pacifista

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pacifista

1. adj. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Del pacifismo.
2. adj./ s. m. y f. POLÍTICA, SOCIOLOGÍA Que es partidario del pacifismo los pacifistas se manifestaron en contra del ataque militar. antimilitarista

pacifista

 
adj. Relativo al pacifismo.
adj.-com. polít. Partidario del pacifismo.
Sinónimos

pacifista

adjetivo y sustantivo
Traducciones

pacifista

peaceable

pacifista

irenico, pacifista

pacifista

пацифистских

pacifista

pacifist

pacifista

pacifista

pacifista

pacifistiske

pacifista

平和主義者

pacifista

ADJ & SMFpacifist
Ejemplos ?
EN EL GOBIERNO DE ARROYO DEL RIO 1.941 La nación revoltosa del sur, que había venido sembrando el germen del totalitarismo extranjero desde años atrás, y nada conforme con las aspiraciones pacifistas del Ecuador y de toda la América, llevó la ingrata tarea de invadir las tierras de indiscutible ecuatorianidad, con toda la amplitud de su agresividad, desde el día 5 de Julio de 1.941.
El Perú ataca sorpresivamente e invade los Territorios Ecuatorianos El Perú desoyendo las insinuaciones pacifistas del Continente, llevó todo su espíritu de agresión sistemática hacia nuestras fronteras, para trocarlas en campo del más violento y aterrador certamen ideológico.
Contribuimos, con nuestra conducta y con la reiteración de nuestras tesis pacifistas, a fortalecer el pluralismo político que es ineludible consecuencia del principio de la soberanía nacional.
Lo mismo podría decirse del servicio militar obligatorio que ,despertando la oposición de todos los pacifistas y, en general, de los que se verían afectados y perjudicados por él, y de los que piensan que la defensa del país puede organizarse de otra manera, -ha sido presentado por una propaganda electoral nada sincera, como un sacrificio enorme de muchos y largos años de vida en los cuarteles, que se exigiría de cada ciudadano.
Ambos acontecimientos, el décimo aniversario de nuestra organización norteamericana y el congreso de fundación de la Cuarta Internacional, son incomparablemente más dignos de la atención de los obreros que las gesticulaciones belicosas de los jefes totalitarios, las intrigas diplomáticas o los congresos pacifistas.
Hay que armarse, pero no de un voto inútil, que siempre valdrá tanto como el tirano quiere, sino de armas efectivas y menos candorosas cuyo uso nos traiga la evolución ascendente y no la regresiva que preconizan los luchadores pacifistas.
Pero nuestros grandes pacifistas no quieren que nadie se muera para que las naciones extranjeras no se imaginen que somos salvajes.
Con ello se fue borrando de las almas iodo lo que confería a la existencia dignidades de servicio colectivo; llegamos los españoles a ver espectáculos como éste: a sacerdotes y a militares que, sitiados por la ironía, creyeron en serio que tanto la Religión como el Ejército eran cosas llamadas a desaparecer, reminiscencias de épocas bárbaras, y se afanaban por ser tolerantes, liberales y pacifistas, como para hacerse perdonar la sotana y el uniforme.
En pos de esa paz y armonía que quiere el plomo y el hierro para fabricar conciencias pacifistas, fuertes y armoniosas; para de estos minerales hacer tipos de idea y pan cotidiano de espiritualidad, más no para hacer cañones, ni municiones que alimentan la guerra inverecunda y cruel.
En segundo lugar, actuando como brazo armado del capitalismo, por medio de las características más notables de las guerras tercermundistas que son: la adquisición de un notable carácter nacionalista (guerras de «liberación nacional») y en muchos casos con sentido antiimperialista (URSS y USA) frente al régimen contra el que luchan los sublevados; y dependiendo de quien sea vencedor, la guerra termina en una dictadura fascista o comunista En este contexto de enfrentamiento global la sensibilidad de la gente es muy grande creciendo a medida que crece la conciencia de una posible destrucción total, lo que ha dado el auge a movimientos pacifistas en toda Europa...
"Como dijimos anteriormente, la comparación entre el ningún valor agrícola,' productivo, y el gran valor militar, nos indica, sin lugar a menor duda, que en la exigencia peruana no ha primado otro concepto que el de obtener ventajas estratégicas y ello indica a las claras, sus futuras intenciones militares de conquista e invasión, no obstante las zalameras declaraciones pacifistas con que eternamente ha encubierto sus afanes imperialistas y su deseo de humillar al Ecuador".
Para Lenin, la guerra mundial era un conflicto imperialista, consecuencia natural de la última etapa capitalista y del deseo de las distintas potencias por la supremacía, de la que el proletariado no obtenía ventaja alguna, que había que denunciar sin ambigüedad y convertir en una lucha contra la burguesía para eliminarla del poder. En su opinión, los pacifistas estaban equivocados y la guerra civil era necesaria para derrocar el poder burgués.