pararse


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pararse

(pa'ɾaɾse)
verbo pronominal
1. dejar de moverse El ventilador se paró.
2. dedicar tiempo a pensar sobre algo pararse a pensar
3. dejar de funcionar Se me paró el reloj.
4. ponerse en posición vertical Se paró para mirar mejor.
Sinónimos

pararse

pronominal
(América) levantarse, ponerse en pie.
Traducciones

pararse

stop, die, halt, fail

pararse

vr to stand (up)
Ejemplos ?
Largos helechos a orilla del camino prendían en el estribo de Emma. Rodolfo, sin pararse, se inclinaba y los retiraba al mismo tiempo.
Pero, ¡qué mirada profunda, inolvidable, paseaba por el gentío y las luces, cuyas olas movedizas iban a pararse a pocos pasos de su repulsiva miseria!
Y yo me preguntaba cómo podían hablar tanto a cerca de lo que pasaba en Angola y en Mozambique y en todos esos estados violentos, ver lo que sucedía a unas cuadras, y pararse frente al podio de la ONU y no decir nada al respecto.
Si el incremento de los salarios se invirtiese en objetos que antes no entraban en el consumo los obreros, no sería necesario pararse a demostrar que su poder adquisitivo había experimentado un aumento real.
Cuando tocaba el piano, cuanto más veloces corrían los dedos, más embelesado se quedaba él. Ella golpeaba las teclas con aplomo, y recorría de arriba a abajo el teclado sin pararse.
Emma creyó reconocer al vizconde; se volvió y no percibió en el horizonte más que el movimiento de cabezas que bajaban y subían, según la desigual cadencia del trote o del galope. Un cuarto de hora más tarde hubo que pararse para arreglar con una cuerda la correa de la retranca que se había roto.
Como que, en perjuicio de las asignaturas, habían formado él y otros un Liceo o cosa así, y alquilado a escote un local, donde, sin pararse en barras, interpretaban las obras más sublimes del repertorio antiguo y moderno.
Al dejar la víspera por la noche al señor y a la señora Bovary, León los había seguido de lejos en la calle; después, habiéndolos visto pararse en la «Croix Rouge», dio media vuelta y pasó toda la noche meditando un plan.
Con extraordinaria repugnancia y miedo, por recelar que no podría aprender el sermón o que le olvidaría después de aprendido, nuestro clérigo (¡tal era el afán con que aspiraba a complacer a su protector!) tomó en la memoria en dos días el sermón entero y sin titubear ni pararse, le recitó como un papagayo delante del obispo.
O del trato que dispone con el rey de Francia, preso, o de asuntos de Alemania, agitada por Lutero, cuando un tropel de caballos oye venir a lo lejos y ante el alcázar pararse, quedando todo en silencio.
El que con paso más seguro ande, sin tropezar, sin vacilar y sin pararse, volteando los obstáculos, saltando por encima o dándoles vuelta, ha de llegar a la meta.
Pasaron así los meses; el rancho parecía más alegre; algunas aves vagaban por el patio, la ropa lavada lo embanderaba, los perros se habían hecho más sociables, y, al ver que en el rancho había quién los atendiera, algunos transeúntes solían pararse en el palenque a pedir un vaso de agua o alguna indicación.