púnico

(redireccionado de púnica)
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púnico, a

1. adj. HISTORIA De Cartago, antigua ciudad cartaginesa en África, o de su lengua.
2. s. HISTORIA Persona natural de Cartago.
3. s. m. LINGÜÍSTICA Lengua fenicia hablada por los cartagineses.

púnico, -ca

 
adj. Cartaginés.
Sinónimos

púnico

, púnica
adjetivo
Traducciones

púnico

Punischen

púnico

punique

púnico

Punic

púnico

הפונית

púnico

カルタゴ

púnico

ADJ & SM (Ling) → Punic
Ejemplos ?
Que desean abundar en abominables prosperidades los que se quejan de los tiempos cristianos Si viviera aquel insigne Escipión Nasica, que fue ya vuestro pontífice (a quien, al mismo tiempo que estaba más encendida la segunda guerra Púnica, burlando la República una persona de la más excelente bondad para recibir la madre de los dioses que transportaban de Frigia, le escogió unánimemente todo el Senado para desempeñar este honorífico encargó), este ínclito héroe, el grande Escipión, digo, cuyo mismo rostro no os atreveríais a mirar, él reprimiría vuestra altanería.
Irritado el pueblo con estas crueldades, y, principalmente viéndose oprimido con los gravámenes de las deudas públicas y de las usura sufriendo y soportando a un tiempo con la ocasión de las continuas guerras la malicia y el tributo, acudió, armado al monte Sagrado y al Aventino, y entonces estableció para la defensa de sus derechos tribunos de la plebe y otras leyes, poniendo fin a las discordias y debates que reinaron entre ambos partidos la segunda guerra púnica.» ¿Para qué me detengo, pues, en escribir tantos sucesos, o para qué molesto a los que los hubieren de leer?
La primera guerra púnica duró veintitrés años, y la mitridática, cuarenta. Y porque nadie juzgue que los primeros ensayos de los romanos fueron más felices y poderosos para concluir más presto las guerras en aquellos tiempos pasados, tan celebrados en todo género de virtud, la guerra samnítica duró casi cincuenta años, en la que los romanos salieron derrotados, que los obligaron a pasar debajo del yugo.
Oprimido el pueblo con un gobierno tan tiránico, y principalmente con el peso de las deudas y usuras, sufriendo igualmente con la continuación de las guerras, el tributo y la milicia, se amotinó y acudió armado al monte Sacro y al Aventino, donde eligió para su gobierno tribunos de la plebe y estableció varias leyes; no teniendo otro fin más feliz las discordias de uno y otro bando que la segunda guerra Púnica.
Después los patricios se empeñaron en tratar al pueblo como a esclavo, en maltratarle a usanza de los reyes, en removerlos del campo y en gobernar ellos sin contar para nada con los demás. El fin de tales disensiones fue la segunda guerra púnica, al paso que unos querían ser señores y otros se negaban a ser siervos.
Con invencible presteza y brevedad concluyó Pompeyo la guerra contra los piratas, y Escipión la tercera guerra púnica, y también la que sustentó contra los fugitivos gladiadores, aunque con pérdida de muchos generales y dos cónsules romanos, y con el quebranto y destrucción miserable de Italia; no obstante que al tercer año, después de haber concluido y acabado muchas conquistas, se finalizó.
Y esta guerra de Italia, en la que muchas veces fueron vencidos los romanos, muriendo dos cónsules y otros nobles senadores, con todo, no duró mucho, porque se acabó al quinto año; pero la segunda guerra púnica, durando dieciocho años, con terribles daños y calamidades de la República, quebrantó y casi consumió las fuerzas de Roma; porque en solas dos batallas murieron casi 70,000 de los romanos.
Mas tú deliras, si blasonas única sangre que impura mezcla no desdora, que, entre mil, la fenicia, celta y púnica tu sangre forman, con la hebrea y mora.
Mucho antes que los criollos, hubo quien supo de un cuero sacar lonjas bien cortadas, pues cuentan que la reina de Tiro, Dido, al llegar, fugitiva, en las costas africanas, después de conseguir de los habitantes la concesión -según su pedido- de la tierra que podría encerrar en un cuero de vaca, cortó el cuero en lonjitas largas y delgadas, abarcando así una extensión de terreno tal que pudo, en ella, fundar la ciudad de Cartago, y tarde vieron los incautos africanos que se habían pisado la huasca. Fue el estreno de la fe púnica.
No sucedió ciertamente tragedia más lamentable en la primera guerra púnica que el haber sido vencidos en ella los romanos; siendo hecho prisionero de guerra Régulo, de quien hicimos mención en el primero y segundo libros, persona sin duda de gran valor, que, primero había venido y dominado a los cartagineses, el cual hubiera podido terminar la primera guerra púnica, si por una extraordinaria ansia de gloria y alabanza no hubiera pedido a los rendidos cartagineses condiciones más duras de las que ellos podían sufrir.
Pensando que la ferocidad de sus súbditos podría ser mitigada por el desuso de las armas, construyó el templo de Jano, al pie del Aventino, como índice de la paz y la guerra, significando cuando estaba abierto que el Estado estaba bajo los brazos y las en que fue cerrada que todas las naciones circundantes estaban en paz. Dos veces desde su reinado ha sido cerrada, una vez después de la primera guerra púnica en el consulado de T.
Cuán graves calamidades afligieron a los romanos en tiempo de las guerras púnicas, habiendo deseado y pedido en balde el auxilio y favor de sus dioses CAPITULO XIX. De los trabajos de la segunda guerra púnica, en que gastaron las fuerzas de una y otra parte CAPITULO XX.