pesadumbre

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pesadumbre

1. s. f. Disgusto o padecimiento físico o moral. abatimiento
2. Causa o motivo de este padecimiento. tristeza
3. Riña o contienda que ocasiona desazón.
4. Injuria o agravio. infamia
5. Cualidad de pesado. pesadez

pesadumbre

 
f. Pesadez (calidad).
fig.Desazón y disgusto en lo físico o moral.
fig.Motivo o causa del pesar, desazón o sentimiento en acciones o palabras.
fig.Contienda con uno, que ocasiona desazón o disgusto.

pesadumbre

(pesa'ðumbɾe)
sustantivo femenino
1. sentimiento de pena causado por una preocupación La noticia le dejó una gran pesadumbre.
2. cualidad de lo que es pesado Sentía una gran pesadumbre en las piernas.
Sinónimos

pesadumbre

sustantivo femenino
3 querella, riña, contienda, cuestión, quimera.
Hacen alusión al enfrentamiento entre dos o más personas que provoca disgusto o que las enemista.
Traducciones

pesadumbre

grief

pesadumbre

mortificazione

pesadumbre

Trauer

pesadumbre

chagrin

pesadumbre

горе

pesadumbre

الحزن

pesadumbre

smutek

pesadumbre

sorg

pesadumbre

悲しみ

pesadumbre

슬픔

pesadumbre

sorg

pesadumbre

SFgrief, sorrow
Ejemplos ?
Y desdeñando ofertas y llorando sus pesadumbres en los brazos de su vieja, ganándose el sustento en el corralón de Los Cristos seguía Rosario, cuando una noche en que, rendida por el trabajo y acongojada por la enfermedad del Cachete, de la cual desde un principio había tenido noticia, dormitaba reclinada contra la pared sin osar hablar a su madre de lo que le dolía en el corazón, empujó suavemente la puerta de la sala el Cachiporra y sin, en aquella ocasión, solicitar el necesario permiso, colóse de rondón en ella, con el sombrero encasquetado hasta casi los ojos, las manos en los bolsillos de la cien y cien veces zurcida chaqueta y la cara triste y la expresión meditabunda.
Ni un solo rayo atraviesa por las infinitas bocas que ofrece a la luz y al aire la única vidriera rota, porque abismado en sí mismo Genaro su arte abandona y en el abandono viven desconocidas sus obras: pues, sin otra compañía que sus pesadumbres propias, con sus pesadumbres vive y sus pesadumbres llora.
Yo desprecio sus furores; y aquí solo, sin señores, de pesadumbres ajeno, oigo el huracán sereno y canto al crujir del trueno mis amores.» «El albor de la mañana, en sus matices de rosa, me trae la imagen graciosa de mi maja sevillana, y en sus variados colores me pinta las lindas flores del suelo donde nací, donde inocente reí, donde primero sentí mis amores.» «Cuando la enemiga bala chilla medrosa a mi oído, ya mi contrario caído el alma rabioso ecsala.
El pensamiento de Antonio en aquellos instantes revoloteaba celoso y despechado en torno de Trini, de aquella chavalilla, capullo convertido en flor a sus caricias, un primor de mujer, de formas elegantes y sueltas que ondulaban suaves cual las del antílope, de carnes sonrosadas, de pie casi invisible y de rostro a los que los malos ratos y las pesadumbres no habían logrado arrebatar ni su tersura, ni su brillantez, ni los tonos suavísimos de rosa temprana que lucía perpetuamente en sus encarnadas mejillas; ni a sus grandes ojos aquella dulce expresión infantil, que fueron y volvían a ser a modo de luminosos acicates de los deseos del mozo.
Y esa bribonaza que me habéis quitao de entre las manos te corría los cubijos cuando tu pobre marido supo lo que eras; ésta te traía el aguardiente y te vendía los cuatro trapos para comprarlo... ¡Y tú, tú matastes al infeliz a pesadumbres!
El caballero paga y sale apresurado. Ya no tiene cara triste: tres pesos de dicha verdadera, bien pueden aliviar un millón de pesadumbres.
Acogiéronle de buena gana, y en menos de media hora le ganaron doce reales y veinte y dos maravedís, que fue darle doce lanzadas y veinte y dos mil pesadumbres.
Y dormido seguía, agitado aún en sueños por el tremendo martillar de sus pesadumbres y su abandono, cuando abrióse silenciosamente la puerta de la sala, por cuyo balcón penetraba la luz de plata de la luna invadiéndolo todo con sus celestes claridades, y entró en ella Rosario.
Provisto de cuerda y sin cuidarse de escribir previamente esquelas de despedida, como es de moda desde la invención de los nervios y del romanticismo, se dirigió nuestro hombre al estanque de Santa Beatriz, lugar amenísimo entonces y rodeado de naranjos y otros árboles, que no parecía sino que estaban convidando al prójimo para colgarse de ellos y dar al traste con el aburrimiento y pesadumbres.
Bien es, para tales hechos, vestir de acero los pechos. LEONARDO. Quien dar pesadumbres quiere ha de vivir con cuidado. CONDE. Vamos por armas, que el día ha de hallarme aquí en espía, Leonardo, hasta ser vengado.
Allí cerca, junto a la plataforma, Carmen, la digna esposa, el consuelo constante de tantas pesadumbres, apoyaba un codo en la mesa de siempre y contemplaba amorosa a su marido.
Con estas flores y otras, en pocos días adquieren estos tiranos todo el dinero de la conversación, y se quedan con muchas prendas, y cuando ven los míseros tahúres sus esclavos afligidos y sin crédito, cierran la puerta y dicen: «No quiero más pesadumbres ni ocasiones de blasfemia ni juramentos en mi casa».