pasquín


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pasquín

(Del ital. ant. pasquino < Pasquino , estatua de gladiador en Roma, en la cual se fijaban sátiras.)
1. s. m. Escrito anónimo de carácter crítico o ridiculizador, que se fija en un lugar público la ciudad apareció llena de pasquines contra el gobierno.
2. Cartel anunciador leí la convocatoria de la manifestación en un pasquín.

pasquín

 
m. Escrito anónimo de contenido satírico y que se fija en sitio público.
publ. Cartel anunciador.

pasquín

(pas'kin)
sustantivo masculino
escrito anónimo de carácter crítico y satírico que se coloca en un lugar público un pasquín sindical
Sinónimos

pasquín

sustantivo masculino
Traducciones

pasquín

lampoon

pasquín

SM
1. (Pol) → wall poster
2. (Literat) → skit, lampoon
Ejemplos ?
n cierta casa de la calle de Gremios y clavado en la puerta principal para que lo leyesen los transeúntes, aparecía una mañana del año 1636 un pergamino, con letras como el puño, conteniendo esta redondilla: ::«Que en lo que digo no miento ::pongo por testigo a Dios: ::esta casa es la de los ::judíos del prendimiento». Aquello era un pasquín en regla.
En cuanto al pasquín que yo digo se atribuyó por entonces al doctor Urquiaga, me alegro de que el señor Mariátegui convenga conmigo en qufCJ ese no fué más que el pretexto de que se valió MonLeagudo para desterrar á aquel entusiasta republicano.
Trabose desesperada lucha, acudieron vecinos, sujetaron al galopo y con su propio pañizuelo lo ataron codo con codo. Pero antes de conducirlo a la cárcel, asomó una vieja con un candilejo y todos pudieron leer este pasquín.
El andaluz tenía tan sentada su fama de maldiciente, que al oír los del corro que el pasquín era hijo de tal padre, convinieron todos en que lo escrito no podía ser sino un fárrago de calumnias, y entre los que allí estaban, un mocetón, alto como un tambor mayor, se empinó sobre las puntas de los pies y despegó el papel.
Pronto llegarían los tiempos en que sería más popular este pasquín: Una semana pasó Medina fatigando con el estudio de la arenga la memoria que, como se verá, era en él bastante flaca.
A los nueve meses la señora daba a luz un cachito de carne flamante que la del pasquín local anunciaba como un acontecimiento, un mes después, un sacerdote granuja, cara de culo y ojos de verraco bautizaba la criatura, y la función reproductora de estas hembras cesaba casi por completo, substituida por abortos más o menos trimestrales.
Gaspar de Villarroel, el sabio obispo de Arequipa que escribió Los dos cuchillos: «entreme fraile; pero la frailería no entró en mí». Y pasaron meses y nadie volvió a acordarse de Pacorro, ni del pasquín, ni de fray Tiburcio.
Pero la Providencia hizo que el corregidor de Jauja apresara a tres indios sospechosos, los cuales declararon ser ellos los autores del pasquín atribuido a la Coquerita y del de la nochebuena de Navidad, y que, en realidad, eran cabecillas de un motín de indios, que por causa que expusieron menudamente no pudo estallar.
A veces era el sinapismo una décima o una redondilla, en que a tal dama se agraciaba con las cuatro letras, y a cual marido con título peor si cabe. El pasquín era la válvula de que disponía el pueblo para desfogar vapor.
Fue don Antonio Solar aquel rico encomendero a quien quiso hacer ahorcar el virrey Blasco Núñez de Vela, atribuyéndole ser autor de un pasquín, en que aludiéndose a la misión reformadora que su excelencia traía, se escribió sobre la pared del tambo de Barranca: Al que me echare de mi casa y hacienda, yo lo echaré del mundo.
Al otro día del recibimiento oficial, apareció en una de las puertas de palacio un cartel con los siguientes versos, que literariamente juzgados no valen un pitoche o corachín negro, pero que en lo substanciosos eran para ocasionar un tabardillo pintado a gobernante de poca enjundia y menos cuajo: «Tu cara no es de excelencia ni tu traje de virrey: Dios ponga tiento en tus manos para que acates la ley». ¡Por vida de Mendotirillas, padre de Mentirijillas, que el pasquín era insolente!
Los pasquinistas le pusieron entonces el cartel que sigue: Y como de costumbre, su excelencia no quiso dejar sin respuesta el pasquín, y mandó escribir debajo: Y se echó a examinar cuentas y a hurgar en la conducta de los que manejaban fondos, metiendo en la cárcel a todos los que resultaron con las manos sucias.