peseta

peseta

1. s. f. ECONOMÍA Unidad monetaria de España y de Andorra, sustituida en 2002 por el euro.
2. s. f. pl. coloquial Dinero o fortuna aparenta tener muchas pesetas.
3. peseta rubia La que está hecha de una aleación de cobre y aluminio, y es de color dorado.
4. cambiar la peseta coloquial Vomitar, en especial cuando uno está mareado o borracho.
5. hacer la peseta coloquial Dar o hacer un corte de mangas.
6. mirar la peseta Gastar poco o con cuidado mira mucho la peseta, por eso puede ahorrar un poco.

peseta

 
f. Unidad monetaria de España y de Andorra, sustituida por el euro en enero de 2002.
peseta columnaria Moneda labrada en América que tenía el escudo de las armas reales entre columnas (cinco reales de vellón).

peseta

(pe'seta)
sustantivo femenino
unidad monetaria de España hasta su cambio por el euro Actualmente la peseta ha dejado de tener vigencia.
Traducciones

peseta

peseta

peseta

peseta

peseta

peseta

peseta

البيزيتا

peseta

peseta

peseta

פזטה

peseta

ペセタ

peseta

페세타

peseta

SFpeseta
cambiar la pesetato throw up
Ejemplos ?
El mercader de estopas y de cobre lo miró un instante como para evaluarlo, y sacó del bolsillo, con mano torpe y perezosa, media peseta que dio al raquero.
dos y dos son cuatro... cuatro de a decinueve, primeramente. -Bueno: pon una peseta con ellos. -Ya está. -Pus tendrás ahora cuatro duros.
¿Quién es el guapo que remonta la peseta? Las tabernas estaban casi solitarias, y sus dueñas o dueños colocaban en orden sobre los limpísimos mostradores la reluciente cristalería; regaban el suelo y colocaban a la vista del transeúnte algunas macetas que daban a los establecimientos sumidos en húmedas penumbras aspecto de oasis y de refrigerantes refugios en las horas en que el sol parece querer hacerlo todo yesca bajo sus implacables rayos.
Pidió la tal un mate de chicha de ;cwa y un plato de papas con ají, y cuando llegó el trance de pagar la peseta que importaba lo con- sumido, la muy bellaca puso sobre el mostrador á la cria- tura, y le dijo á la patrona: —Yo soy del barrio, y voy á mi cuarto á traerle los dos reales.
Cobraba los intereses a toca-teja, sin embargo, merced a su fuerza de voluntad, a su constancia en el pedir y a la pequeñez de las cantidades que tenían que entregarle sus deudores. Por cobrar una peseta de intereses daba tres vueltas al mundo, y abrumaba al deudor con su presencia, y se dejaba insultar.
Escribíale, pues, en vista de esto, el aprovechado clérigo catalán: «Muy señor mío: Con respecto a la cuenta que de la citada peseta tenemos pendiente, he discurrido que por el presente aviso puede echarla en el cepillo de ánimas de la iglesia de ese pueblo, pues yo ya la he sacado del de ésta a buena cuenta; y en paz.
Ni la rubia ni yo tenemos otras rentas que la peseta que ganamos a coser en las casas adonde nos llaman, y la jícara de chocolate, por la mañana y por la tarde, que nos dan además, como usté sabe.
Pues mire usté, para que se vea lo que son las cosas, todavía, después de vestirse con la peseta que gana la infeliz, te queda para que fume su padre...
Cuando los granujas trasegaron a sus estómagos, en dos sorbos, las pócimas infames que les sirvió el tabernero, pagó Pipa el gasto con la media peseta, más un cuarto que sacó de un pliegue de su mugriento gorro, y salieron todos a la calle.
sí, el zapatero Landínez, contestó Juan Rovira como si se dirigiera a él, antier me lo encontré más borracho que nunca y me detuvo con su eterno sonsonete: «Dadme una peseta, caballero.
Todo discípulo, bien fuese un mocosuelo de seis años o un grandullón de quince, pagaba una peseta mensual o su equivalente en especies.
En ese río revuelto pesca hasta el pescador más torpe. Hay caballeros que por un recado dan media peseta. ¡Quién sabe lo que va a caer!