Ejemplos ?
¡Pero más horrible es todavía que mi pobre Angustias se vea obligada a ganarse con sus manos el sustento, a ponerse a servir, a pedir limosna!...
Sus creencias canté y supersticiones, porque ese es de mi pueblo el simbolismo: creer y pelear, soñar con oro, pedir limosna al son de un guitarrillo, desperdiciar el bien que Dios le envía, y en Dios fiando y su valor nativo, explotarse dejar por quien le halague contando cuentos lúbricos o místicos .
Restorán no era de estos vivos. Le infundía repugnancia pedir limosna. Solo y abandonado desde los nueve años, por muerte de la verdulera que le había sacado de la Inclusa, iba rodando, pretendiendo, instintivamente, hacer algo remunerable, y sin acertar qué.
-decía Luisa-; si salgo para pedir limosna, tengo que abandonar a mi abuelo; si me quedo aquí no habrá nada para alimentarnos él, mi buen Miro y yo.
El hombre hormiga (en la infancia se entiende) es aficionado a ayudar a misa, y es íntimo de todo sacristán porque éstos dan gratis recortes de hostias, madruga para tomar velas en las procesiones por la cerita que gotea. Y en día de función, ustedes le verán pedir limosna para algún santo.
tro día, no pareciéndome estar allí seguro, fuime a un lugar que llaman Maqueda,adonde me toparon mis pecados con un clérigo que, llegando a pedir limosna, me preguntó si sabía ayudar a misa.
Y fue ansí, que luego otro día salimos por la villa a pedir limosna, y había llovido mucho la noche antes; y porque el día también llovía, y andaba rezando debajo de unos portales que en aquel pueblo había, donde no nos mojamos; mas como la noche se venía y el llover no cesaba, díjome el ciego: “Lázaro, esta agua es muy porfiada, y cuanto la noche más cierra, más recia.
Las gentes, unas se reían, y otras se enfadaban, pensando que hacía burla de ellas; de manera que no le quedó más remedio que fingirse muda; así, alargando la mano para pedir limosna, fue caminando hasta que llegó a una ciudad que acertó a ser la tierra de aquel Príncipe de quien ella se había prendado tanto.
¡Chicharrones! ¡Aquí están sus chicharrones! TERCERA VISITA ¡Vaya a pedir limosna a otros lados! Aquí está prohibido. 'Ora tan siquiera, ¿no?
¡Coger, así, del armario! ¡Las economías de mamá! -¿Prefieres pedir limosna? La energía sugestiona, la resolución fascina. Dionisia se apoderó de la cantidad, y los trajes empezaron a surgir.
Del jarro vino la tentación, que el diablo sabe muy bien dónde cada uno tiene las asas para agarrarnos por ellas. Después de llegar a los sesenta años, tan miserable que ya iba a echarse a pedir limosna...
Llegó una temporada muy mala para la pobre Micaela, que no encontró trabajo, y la infeliz tuvo que pedir limosna para mantenerse ella y dar de comer a su hijo.