Ejemplos ?
La idea de Ramón; de Ramón vivo, de Ramón muerto, de Ramón en el cielo, de Ramón en la ermita, se apoderó de mi cerebro de tal modo, que no pensé en otra cosa durante aquellas horas de agonía.
Y como pensé esto, y si sus lo hubiera dicho, ustedes no hubiesen acertao nunca, pos hice lo que hice y tomé el portante, y no te apures tú por na, prenda mía, que de aquí a dos años no me voy a cambiar yo ni por el capitán general que me ha tocao por mi suerte».
Pronto la luna apareció serena sobre un picacho de la curva andina, y una lechuza desgranó su pena desde el roto esqueleto de una encina. Allí quedéme estático y suspenso, sin saber de mí nada; al otro día pensé en el peregrino...
Pero después de mi sentencia, como la fiesta de Apolo aplazó su ejecución, pensé que aquel sueño me ordenaba ejercitarme en las bellas artes como los otros hombres, y que antes de partir de este mundo estaría más seguro de haber cumplido con mi deber componiendo versos para obedecer al sueño.
Así, como comprendí que sentiría alguna curiosidad respecto a la identidad de la persona que había sobrepujado su inteligencia, pensé que era una lástima no dejarle un indicio para que la conociera.
Mientras la contemplaba, pensé que era la consecuencia de un incendio; pero, ¿por qué no había crecido nunca nada sobre aquellos cinco acres de gris desolación, que se extendía bajo el cielo como una gran mancha corroída por el ácido entre bosques y campos?
Todo era tan extraño que me imaginé en una película de terror. (Esto no puede estar pasando.) Pensé. Cuando estuve allí y me vi reflejado en su espejo líquido, experimenté una gran tranquilidad.
En ese fragoso momento supe que estando colgado de ella, con un poco más de forcejeo, podría trepar y salvarme. Si estuviera aquí mi padre o mis hermanos… pensé al borde de la angustia.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente, difícil de entreleer es tu letra. Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías, más precioso que todos los triunfos.
Regresé entonces al lugar donde había comido y me senté a intentar descansar con placidez. Para haber sido un guisado tan rústico, pensé satisfecho, me había quedado delicioso.
Si no apareces, te vas a quedar encerrado aquí toda la noche. -¡Aquí estoy!- Grité algo sorprendido, pues nunca pensé que fueran a fascinarme tanto las lecturas que había disfrutado.
Me puse a cavilar. Este hombre (pensé) me va a perdonar la vida; mañana llego a Granada y doy el cante; pasado mañana lo cogen...