pavor


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pavor

(Del lat. pavor.)
s. m. Temor o miedo muy grandes siento pavor al pensar en ello. pavura

pavor

 
m. Temor, con espanto o sobresalto.

pavor

(pa'βoɾ)
sustantivo masculino
miedo intenso Sintió pavor cuando lo interrogaron.
Sinónimos

pavor

sustantivo masculino
Traducciones

pavor

peur

pavor

Schreck

pavor

SMdread, terror
Ejemplos ?
Sea como fuere, dejó escapar un grito, se soltó de la escala loco de pavor, yendo a parar a una estancia sumida en la más negra oscuridad.
Gran ira en uno y otro el hecho puso, y espada en mano al fin dieron constancia. Viendo yo el hierro, del pavor llevada, huí a la selva oscura e intrincada.
En un camino el hallarle Pavor infunde sin duda; Pero si pasa y saluda, Vuélvese uno a contemplarle; Y siéntese que se aleje Al ver tanta gallardía, A par que causa alegría Que franco el paso nos deje.
Debe ser terrible tener la conciencia cargada, haber de deslizarse por caminos tortuosos, cuando yo, que soy inocente, sufro tanto sólo porque tengo las apariencias en contra. Cada vez que me sacaban, sentía pavor de los ojos que iban a verme.
¡Cómo! —gritaron con desespero, con ansia infinita, con pavor fecundo... Y sus voces se perdieron en la inmensidad como un ruego...
El pavo no temía, puesto que el Niño le ordenaba que no temiese. Eran, sin embargo, para dar pavor las circunstancias. Le habían cogido en el corral y trasladado a las cocinas del marqués.
Las flores comenzaron a cerrar sus pétalos y como las luciérnagas brillaban mucho, las flores parecían millones de lamparitas de variadísimos colores. Yo prisionero de mi capullo, no obstante el pavor que sentía, no dejé de estremecerme ante tanta macabra belleza.
viceversa), pues en lo más íntimo, saben que lo que tratan de encubrir entre muchos, es su pavor latente ante la vida ignorada, ante lo futuro inaplazable, ante su angustia de cada día...
Hincóse el juez de rodillas Traspasado de pavor, Y con angustia horrorosa Cuantos santos recordó Empezó á llamar á voces En balbuciente oracion.
Cansado de vagar sin rumbo, sudoroso de pavor, me recliné y arrodillado pedí perdón por el Venadito de la Paz y suplicaba clemencia para cesar este tremendo castigo eterno.
, dijo la voz, y con su armonía angélica llenó el aposento opaco vibrando en él duradera. Mas no respondió el mancebo, porque su garganta seca con el pavor de su alma a la palabra se niega.
Ese es el cuadro sombrío que vemos en Europa, cuadro en que resaltan aquí y allá las manchas de sangre y los rasgos negros del odio, el pavor, el pesimismo, la miseria, la muerte...