pestaña

(redireccionado de pestañas)
También se encuentra en: Sinónimos.

pestaña

1. s. f. ANATOMÍA Cada uno de los pelos que hay en el borde de los párpados, para proteger los ojos toda la familia tiene las pestañas muy largas.
2. BOTÁNICA, ZOOLOGÍA Pelo parecido al del borde de los párpados, en cualquier organismo vegetal o animal pestañas vibrátiles de las vías respiratorias .
3. Parte saliente en el borde de una cosa el libro que me prestaste tenía una pestaña que se ha roto. reborde
4. Borde de tela que se deja en una costura para que no se vayan los hilos. orilla
5. INDUMENTARIA Y MODA Adorno estrecho que se pone en el borde de una prenda de ropa y que sobresale un poco. fleco
6. BOTÁNICA Pelos rígidos colocados en el borde de dos superficies opuestas, sin hacer parte ni de una ni de otra.
7. pestaña vibrátil ZOOLOGÍA Filamento fino y muy pequeño, que en gran número recubre toda o parte de la membrana celular de ciertos protozoos o el cuerpo de las larvas de ciertos animales y les sirve de aparato locomotor.
8. no mover pestaña coloquial Observar algo con mucha atención.
9. no pegar pestaña coloquial No pegar ojo, no dormir nada.
10. quemarse las pestañas coloquial Escribir o estudiar mucho se quemó las pestañas para sacar la oposición.

pestaña

 
f. Cada uno de los pelos que nacen en los bordes de los párpados.
Parte saliente y angosta en el borde de una cosa.
Orilla del lienzo, que dejan las costureras para que no se vayan los hilos en la costura.
Quemarse las pestañas. Estudiar o escribir largamente en las horas nocturnas.
biol. pestaña vibrátil Cilio.
ingen. En los ferrocarriles, corona saliente de la llanta de las ruedas que impide que salga la rueda del carril.

pestaña

(pes'taɲa)
sustantivo femenino
1. cada uno de los pelos de los bordes del párpado Arqueaba sus pestañas con rímel.
2. parte saliente del borde de una cosa quitar las pestañas a un papel
3. parte de la cubierta de un libro plegada hacia adentro No uses la pestaña para marcar tu lectura que estropeas la encuadernación.
permanecer una persona en una posición rígida No voy a mover ni una pestaña para solucionar tus problemas.
estudiar con mucho empeño Se quemaba las pestañas hasta altas horas de la noche.
Traducciones

pestaña

eyelash, lash, flange, rim

pestaña

pestanya

pestaña

cil, bord

pestaña

まつげ

pestaña

Wimper

pestaña

řasa

pestaña

øjenvip

pestaña

silmäripsi

pestaña

trepavica

pestaña

속눈썹

pestaña

wimper

pestaña

øyenvipper

pestaña

rzęsa

pestaña

cílio, pestana, guia

pestaña

ögonfrans

pestaña

ขนตา

pestaña

kirpik

pestaña

lông mi

pestaña

睫毛

pestaña

SF
1. [de ojo] → eyelash
no pegué pestañaI didn't get a wink of sleep
quemarse las pestañas (= excederse) (gen) → to burn one's fingers; (estudiando) → to burn the midnight oil
tener pestañato be pretty smart
2. (Bot) → fringe
3. (= saliente) [de caja] → flap; [de neumático] → rim
4. (Esp) (= policía) la pestañathe fuzz, the cops pl

pestaña

f eyelash
Ejemplos ?
Sus ojos, sobre todo, fueron únicos; y jamás terciopelo de mirada tuvo un marco de pestañas como los ojos de Enid; terciopelo azul, húmedo y reposado, como la felicidad que sollozaba en ellos.
Y casi sin mirarla, leyó: «Pepa de mis ojos: Cuando recibas esta carta ya estaré yo camino de Sivilla, y dentro de na estaré más repinturero que un loro, con mis calzones encarnaos y mi guerrera azul turquí. No he querío despedirme de ustedes, porque se me diban a caer de tanto llorar las pestañas.
Veintiséis o veintisiete primaveras podría contar nuestro protagonista, y era de tez morena, grandes ojos de lánguidas y adormecedoras pupilas, con facciones de correcto dibujo, curvas mejillas, donde azuleaba la barba cuidadosamente afeitada, como el bigote; sus labios eran frescos y encendidos; como de marfil su dentadura, algo grande y desigual; su cabello, abundante y sedoso, tan oscuro como sus bien arqueadas y pobladísimas cejas y como sus larguísimas pestañas, desbordaba por bajo el ala del airoso rondeño gris, y era vigorosa y cenceña su figura, que avaloraban ajustado marsellés, ceñidor y pañuelo de raso azul que lucía a guisa de corbata sobre la bordada y blanca pechera de la camisa.
La enfermedad apenas había conseguido amortiguar los encantos de la moza, que era alta sin exageración, de talle esbelto, de seno algo tímido que hundíase como para dejar aproximarse sus hombros; sus ojos eran negros, dulces, melancólicos, ojos de oriental abolengo, adoselados por cejas que parecían trazadas con antimonio, de encorvadas y larguísimas pestañas de azabache, que acentuaban con su sombra sus ojeras, que morían en los algo descarnados pómulos coloreados por el mortal padecimiento y cuyos tonos contrastaban rudamente con el intenso y casi fantástico blancor de su tez empalidecida.
Veía un ojo lleno de vida, un ojo de niño en una cabeza de muerto, donde la luz temblaba en un joven fluido, y, protegida por hermosas pestañas negras, brillaba como ese único resplandor que el viajero percibe en un campo desierto en las noches de invierno.
Sus cabellos eran como el oro; sus pestañas brillaban como hilos de luz, y entre las pestañas volteaban inquietas unas pupilas que yo había visto..., sí, porque los ojos de aquella mujer eran los ojos que yo tenía clavados en la mente, unos ojos de un color imposible, unos ojos...
Ocupábase en escribir en un cartapacio y de cuando en cuando se daba palmadas en la frente y se mordía las uñas, estando mirando al cielo; y otras veces se ponía tan imaginativo, que no movía pie ni mano, ni aun las pestañas: tal era su embelesamiento.
-musitó Trini, y sujetándose el mantón contra la boca se cubrió el juvenil semblante hasta los ojos, y poco a poco abatieron sus párpados de nácar el haz de sus largas pestañas, y...
Y uno de sus rizos caía sobre sus hombros, deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañas rubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.
Pero Cóppola, entrando en la habitación, le dijo con voz ronca, mientras su boca se contraía en una odiosa sonrisa y sus pequeños ojos brillaban bajo unas largas pestañas grises: ―¡Eh, no barómetros, no barómetros!
Era bastante alta, con un talle y un porte de diosa; sus cabellos, de un rubio claro, se separaban en la frente, y caían sobre sus sienes como dos ríos de oro; parecía una reina con su diadema; su frente, de una blancura azulada y transparente, se abría amplia y serrna sobre los arcos de las pestañas negras, singularidad que contrastaba con las pupilas verde mar de una vivacidad y un brillo insostenibles.
Tengo estos detalles tan presentes como si fueran de ayer, y aunque estaba profundamente turbado nada escapó a mis ojos; ni siquiera el más pequeño detalle: el lunar en la barbilla, el imperceptible vello en las comisuras de los labios, el terciopelo de su frente, la sombra temblorosa de las pestañas sobre las mejillas, captaba el más ligero matiz con una sorprendente lucidez.