paradoja

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paradoja

(Del gr. paradoxa, contrarios a la opinión común.)
1. s. f. Idea o afirmación en apariencia extraña y que se opone a la opinión general es una paradoja que siendo la más débil, tenga mayor resistencia física. contradicción
2. Afirmación inverosímil que se expone con apariencias de real.
3. RETÓRICA Figura retórica que consiste en relacionar expresiones o frases en apariencia contradictorias es famosa la paradoja de vivo sin vivir en mí.
4. FILOSOFÍA Enunciado o razonamiento que lleva a dos conclusiones contradictorias entre sí, pero válidas.

paradoja

 
f. Idea opuesta a la opinión común y, especialmente, la que parece opuesta siendo exacta.
Aserción inverosímil presentada con apariencia de verdadera.
fís. Comportamiento aparentemente contradictorio con las leyes de la física.
lóg. Serie de proposiciones que aparecen como contradictorias, pero que lógicamente se implican unas con otras, de forma que la verdad de una implica la de las otras.
ret. Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que aparentemente envuelven contradicción: Yo, Sancho, nací para vivir muriendo.

paradoja

(paɾa'ðoxa)
sustantivo femenino
1. dicho o hecho que parece contrario a la lógica Sus palabras resultaron ser toda una paradoja.
2. figura de pensamiento que utiliza expresiones en aparente contradicción "Vivo sin vivir en mí" es una paradoja de santa Teresa de Jesús.
Traducciones

paradoja

paradox

paradoja

Paradoxon

paradoja

paradoxe

paradoja

paradox

paradoja

paradoxo

paradoja

paradoks

paradoja

Парадокс

paradoja

悖论

paradoja

悖論

paradoja

Paradox

paradoja

Paradoks

paradoja

פרדוקס

paradoja

パラドックス

paradoja

역설

paradoja

Paradox

paradoja

SFparadox
Ejemplos ?
La prensa de esos días reportó la paradoja del anuncio: "El factor Chiapas ya no aparece en el discurso oficial como origen de la crisis".
Eustaquio Bouteroue ya no reía; la paradoja era demasiado inaudita para atreverse a contestar, y la boca de donde salía la hacía aún más inquietante.
(V.14): “el que murió para tener más vida” → esta paradoja vuelve a relacionar las dos ideas anteriores de muerte y vida que son opuestas.
Por eso la gloria es deleznable... claro, como que es contra naturaleza, una paradoja, el sacrificio del egoísmo ajeno en aras del propio egoísmo.
contarnos algo que nadie nos había antes contado, pero que no es nuevo para nosotros. Tal es la misteriosa paradoja que yace en el fondo de toda emoción literaria.
Como se ve, es bien clara la advertencia de Mendoza en cuanto a conocimiento y reivindicación de derechos de provincia autónoma y lo interesante, repito, es que la manifestación se produce para defender a Monteagudo a quien, aunque parezca paradoja, veremos pronto trabajando por el centralismo al ejercer su diputación por Mendoza.
El señor Gobernador era de los que dicen que la mujer, en aritmética, es un multiplicador que no hace operaciones con un quebrado; en álgebra, la X de una ecuación; en geo- metría un poliedro de muchas caras; en botánica, flor bella y de grato aroma, pero de jugo venenoso; en zoología, bípedo lindo, pero indomesticable; en literatura, valiente paradoja de poetas chirles; en náutica, abismo que asusta y atrae; en me- dicina, pildora dorada y de sabor amargo; en ciencia admi- nistrativa, un banco hipotecario de la razón y el acierto, y...
Y esto no es una paradoja, porque lo que hace parecer larga una escena no es su dimensión, sino la falta de interés; y tanto vale que no le haya como que la torpeza de los actores se le quite, o le oscurezca.
Si no conseguís explicar la ganancia sobre esta base, no conseguiréis explicarla de ningún modo. Esto parece una paradoja y algo que choca con lo que observamos todos los días.
Acaso la paradoja sea que la extirpación de dicho tumor haya correspondido precisamente a quienes ninguna responsabilidad tuvieron en su generación: las Fuerzas Armadas.
Después de analizar, en la medida en que podíamos hacerlo en un examen tan rápido, la naturaleza del valor, del valor de una mercancía cualquiera, hemos de encaminar nuestra atención al peculiar valor del trabajo. Y aquí, nuevamente tengo que provocar vuestro asombro con otra aparente paradoja.
Esta proposición parecerá paradoja; pero yo emprendo su exposición con formal advertencia de que por ahora prescindo de los mercaderes que se me oponen, pues los sublimes principios de la ciencia económica ni se aprenden, ni se emplean dignamente en el mostrador de una tienda.