Ejemplos ?
Y el caracol: Mi vista Sólo alcanza a las hierbas. Las hormigas exclaman Moviendo sus antenas: Te mataremos; eres Perezosa y perversa.
Oid sin interrumpirme, Que hay poco tiempo, señor; Yo ¡necio! con mi secreto Volvime duro, feroz, Híceme en fin un malvado De perversa condicion.
En tercer lugar engendró a la perversa Hidra de Lerna, a la que alimentó Hera, diosa de blancos brazos, irritada terriblemente con el fornido Heracles..
El posadero les contó que el Rey era una excelente persona, incapaz de causar mal a nadie; pero, en cambio, su hija, ¡ay, Dios nos guarde!, era una princesa perversa.
Crecía allí un magnífico y esbelto rosal, pero una mano perversa había tronchado el tronco, por lo que todas las ramas, cuajadas de grandes capullos semiabiertos, colgaban secas en todas direcciones.
El crimen organizado constituye uno de mis mayores desvelos. Costa Rica y el resto de los países centroamericanos somos víctimas de una geopolítica perversa.
Me alejé velozmente de aquel horrible lugar. Entonces me pareció oír a mis espaldas una carcajada aguda y perversa que venía de las copas de los árboles.
-Ahora era necesario el juramento, porque tienes una perversa inclinación a ese sujeto, que te desprecia por otra, y tú misma me lo has confesado.
Bien sabe que la odio por lo horrible y perversa, y que me alegraría si la encontrase muerta; mas ya de mí no huye, ni ante mis ojos tiembla; un leal enemigo quizás me juzga, y piensa, al ver que la ventaja es mía, por la fuerza, ¡que no extinguiré nunca su mísera existencia!
Ojalá que algún día, los maestros podamos destruir a los filotevésofos con nuestro trabajo ejemplar, pues parecería que la teoría de la acción comunicativa ha sido utilizada con una fuerza espeluznante y perversa para destruir el imperio del silencio meditador y estudioso.
Vibra y se agita una voluntad perversa en nuestra patria, antítesis regresiva de nuestro devenir histórico, morbo que amenaza con la destrucción y el odio, y que aconseja sin embozo ser cautos como palomas y astutos como serpientes para asaltar el Poder en el momento más propicio, y sacia sus resentimientos y venganzas conforme a sus premeditadas listas negras; porque, torpes manoseadores de los fundamentos de la Revolución y de las reivindicaciones proletarias, que no entendieron ni sintieron, atribuyen a los llamados líderes, lo que no es sino la expresión de las angustias colectivas, lo que no es, sino la expresión de las contradicciones económicas de la sociedad actual, lo que no es, sino la expresión de un momento de la Historia.
No acertaremos a ponderar la profunda pena y la consternación que se apoderaron del ánimo de los señores inquisidores, del arzobispo, de toda la clerecía y de cuantas personas honradas y devotas había en Sevilla, al enterarse de la tremenda caída de aquel eminente teólogo y de la insolencia infernal con que iba propagando por todas partes una herejía tan perversa como la de Arrio y la de Mahoma.