padrastro

padrastro

(Del lat. vulgar patraster, -tri .)
1. s. m. Marido de la madre respecto de los hijos de ésta habidos en un matrimonio anterior.
2. Mal padre. padrazo
3. MEDICINA Parte del pellejo que se levanta junto a las uñas de las manos y produce dolor y molestias.
4. Cosa que impide o estorba la realización de otra. impedimento
5. MILITAR Lugar alto, montaña, colina o elevación desde la que se domina y puede batirse una plaza. dominación

padrastro

 
m. Marido de la madre respecto de los hijos que esta tiene de un matrimonio anterior.
fig.Mal padre.
Obstáculo, impedimento que estorba o hace daño en una materia.
Pedacito de pellejo levantado de la carne inmediata a las uñas de las manos.
Dominación, monte o colina.

padrastro

(pa'ðɾastɾo)
sustantivo masculino
1. esposo de la madre de una persona, que no es su progenitor El joven no quiere a su padrastro.
2. pedacito de piel que se levanta alrededor de la uña Tiene lastimado el padrastro.
Traducciones

padrastro

زوج الأمّ, زَوْجُ الأُمّ

padrastro

padrastre

padrastro

Stiefvater

padrastro

beau-père

padrastro

patrigno, pipita

padrastro

stiefvader

padrastro

padrasto

padrastro

nevlastní otec

padrastro

stedfar

padrastro

isäpuoli

padrastro

očuh

padrastro

継父

padrastro

의붓아버지

padrastro

stefar

padrastro

ojczym

padrastro

отчим

padrastro

styvfar

padrastro

พ่อเลี้ยง

padrastro

üvey baba

padrastro

bố dượng

padrastro

继父

padrastro

繼父

padrastro

SM
1. (= pariente) → stepfather
2. (en dedo) → hangnail
3. (anticuado) (= mal padre) → harsh father, cruel parent
4. (anticuado) (= dificultad) → obstacle, difficulty

padrastro

m. stepfather.

padrastro

m stepfather; (en el dedo) hangnail
Ejemplos ?
Aquella pose de decencia del padrastro influía en la vestimenta del chico: dentro de casa se pasaban privaciones, pero la familia, que se presentase con arreglo a la posición...
-¿A...? -A tu padrastro -dijo-. Le he enviado una carta, la que tendrá que atender, sin lo cual tendremos que vemos las caras; se lo prevengo.
Bastante poco afligidas por una situación que nos dejaba en plena libertad, a mi hermana y a mí, para entregarnos tranquilamente a un género de vida que empezaba a gustamos, sólo pensamos en llevarnos nuestras escasas pertenencias y en despedirnos de nuestro querido padrastro que había tenido a bien dárnoslas.
La una para cierta firma comercial de la City y la otra al padrastro de esta señorita, el señor Windibank, en la que le pediré que venga a vernos aquí mañana a las seis de la tarde.
Cuando se excedía en las cervezas y en el ron, le comenzaban a dar tremendas convulsiones que le hacían delirar y terminaba llorando como un loco, ante la angustia de su madre y de su padrastro que lo trataba mejor que a un hijo.
En el trasfondo, no se explicaba por qué no podía dominar ese estado de ánimo, pues en realidad nada le faltaba; su madre era cariñosa y atenta; su padrastro le hacía sentir una camaradería juvenil y él fallaba.
Después de algunos instantes de mudo examen se volvió a su padrastro y lo acribilló a preguntas sobre el extraño y gigantesco pez; mas.
Se decidió a estudiar Medicina en la Universidad Central del Ecuador, pero luego de la muerte de su padrastro y su madre, abandonó la carrera e hizo algunos cursos de declamación.
Santas son las leyes escritas; provechosas son estudiadas; padre de los monarcas es el consejo, y aquí fue padrastro, porque la presunción del que sabe, fácilmente compite al que enseña, y desprecia al que le obedece.
No había aún transcurrido un año cuando, el 2 de Abril de 1607, se presentaron ante el padre Antonio de Vega Loayza, jesuita y comisario del Santo Oficio en Potosí, dos mujeres llamada Leonor Enríquez, de treinta y seis años de edad, y Catalina Enríquez, de diecinueve años, suegra la primera y esposa la otra de Valverde, acusando á éste de que, en plena borrachera, había dado una pedrada, que le ocasionó la muerte, a Domingo Romo, padrastro de la última, y asilándose en la iglesia mayor.
Pero las muchachas, aunque feas como espan- tajos de maizal, y tontas como charada de periodista ultramon- tano, podían encontrar marido, fK)r amor á sus monedas, y reclamar la paterna herencia, idea que bastaba para que el señor padrastro frunciera el entrecejo.
Pero ni Elvira, ni su hermano Ramón, cesaban de abominar de tal boda. Ramón, por no vivir con su padrastro, a quien detestaba sin razón suficiente, se había ido a la América del Sur.