párroco

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párroco

adj./ s. m. RELIGIÓN Se aplica al sacerdote encargado de una parroquia el párroco administra los sacramentos a los feligreses.

párroco

 
adj.-m. rel. Díc. del cura que dirige una parroquia.

párroco

('paroko)
sustantivo masculino
sacerdote encargado de una parroquia El párroco pidió ayuda a los fieles.
Traducciones

párroco

curé

párroco

curato, parroco

párroco

Pfarrer

párroco

proboszcz

párroco

SMparish priest
Ejemplos ?
Ahora bien; estos dos sucesos que suponen la extensión del influjo lícito e ineludible de la capital a todo el territorio (por el mismo hecho de designar sus jueces comisionados, sus párrocos, etcétera) habría propiciado correlaciones y acercamientos y enfilado hacia aquella en auspiciosa convergencia a las corrientes de intercambios que se dispersaban hacia el Rio Grande, hacia Entre Ríos y Santa Fe, hacia Buenos Aires.
Recuerden, pues, los predicadores y párrocos que les pertenece enseñar con diligencia y claramente al pueblo la doctrina católica sobre el Espíritu Santo, mas evitando las cuestiones arduas y sutiles y huyendo de la necia curiosidad que presume indagar los secretos todos de Dios.
La campana del templo daba el toque de oraciones y todos de pie rezaban el Ángelus Dómine, y la comitiva presidida por el párroco, regresaba por donde había subido; se dirigía la iglesia para rezar el santo rosario devotamente y concluido el ejercicio, acompañaba al Cura a la casa parroquial, le daba las buenas noches y besándole la mano, cada cual se iba a dormir en santa paz el apacible sueño que proporciona una conciencia tranquila. ¡Muy felices deben ser los pueblos cuyos párrocos viven en tan íntima armonía con sus feligreses!
Artículo 3º: Que respecto a haber en esta provincia casi innumerables familias pobres de solemnidad, cargadas de hijos, en particular a la circunferencia del pueblo, las demás de ellas nobles y de buen nacimiento que no saben rezar ni confesarse por el total abandono en que se hallan, a causa de los notorios y muy probables descuidos de los párrocos de carecer hasta el presente de una escuela de primeras letras, por no haber fondos algunos para la construcción de una casa pública y de donde pueden subsistir un maestro capaz y suficiente de instruirlos no sólo en los principios de religión sino también en los derechos de cada uno y de la causa general que defendemos.
Las justicias ordinarias sobre este particular no han podido ni pueden deliberar cosa alguna por la indigencia referidas y la competencia que suscitan los párrocos cuando se trata de poner algún remedio a tan perniciosos males, es preciso se ciña y determina para obviar toda competencia y vivir en la armonía que corresponde.
Para auxilio de los párrocos, y para hacer oír a gran número de los habitantes del campo la enseñanza evangélica, se les ha proporcionado el beneficio de misiones anuales, encomendadas a sacerdotes de conocida piedad y celo.
Ejercicios espirituales, misiones, aumento de parroquias, administración de sacramentos sin algún derecho a estipendio (salvo siempre la congrua de los párrocos), sería muy conducente a mantener y fortificar la religión; ésta trae consigo por consecuencia necesaria, la mejora de costumbres; y a la verdad no hay hombre más de bien ni más honrado ni patriota más verdadero, que aquel que ama a su prójimo como a sí mismo; y de otra suerte (reflexionadlo bien) no sería buen cristiano.
El limeño fray Cipriano Medina, según el cronista Meléndez, salió un día en 1637, en medio de repiques de campanas, para emprender la visita de la diócesis y resuelto a castigar severamente a los párrocos remisos en el cumplimiento del deber.
¡Para hacer creer a las gentes en el diablo más bien que en Dios!» Desde ese día Francia se declaró jefe de la iglesia, nombraba y destituía párrocos, y prohibió procesiones, dejando subsistente sólo la de Corpus.
Ha mucho tiempo, Señor, que los filósofos atacaron este baluarte de la religión, bajo el pretexto de hacer observar las facultades de los obispos: queriendo emularlos con igualdades a la suprema Cabeza de la Iglesia, para después de oprimir aquellos, por nueva emulación de igualdades con los Párrocos, llegar al término de reducir la verdadera religión a mero nombre.
Artículo 68.- Este Congreso constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad en favor de esta clase inocente, abyecta y miserable.
Sobre esta idea, que tendrá muy presente el general, procurará desde su regreso al reino, captarse la voluntad de los curas párrocos, provinciales, comendadores y jefes de todas las religiones.