patrona

patrona

s. f. HISTORIA Nave que seguía en importancia a la capitana de una escuadra.
Traducciones

patrona

avvocata
Ejemplos ?
Salió de allí con su fusil. Habiéndose dado cuenta de que la que estaba sobre el ciruelo era la patrona que cantaba, apuntó y la mató.
u otras equivalentes; olvidándose absolutamente de la denominación de patrón o patrona, que comúnmente suelen usar todos los soldados.
ÉDULA REAL SOLICITANDO DONATIVOS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE ATOCHA EN MADRID, PATRONA DE LA ARMADA Y LAS FLOTAS DE INDIAS.
Y mudándose como conviene, y será del servicio de Dios y del Rey, nuestro Señor, y utilidad tan conocida de sus vasallos que habitamos esta provincia y la de Quito, nos ofrecemos también a asistir al trabajo de la mudada de nuestra Iglesia Mayor, que por ser nueva a poquísima costa y aprovechando sus materiales se puede trasladar al nuevo paraje; asimismo, a la fabricación del Convento de Nuestro Padre San Francisco y su advocación de Nuestra Señora de los Anjeles, patrona de nuestra Hermandad...
que le dé mi opinión acerca de un manuscrito que se ha servido de enviarme, intitulado: "Santa María de Guadalupe de México, Patrona de los Mexicanos.
Pidió la tal un mate de chicha de ;cwa y un plato de papas con ají, y cuando llegó el trance de pagar la peseta que importaba lo con- sumido, la muy bellaca puso sobre el mostrador á la cria- tura, y le dijo á la patrona: —Yo soy del barrio, y voy á mi cuarto á traerle los dos reales.
Transcurrieron tres días y, cuando don Pascual estaba ya acabando de descortezar y piulir el tronco, el señor cura vol- vió á convocar á junta solemne, y en ella expuso: que la fiesta del patrón san Saturnino, que se celebra mucho antes que la de la patrona, se venía encima, y que era más urgente hacer el sanio; que, i or consiguiente, el tronco que se había escogido para la Virgen se destinara para aquél, y que después se bus- caría otro para la patrona.
Todo patrono o patrona garantizará a sus trabajadores y trabajadoras condiciones de seguridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados.
Una mañana dormía mi colega con especial delectación, cuando la patrona le gritó desde la puerta: «¡Levántese usted, don José, que es ya la hora de ir al hospital!» A continuación soñó que ocupaba una de las salas del hospital, un lecho sobre el cual colgaba un tarjetón con las palabras: «José H.
Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid fue un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y un gitano, gran bailarín, que las guiaba.
La patrona, que era viuda de un escritor público y tenía un lunar amarillo con tres pelitos rizados cerca de la boca, la patrona miraba con ojos tiernos (restos de un romanticismo ahumado en la cocina) a su huésped predilecto, al pobre Zurita, capaz de comer suelas de alpargata si venían con los requisitos ordinarios de las chuletas rebozadas con pan tostado.
Lo mismo improvisaba un discursito para brindar a los postres el día de la Santa Patrona, la Virgen de la Mimbralera, que enjaretaba un remitido para El Escucha, de Segorbe, o se soltaba con unas décimas sonoras para celebrar el garbo de una muchacha bonita.