no fumo...
Este tomó la petaca, suspiró hondamente y, tras algunos instantes de silencio, murmuró con acento quejumbroso al par que liaba con dedos ya trémulos un imponente cigarro.