Ejemplos ?
Adiós, dulce amiga mía, acepta este obsequio de mi amistad, y estad firmemente persuadida, que después de tus padres, nadie te ama con un amor más leal y desinteresado, que tu mejor amiga.
El alma del verdadero filósofo, persuadida de que no puede oponerse a su libertad, renuncia en todo lo que puede a las voluptuosidades, a los deseos, a las tristezas y a los temores, porque sabe que después de los grandes placeres, grandes temores y extremadas tristezas o deseos se experimentan no sólo los males sensibles que todo el mundo conoce, como las enfermedades o la pérdida de los bienes, sino también él mayor y último de los males, tanto mayor porque no se deja sentir.
«¡Conserva como hasta aquí tu virtud y la fe que me juraste, y está firmemente persuadida, mi amada Lucía, que si faltando a éstos, pudieras darme la vida y la libertad, tan entendido que nunca un español!
Y alimentada por esta verdad pura, está persuadida de que debe vivir siempre de la misma manera mientras está unida al cuerpo, y que después de la muerte, devuelta a lo que es de la misma naturaleza que ella, estará libre de todos los males que afligen a la naturaleza humana.
Con ellas vino la simple Leonora, temerosa y temblando de que no despertase su marido; que, aunque ella, vencida deste temor, no había querido venir, tantas cosas le dijeron sus criadas, especialmente la dueña, de la suavidad de la música y de la gallarda disposición del músico pobre (que, sin haberle visto, le alababa y le subía sobre Absalón y sobre Orfeo), que la pobre señora, convencida y persuadida dellas, hubo de hacer lo que no tenía ni tuviera jamás en voluntad.
Yo me arrojo a ella sin miedo; más vale morir abrasado que de hambre. Persuadida de esta verdad, y animada por su fuerza y número, la bandada se precipitó dentro de la incendiada población.
¿Hubiera esperado nadie un bloqueo riguroso y hostilidades crueles debían ser la correspondencia a tanta generosidad? Persuadida Venezuela de que la España había sido completamente subyugada, como se creyó en las demás partes de América, dio aquél paso que mucho antes pudo igualmente haber dado autorizada con el ejemplo de las provincias de España a quienes estaban declaradas igual en derechos y representación política.
Por ahí adelante, y además por aquellos trigos de Dios (y si no trigos, maizales y bosques de pinos), llevaba Víctor a Cristina, que oía y meditaba, y no sospechaba, o fingía no sospechar, lo que venía detrás de tales lecciones. Llegó él a creerla persuadida de que el matrimonio era un accidente insignificante, tratándose de almas místicas a la moderna.
Y la señora quedó firmemente persuadida de que debía su salvación a la complacencia de las benditas ánimas del purgatorio, que se prestaron a desempeñar en obsequio suyo el poco airoso papel de terceras.
Notaban también su puntualidad en cumplir los deberes religiosos, en no perder misa y en rezar diariamente el rosario; y aunque no se le viese confesar ni comulgar, la gente de Cebre vivía persuadida de que lo hacía don Gelasio durante las temporadas que pasaba en Compostela.
eal Decreto de 30 de noviembre de 1833 sobre la división civil de territorio español en la Península e islas adyacentes en 49 provincias. Persuadida de que para que sea eficaz la acción de la administración debe ser rápida y simultánea; y asegurada de que esto no pueden suceder, cuando sus agentes no están situados de manera que basten a conocer por sí mismos todas las necesidades y los medios de socorrerlas, tuve a bien, al confiaros por mi Real Decreto de 21 de Octubre el despacho del ministerio de Fomento, encargaros que os dedicaseis antes de todo, a plantear y proponerme, de acuerdo con el consejo de Ministros, la división civil del territorio, como base de la administración interior, y medio para obtener los beneficios que meditaba hacer a los pueblos.
Mira esta majestad, que persuadida tuvo a la eternidad la breve vida, cómo aquí, en tu presencia, hace en su confesión la penitencia.