orza

orza

(Del ant. orço < lat. urceus, olla.)
s. f. COCINA Recipiente de barro con forma de vaso alto usado para guardar conservas.

orza

(De origen incierto.)
1. s. f. NÁUTICA Acción y resultado de orzar.
2. NÁUTICA Pieza suplementaria metálica y de forma más o menos triangular, que se asegura a la quilla para aumentar su calado y procurar su mayor estabilidad.

orza

  (del l. urceu)
f. Vasija vidriada de barro, alta y sin asa.

orza

  (del it. arza)
f. mar. Acción y efecto de orzar.
Traducciones

orza

luff

orza

orcio, orza

orza

1 SF (= jarra) → glazed earthenware jar

orza

2 SF (Náut) → luff, luffing
ir de orzato be on the wrong track
Ejemplos ?
320 Lo que lloró la Aurora, si es néctar lo que llora, y, antes que el Sol, enjuga la abeja que madruga a libar flores y a chupar cristales, 325 en celdas de oro líquido, en panales la orza contenía que un montañés traía.
Por lo tanto - terminó -, ya que has obrado contra la caridad y contra el santo Evangelio, te mando, por santa obediencia, que, sin tardar, tomes esta alforja de pan que yo he mendigado y esta orza de vino y vayas buscándolos por montes y valles hasta dar con ellos; y les ofrecerás de mi parte todo este pan y este vino.
y aprieta a correr. Si hay cané, orza y arría la mayor...; y avisa cuando haya trigo, que ya sabes cómo se gasta. Calló Pipa, miró a Cafetera, que le escuchaba muy serio, y arrimándole un puntapié por la popa -¡A vivir!
Para mayor claridad, en cada orza había una planchita, de oro también y a modo de tarjeta, sobre la cual estaba escrito con letras de diamante: El Rey de Pordesarquía, Emperador de la Eolia occidental, en prueba de agradecimiento a su querida reina madre.
El sol, un sol otoñal, iluminaba espléndidamente la escena, el reducido patio invadido casi del todo por el lebrillo de lavar, por una higuera despojada de pámpanos y frutos y convertida en tendedero, y por la orza de la lejía, en que uno de los dos rapaces hundía los desnudos brazos, mientras su compañero impacientaba a una gata de morisca piel que sufría pacientemente sus infantiles travesuras.
Convino al cabo, y se echaron a dormir al sol. Apenas oyó la zorra roncar a su compadre, cuando se levantó, arrebañó la orza y le untó la barriga con la miel que recogió.
Pero cuanta más prisa tiene Orlando menos parece que la tenga el viento, y de babor o de estribor soplando o de popa tal vez siempre es tan lento, que el barco avanza apenas navegando y a veces no es ninguno el movimiento; o tan contrario es que sólo cabe volver o ir girando a orza la nave.
Dispone ante un mistral luego la nave a orza las velas, y en el mar se adentra, donde un poniente-lebeche (que suave fue hasta que la luna al cielo entra) muestra al llegar la noche, fiero y grave, su furia y sobre el leño la concentra con tanto trueno y luz de rayo aciaga que parece que el cielo se deshaga.
El virrey, que no era hombre de dejarse ensalivar la oreja y que no se anclaba por caballete de tejado, dijo para su capisayo: -¡Orza, orca de buen grado, bergantín empavesado!
Cuando llegó la hora de los postres, trajo, como había prometido, la orza de miel, y venía diciendo al traerla: -¡Qué ligera que está la orcita!
El primero que volvió fue el niño. La madrastra le cogió, le puso sobre la mesa, le mató y cortó en pedazos, que metió en una orza y guardó en la alacena.
Yo he consultado a un maestro de la cerámica y él me ha dicho: "Es que la orza, el puchero, el jarro, fabricándose sobre el disco giratorio del alfarero, había de seguir el movimiento de las manos, que oprimían abajo, iban abriéndose más arriba y tornaban a juntarse en lo alto." Claro que éste es un modo de ser poético de la alfarería, y que no se burlen los solemnísimos maestros de la observación que hago.