perdona


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- ¡Muchas gracias! -dije yo en mi interior-. ¡Me perdona... después de muerto! Y me arrepentí de haber echado tan corto el plazo.
Volver a nuestra madre común, luego de haber osado enfrentarle nuestra autonomía. Madre Naturaleza, perdona mi ofensa, tú eres lo único eterno, porque tú eres la vida...
Por toda parte, la frente erguida, el vicio se pasea, llevando por divisa «audacia y arte». Tienta, seduce, inflama, ni oro, ni afán perdona; da a la maldad por galardón la fama, se atreve a todo, y triunfa, y se corona.
Y es...el hombre generoso y bueno; el que perdona en la acción vuelta humildades; el que sonríe comprensión ante la afrenta que lo lacera; el buscador de justicias que sí vean y equidades que no denigren.
El exclaustrado entró barboteando: —No debía volver a pisar esta casa, después de la manera como fuí afrentado por el ilustre prócer... Pero cuando se trata de un amigo todo lo perdona este indigno Fray Ambrosio.
Personaje o narrador, la verborrea de los comunicadores distorsionantes y manipuladores no perdona a nadie: del Papa hasta el sacristán; del rey hasta el paje; del sabio hasta el salvaje; del héroe hasta el truhán.
Y tú, radiante y peregrina estrella, María de los mundos soberana, Madre sin mancha, compasiva y bella, a quien adoro en ilusión lejana cual faro santo que en mi fe destella, mi voz perdona, si mi voz profana osa hablar de tu amor y tu hermosura con lengua pobre, terrenal e impura.
Así se fue por el bosque, anda y anda y anda y anda, y a cada animal que encontraba, le lanzaba la misma interrogación: -Perdona hermanito, ¿acaso has visto a mi hijito el zorrito que se me ha perdido?
Pero en eso allá tú, porque a mí no me gusta meterme en camisa de once varas, y más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena; pero que te coste a ti que a veces penas se lloran que pudieron haber sío alegrías, y, en fin, perdona si en algo te ofendí sin querer y no me tomes tirria, que yo te quiero a ti bien y me sabrían a retama tus rencores.
Recuerda que el tiempo no perdona, y en su transcurrir, la belleza física se acaba, pero cuando esto suceda, procura haber adquirido belleza en tu espíritu y haber ganado el aprecio por tu experiencia y buen juicio al poner en práctica tus conocimientos.
Y vence, y su triunfo con vaga sonrisa Contempla y la sangre con júblio vé, y humea y es roja la tierra que pisa, respira sereno, no tiembla su pie. Mas, perdona hermosa mía, Perdona á tu trovador, Fué la pasión, fué el amor, Fué mi loca fantasía.
EL SEGUNDO: Calla, si tu corazón rebelde se niega a creer, y guarda tu incredulidad impía en el fondo de tu alma. EL PRIMERO: Vaya, perdona, si a ofensa mis palabras dieron causa.