penitente

penitente

(Del lat. paenitens, -entis.)
1. adj. De la penitencia.
2. Que tiene o conlleva penitencia.
3. s. m. y f. RELIGIÓN Persona que hace penitencia un penitente se flagelaba la espalda.
4. RELIGIÓN Persona que se confiesa con un sacerdote el confesor escuchó al penitente.
5. RELIGIÓN Persona que en las procesiones viste una túnica en señal de penitencia vimos desfilar a un grupo de penitentes.

penitente

 
adj. Relativo a la penitencia.
Persona que hace penitencia.
com. Persona que en las procesiones o rogativas públicas viste túnicas en señal de penitencia.
teol. Persona que se confiesa sacramentalmente.
Traducciones

penitente

penitent

penitente

pénitente

penitente

penitente

penitente

Penitent

penitente

angrende

penitente

A. ADJ
1. (Rel) → penitent
2. (Andes) (= tonto) → silly
B. SMF (Rel) → penitent SEMANA SANTA
C. SM (Cono Sur)
1. (= pico) → rock pinnacle, isolated cone of rock
2. (= figura de nieve) → snowman
Ejemplos ?
Esta regla se aplica, por ejemplo, a las conversaciones entre abogado y cliente, entre un sacerdote y un penitente, y entre un esposo y una esposa.
Cuán raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rarísimo.
Acuérdate de lo que he luchado, acuérdate de mis sufrimientos..., y en vez de nacer aquí, dígnate nacer en otro lugar oscuro, horrible, desolado...: el corazón de mi padre, Orso Amadei. Halagando el Niño con sus manecitas el rostro de la penitente, la miró lleno de tristeza.
Yo crucé las manos sobre el escapulario de mi hábito, en actitud penitente, y volví a suspirar: —¡Hoy la fatalidad de mi destino me arroja de nuevo en el mar del mundo!
Yo añadí, sintiendo bajo mi sayal penitente aquel fuego que animó a San Bernardo cuando predicaba la Cruzada: —¡El mejor general es la ayuda de Dios Nuestro Señor!
Y fue el caso que una noche se le apareció al lego Panchito el alma de su difunto compañero, y le dijo que, por la impertinente curiosidad é irreflexivo compromiso, había sido penado con seis meses más de purgatorio; y por ende, le pedía que rogase a Dios para que le fuese descontado ese medio año de p«na ó que por lo menos, se redujese ésta a tres meses, cargándose los otros tres á la cuenta corriente que en el otro mundo, donde la contabilidad se lleva muy al pespunte, tenía abierta Panchito. Tal fué el origen del penitente ascetismo del último.
Escucha Blanca bien, en el sosiego De una tarde serena Cuando tu gente salga Por la floresta amena, (184) Al compas de un laud el peregrino Cantará dulcemente Los himnos del monarca penitente.
Sea esta y toda diferente de lo que ha sido, otra contrita y penitente Nínive; persevere el fervor de la enmienda y de la comenzada penitencia, pues de este modo logrará esta ciudad los consuelos de otra Betulia por la protección de la soberana Judith, nuestra patrona la soberana, que así como cuando se dignó descender a esta ciudad la ennobleció y glorificó, mandando instituir una Real Orden para redimir los cautivos detenidos en duras cadenas de esclavitud, así deshará con su poderosa protección los grillos que nuestros Enemigos preparan a nuestra libertad y no desemparar a la ciudad que eligió por libertadora.
Don Alonso de la Mata y Escobar, obispo de Tlascala; el agustino don fray Gonzalo de Salazar, obispo de Yucatán; don Juan Bohorques, obispo de Guajaca; don Juan Zapata y San- Oí doval, obispK) de Chiapa; don fray Domingo de Ulloa, obispo de Michoacan; y fray Pedro de Agurto, obispo de Cebú, así como el i adre Rodrigo de Cabredo, superior de los jesuítas, y otros varones eminentes contemporáneos de Gregorio López, trasmitieron á Roma entusiastas informes sobre la austeridad penitente, ejemplares virtudes, clarísima inteligencia y demás prodigiosas dotes del candidato á santidad.
Su Ilustrísima, que tenía el ánimo altivo de aquellos obispos feudales que llevaban ceñidas las armas bajo el capisayo, frunció el ceño, y quiso castigarme con una homilía: —Señor Marqués de Bradomín, acabo de saber una burda fábula urdida esta mañana, para mofarse de dos pobres clérigos llenos de inocente credulidad, escarneciendo al mismo tiempo el sayal penitente, no respetando la santidad del lugar, pues fué en San Juan.
ítem, los nenes, tan luego como eran bautizados, volaban al otro mundo. Muerto Jáuregui volvió la monja á su convento, donde pasó veinte años de vida asaz penitente.
Una de las hermanas, la de más experiencia, se quedó pensando un instante, luego sacudió la cabeza, encendió una vela muy fina y, con ella en la mano, se encaminó sigilosamente hacia el penitente.