Ejemplos ?
Aumentó la lluvia, y cayó al fin como si la echaran a cántaros, paró toda el agua con su espada, y permaneció hasta el fin, mojándose tan poco como si hubiera estado a cubierto dentro de un cuarto.
Y ya los roncos alanos A sus espaldas sentia Cada punto mas cercanos, Y un montero en cuyas manos Tarde ó temprano daria; Cuando por su buena suerte Los vió el hidalgo bajar; Y el son de su trompa fuerte Paró la turba, y la muerte Dejó su presa escapar.
Y como no podía ser todo para ambos, se convino en que sería nada y cada cual se comprometió a levantar una cerca en torno al palmar, viniendo así a quedar éste cerrado y sin dueño entre ambas propiedades. Mas no paró allí la cosa.
Allá van todos cinco dando voces. No sé en que paró. Creo yo que el pecador alfamar pagara por todos, y bien se empleaba, pues el tiempo que había de reposar y descansar de los trabajos pasados, se andaba alquilando.
─ Pues sube un poco más alto, que puede que veas alguna casa. Subió Jean algo más, y no paró hasta la última rama. ─ ¿No ves nada, hermanito?
No hubo el «A la una, a las dos, a las tres, ya», sino que todos empezaron a correr cuando quisieron, y cada uno paró cuando quiso, de modo que no era fácil saber cuándo terminaba la carrera.
En esto, llegó la tropa de los caminantes, y entre ellos venía una mujer sobre una pía, vestida de camino y el rostro cubierto con una mascarilla, o por mejor encubrirse, o por guardarse del sol y del aire. Paró el caballo don Juan en medio del camino...
No paró aquí; un sastre tardó veinte días en hacerle un frac, que le había mandado llevarle en veinticuatro horas; el zapatero le obligó con su tardanza a comprar botas hechas; la planchadora necesitó quince días para plancharle una camisola; y el sombrerero a quien le había enviado su sombrero a variar el ala, le tuvo dos días con la cabeza al aire y sin salir de casa.
Ya por estar caballo o caballero cansado, o por que el sueño lo amartilla, en la primera venta del sendero paró después de andar más de una milla.
Tan luego como en 1821 se proclamó la Independencia del Perú, don Ramón, que investía ya la clase de teniente, se se- paró de los realistas, incorporándose como capitán en el ejér- cito patriota.
Ayer vino la paloma que viene todos los días, ayer se paró en mi reja y comió de mi comida, ayer vino hasta mis hierros, ayer hablóme tranquila y digo en el romancillo las cosas que me decía: -Prisionero, fui a los cielos y miré hacia los tejados hasta que encontré una casa grande, que tiene tres patios; el primero guarnecido Con zócalo de mosaicos, lleno de tiestos con flores y sillas de junco blanco, con un vitral en el fondo de vidrios esmerilados; el segundo, con columnas y reja de alicatados y con una enredadera y unos rosales cargados; y el tercero con gallinas y una higuera y unos plátanos y un hilo con ropa blanca y olor de jabón pintado.
Callando el dolor que siento, disponer mi dicha quiero; que es prudente pensamiento quitar estorbos, primero que descubrir el intento. = Sale ANARDA. ( ANARDA y JULIA .) ANARDA. ¿En qué paró, prima mía? JULIA. ¡Pues qué!