pereza


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pereza

(Del lat. pigritia.)
1. s. f. Inclinación a no trabajar, no hacer nada o no moverse tengo que estudiar, pero me da mucha pereza. galbana, vagancia
2. Descuido en los movimientos o en las acciones hace su trabajo con mucha pereza. tardanza
3. pereza, ¿quieres sopas? coloquial Se usa para reprender a la persona que por desidia o negligencia deja o pierde una cosa que le conviene.
4. sacudir la pereza coloquial 1. Superarla, vencerla: no puedo sacudir la pereza.2. Emprender o continuar con ganas una tarea o diligencia: descansa un poco, pero luego sacude la pereza.

pereza

 
f. Negligencia, tedio en las cosas a que estamos obligados, repugnancia al trabajo.
Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos.
psicol. Estado de depresión de origen fisiológico o psíquico.
rel. En la moral católica, uno de los pecados capitales.

pereza

(pe'ɾeθa)
sustantivo femenino
1. falta de ganas de trabajar o hacer cosas La pereza es un pecado capital.
2. diligencia lentitud en las acciones Todo lo hace con pereza.
Sinónimos

pereza

sustantivo femenino
inactividad, galbana, acidia, pigricia, ignavia, holgazanería*, gandulería, vagancia, poltronería, desidia, negligencia, descuido. diligencia, acción, aplicación, actividad.
Pigricia e ignavia son latinismos poco usados. Acidia es la forma literaria de designar la pereza.

pereza:

ignavia (p. us.)negligencia, gandulería, perra, poltronería, holgazanería, chucha, pigricia (p. us.), galbana, desidia, haronía (p. us.),
Traducciones

pereza

Faulheit

pereza

luiheid

pereza

preguiça

pereza

الكسل

pereza

lenistwo

pereza

мързел

pereza

懒惰

pereza

懶惰

pereza

dovenskab

pereza

怠惰

pereza

게으름

pereza

lättja

pereza

SFlaziness
me da pereza ducharmeI can't be bothered to have a shower
tener perezato feel lazy
¡qué pereza!what a drag!
¡qué pereza, tener que limpiar la casa!what a drag, having to clean the house!
Ejemplos ?
Fermenta el aire la embriaguez del vino. Entre los labios la palabra muere de pereza, y al sol el nardo adquiere un acre olor a sexo femenino.
A Italia, sí, porque en Italia mora El amor, la molicie y la pereza; A Italia, sí, donde el placer se adora, Altares levantando a la belleza.
Tenía por pereza aguardar la ocasión sin arrebatarla; tuvo por mengua gozar de la fortuna con prudencia, y osó gobernarla con temeridad.
Los que están cebados en la pereza desmayan, no sólo con el trabajo, sino también con el peso, desfalleciendo con su misma carga.
Alcibíades: ¿Qué haremos, pues? Sócrates: Este es el momento, querido mío, en que es preciso quitar la pereza y la desidia. Alcibíades: Convengo en ello.
Y hora tras hora tristes esperamos Que pase la estacion adusta y féa, En pereza febril adormecidos, Y en las propias memorias embebidos.
Los bordos que la contenían se rompieron y las aguas se fueron corriendo tan de súbito que pronto renació el desértico paisaje que al principio habían visto como terrible prueba de un pueblo que muere por abandonarse a la pereza y a la esclavitud de los sentidos.
Si ahora resulta que hemos de permitir todo tipo de destrucción lingüística, según les parece a los libertarios idiomáticos que planifican la clase de español desde su prepotente escritorio, corremos el riesgo de caer en una irresponsabilidad frenética, pues dará igual el “chilapastrudo” idiomatico que el atildado; el estudiante esforzado que cuida su habla o el que por pereza y otras causas muy trilladas, le han importado un bledo los libros.
Entonces, empezaron a repetirse unos días imprecisos de espera y de pereza, de aburrimiento a la luz de la luna y de variedad de sospechas con el marido de ella bajo las plantas.
¡Sus pésimas amistades! ¡Su pereza! Dicen los educadores espurios y cometen así, la aberración y la injusticia de cortar las esperanzas y las potencialidades de los muchachos con el rotundo “No sirves para nada”, “Dedícate a trabajar”, “No queremos problemáticos en nuestra escuela”.
Se me acerca en tono de amigo un enemigo adulador; los vicios nos asaltan disfrazados de virtudes; la temeridad se esconde bajo el nombre de fortaleza, la pereza se llama moderación, como cauto es aceptado el tímido.
Los que vivis de alcázares señores, Venid, yo halagaré vuestra pereza; Niñas hermosas que moris de amores, Venid, yo encantaré vuestra belleza: Viejos, que idolatrais vuestros mayores Venid, yo os contaré vuestra grandeza; Venid á oir en dulces armonias Las sabrosas historias de otros dias.