patético


También se encuentra en: Sinónimos.

patético, a

(Del gr. pathetikos .)
1. adj. Que causa tristeza, dolor o compasión su muerte fue un hecho patético; de mi infancia recuerdo una imagen patética. dramático
2. Que es despreciable por sus cualidades negativas es un caso de corrupción lamentable y patético.

patético, -ca

 
adj. Capaz de conmover y agitar el ánimo con afectos vehementes, esp. dolor o melancolía.
fig.Que resulta ridículo.

patético, -ca

(pa'tetiko, -ka)
abreviación
alegre que denota angustia o padecimiento moral una escena patética
Sinónimos

patético

, patética
Traducciones

patético

patetico

patético

žalostný

patético

ynkelig

patético

säälittävä

patético

lamentable

patético

patetičan

patético

哀れな

patético

측은한

patético

zielig

patético

patetisk

patético

patetyczny

patético

patético

patético

patetisk

patético

น่าสงสาร

patético

acınası

patético

thảm bại

patético

可怜的, 可怜

patético

可憐

patético

ADJ
1. (= digno de lástima) → pathetic, moving
2. (Cono Sur) (= evidente) → clear, evident
3. (= andador) es muy patético (Andes) → he loves walking
Ejemplos ?
Peripecia, agnición o anagnórisis y lance patético Aristóteles parte del supuesto de que en la tragedia la acción se desarrolla en un sentido hasta que en cierta forma el personaje comete un error que lo lleva a pasar “de la dicha al infortunio”.
Fernández recogió un tema iconográfico ya presente en la escultura medieval y renacentista (con ejemplos sobresalientes como los de Gaspar Becerra) y le dio un nuevo tratamiento, más verista y patético, que alcanzó gran difusión y fama, convirtiéndose en uno de sus temas favoritos y uno de los paradigmas de la plástica barroca en España.
Agnes inclinó hacia él la suya de ángel, que tomó con sus caricias filiales un carácter más patético todavía después de aquel relato.
Porque si he de hablarte con franqueza, te aseguro, que cuando declamo algún pasaje patético, mis ojos se llenan de lágrimas, y que cuando recito algún trozo terrible o violento, se me erizan los cabellos y palpita mi corazón.
Sin ser veinte de julio se dejó arrebatar de la elocuencia a propósito de mi caída; disertó sobre las grandezas humanas poniendo verdes a las gentes orgullosas; y, al fin se planta en pie, toma en su siniestra su bastón de guayacán, levanta la diestra a la altura de su cara como manecilla de imprenta, y como quien resume, se encara conmigo con aire patético, y dice: -Sí, mi amiguito: todo el que quiere volar, como usted...
En 1949 comienza Prólogo patético, que termina en 1950; la obra es prohibida y el autor pasa a comprometerse con el marxismo y el teatro social.
Tras lograr traducir el libro, Hiroko y sus amigas deciden usarlo para vengarse del Consejo Estudiantil, empezando por Junka Mochida, quien cumplía el rol de secretaria y amante de Nami, y quien fuera la que les comunicara con burlas y desprecio el rechazo del permiso a su club; para ello realizan un hechizo que la hace masturbarse frente a todo el colegio en una ceremonia oficial y posteriormente hacen que Nami se enamore de Hiraya “Hiratani” Seiichi, el estudiante más desagradable y patético del colegio.
Hizo que le introduxeran en casa de su magestad; y le lleváron por una mala escalerilla á un segundo piso, donde halló en un aposento pobremente alhajado una muger mal vestida, que con noble y patético ademan le dixo: Mi oficio no me da para vivir; uno de los príncipes que habeis visto me ha hecho un hijo: estoy para parir: no tengo dinero, y sin dinero todo parto es un mal parto.
El incidente me recordó el único instrumento, patético por admitir la necesidad universal que tan pobremente suplía, que ofrecía a estos cansados y asustados hombres y mujeres incluso una parcial protección contra la incertidumbre.
Los mallenaks trinan con blanda melodía. Los rotger modulan su patético gorjeo, semejante al arrullo de la tórtola. El apura-nieves, el pájaro de oro, revolotea de acá para allá, como una estrella sin destino.
Así aconteció en aquel momento; y seguro estoy de que, mientras yo pensaba en los sueños esplendorosos de mi niñez, concebidos al compás de aquella música, en los delirios de mi adolescencia, en seres queridos que me robó la muerte, en noches de amor desvanecidas, en ilusiones que ayer miraba en el porvenir y que hoy sólo encuentro en lo pasado, Aben-Adul pensaba en África, donde también resuena por la noche aquel patético canto, donde aquella misma Luna esclarece los risueños valles del Atlas, donde acaso en aquel momento refrescaba la primera brisa el abrasado corazón de una mujer que no había podido olvidarle...
Utterson, nada más volver a casa, escribió a Jekyll quejándose de que ya no le admitieran en su casa y preguntando la razón de la infeliz ruptura con Lanyon. Al día siguiente le llegó una larga respuesta, de aire muy patético en algunos puntos oscuros y ambiguos en otros.