patricio

(redireccionado de patricios)
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patricio, a

(Del lat. patricius .)
1. adj./ s. HISTORIA Que desciende de los primeros senadores romanos los patricios formaban la clase social privilegiada.
2. HISTORIA Se aplica al individuo que obtenía la dignidad del patriciado por pertenecer a una familia de la clase dominante y noble, entre los antiguos romanos.
3. adj. HISTORIA De las personas que tenían el patriciado.
4. s. m. Individuo que por su nacimiento, riqueza o virtudes sobresale entre las demás personas. aristócrata

patricio, -cia

 
adj.-s. Descendiente de los primeros senadores romanos establecidos por Rómulo, que formaba la clase social noble o privilegiada.
Díc. del que obtenía la dignidad del patriciado.
adj. Relativo a los patricios.
m. Individuo que por su nacimiento, riqueza o virtudes descuella entre sus conciudadanos.

patricio, -cia

(pa'tɾiθjo, -θja)
abreviación
persona que destaca entre sus conciudadanos por su origen o riqueza Provenía de una familia patricia.

patricio, -cia


sustantivo masculino-femenino
persona que destaca entre sus conciudadanos por su origen o riqueza Los patricios siempre han estado involucrados en los asuntos públicos.
Traducciones

patricio

Patrick

patricio

patrizio

Patricio

SMPatrick

patricio

/a ADJ & SM/Fpatrician
Ejemplos ?
oportuno aviso. Esta gloriosa accion se deve aun Piquete del cuerpo de Patricios en numero de 80 hombs., al mando de su Sargto. Mor Dn.
Violaron los moros los pactos de la entrega, y en el año 740 fue recobrada, y últimamente volvió a ser ocupada de los moros en 6 de julio del año 986; pero en 3 de agosto del mismo año fue recobrada por el conde Ramón Borrell; de manera que en el espacio de 268 años desde la primera ocupación de los moros hasta el último recobro, estuvo Barcelona en poder de nuestros Patricios 199 años, y en poder de los africanos, y debajo de su dominio, 49 años; y es digno de reparo que estuviesen los pueblos de 782 años debajo de la bárbara sujeción hasta la conquista de Granada, hecha por el rey D.
Una vez más, desde este lugar les rendimos fervoroso homenaje, con el respeto que se debe a los patricios, tal como el pueblo y los Poderes de la Unión lo han hecho en diferentes actos realizados durante este año.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.
En la Roma antigua son los patricios, los équites, los plebeyos, los esclavos; en la Edad Media, los señores feudales, los vasallos, los maestros y los oficiales de los gremios, los siervos de la gleba, y dentro de cada una de esas clases todavía nos encontramos con nuevos matices y gradaciones.
Pueriles coros escolares, ¡el himno! Llevad en las manos palmas, coronad los bustos de los patricios; a millares dad flores a los monumentos.
Me equivoco: esa saliva y otras como ella afrentan, más que a los que lo, arrojan, a los patricios ilustres que han hecho de España un corral inmundo para que le escupan impunemente hombres como Súñer y Capdevila.
¡Gloria a los patricios, bordeadores de precipicios y escaladores de montañas, como el abuelo secular que, fatigado de triunfar y cansado de padecer, se fue a morir de cara al mar, lejos, allá en Boulogne-sur-Mer!
Cuando en 1806 la Guerra con los Ingleses se hizo sentir en el Río de la Plata, voló al llamamiento de la Autoridad que formó Cuerpos de Voluntarios para la defensa, enrolándose en el más numeroso que llevaba el nombre de Patricios, condecorado con el rango de Mayor, en cuya clase asistió a la espléndida Victoria­ alcanzada sobre el Ejercito Británico al mando del general Waitelock (sic) en 807.
Esta pobreza de los cuerpos patricios, clama por el remedio, pero mientras no le haya por otros arbitrios, los obliga a aumentar el número de contribuyentes, sin examinar su mérito por otras circunstancias.
Estando privado de toda ingerencia en ellos el gobierno, debeis tranquilizaros por completo serán prudentes y honestamente administrados; serán administrados por directores de Londres o de Pekín, ha quienes sobra a lo que a nuestros patricios le falta: tino y honradez.
Pues obrad como ellos para merecerla, y, al efecto, empezad por combatiros a vosotros mismos como a los mayores enemigos de los patricios de 1808.