pestilencial

pestilencial

1. adj. Que huele mal. apestoso
2. Que produce una peste o epidemia. epidémico

pestilencial

 
f. Pestífero.

pestilencial

(pestilen'θjal)
abreviación
1. que despide un olor muy fuerte y desagradable El aire en la habitación era pestilencial.
2. que puede causar una peste La fábrica arroja desechos pestilenciales al río.
Traducciones

pestilencial

pestilential

pestilencial

pestilenziale

pestilencial

ADJpestilential
Ejemplos ?
¿Qué enjambre es éste de copleros y charlatanes que inunda vuestra península? ¿Qué enjambre pestilencial que por todas partes se derrama y cunde?
No era feo, pero tampoco era extraordinaria su hermosura; no era tonto, pero su edad no le permitía ser sabio; la fuerza era nominal, como la audacia; pero en cambio su bondad era real, si bien la deslucía el orgullo, que es tan negro y pestilencial que una gota basta para convertir en cenagosa el agua más cristalina.
Todo lo que ganamos al fin de nuestras cruzadas, fue esta sarna; y de todo lo que habíamos tomado, ella fue lo único que nos quedó. Fue necesario construir por todas partes lazaretos para encerrar a los infelices atacados de una sarna pestilencial e incurable.
5 Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial, y levantador de sediciones entre todos los Judíos por todo el mundo, y príncipe de la secta de los Nazarenos: 6 El cual también tentó á violar el templo; y prendiéndole, le quisimos juzgar conforme á nuestra ley: 7 Mas interviniendo el tribuno Lisias, con grande violencia le quitó de nuestras manos, 8 Mandando á sus acusadores que viniesen á ti; del cual tú mismo juzgando, podrás entender todas estas cosas de que le acusamos.
7 Reunidos murmuraban contra mí todos los que me aborrecían: Contra mí pensaban mal, diciendo de mí: 8 Cosa pestilencial de él se ha apoderado; Y el que cayó en cama, no volverá á levantarse.
¿Qué diré de infinitos casos y accidentes que se teme no sucedan exteriormente al cuerpo, de fríos, calores, tempestades, lluvias, avenidas, relámpagos, truenos, granizo, rayos, terremotos, aberturas de tierras, opresiones de ruinas, de los tropiezos, espantos, o también de la malicia de las caballerías; de tantos tósigos y venenos de plantas, aguas, aires, bestias y fieras; de las mordeduras, o sólo molestas o también mortíferas; de la hidrofobia que dimana de la mordedura del perro rabioso, de manera que a veces de una bestia que es apacible y leal a su dueño nos guardamos con más rigor que de los leones y dragones, porque al hombre que acierta a morder le hace con el pestilencial contagió rabioso...
Lo que más es, que los peces comiendo (como de ordinario sucede) de este pestilencial fruto son venenosos; da este árbol un licor espeso y blanco como el de la higuera y si alguno le toca con la mano levanta ampollas en la carne, tan rojas como si ardientemente se hubiera escaldado.
An essay on the disorders of old age (1818) Lectures on cholera and other pestilencial diseases (1832) Phisiological observations upon glandular structures and their different secernant offices (1838).
En él se podían leer frases muy del estilo de Drumont, como la de que «los judíos, que forman un Estado dentro del Estado, se encamina(n) directamente a reducir a los cristianos a la triste esclavitud», y alusiones a los judíos como «pueblo lepra», «lepra judaica», «gente pestilencial», «yedra que ahoga el árbol», «sanguijuela», raza difusora del «virus maléfico» y de «infernal codicia» y «satánico error...
Sus colegas tampoco quisieron hacerse cargo de la obra por respeto a su compañero. Murió Franciabigio relativamente joven, según Vasarivíctima de una «fiebre pestilencial» que se lo llevó en poco tiempo.
El descenso de las aguas, y la introducción de nuevas costumbres europeas, dieron como resultado que los remanentes de la laguna de México se convirtieran en un almacén de "aguas de malo y pestilencial olor, que no hace poco daño a la ciudad, especialmente cuando en verano se seca algo de ella", como escribiera Antonio de Ciudad Real, a propósito de su visita a la capital novohispana.
Según cuenta el Padre Caulin en su libro, “Historia de la Nueva Andalucía” publicado en 1759, la historia sobre este hecho milagroso, ocurrió así como sigue: En el año de 1748, siendo el Padre Fray Antonio Caulin presidente del Hospicio o Convento de San Francisco (Hoy Casa Fuerte de Barcelona), acometió a los pobladores de Barcelona una pestilencial pleuresía o dolor de costados, tan rigurosa y maligna, que los eclesiásticos y religiosos ya no tenían fuerzas para confesar a los enfermos y enterrar a los muertos.