ortega


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ortega

(Del lat. ortyx, ortygis < gr. ortyx, ortygos, codorniz.)
s. f. ZOOLOGÍA Ave gallinácea de color rojizo-ceniciento y negro en el abdomen, el macho tiene la garganta negra y es típica de zonas abiertas y esteparias.
NOTA: Nombre científico: (Pterocles orientalis.)
Sinónimos

ortega

sustantivo femenino
Ejemplos ?
Otro aplauso para el Frente Sandinista, Daniel Ortega, Rosario Murillo y más allá al pueblo todo de Nicaragua, la patria de Rubén, Rubén Darío, de Sandino; patria hermana, patria buena.
La remoción de los generales Amaro y Medinaveytia obedeció a que se les ha señalado, comprobadamente, como adictos a la obra subversiva desarrollada por el general Tapia y Melchor Ortega.
Gaytán, Salvador Calderón, Manuel Ortega, José María Tapia y yo —reunidos decía—, alrededor del catre en que descansaba el general Calles (que venía acompañándonos desde Sonora para seguir él a la ciudad de México), le decíamos al escuchar sus ideas sociales: “mi General, usted está llamado a ser una de las figuras principales en los destinos de la Nación”, y nos contestó: “no muchachos, yo seré siempre un leal soldado de la Revolución y un amigo y compañero de ustedes.
En 1976 se construyó la Carretera San Juan-Güizhagüiña; actualmente se trabajan las carreteras: Salvias-Palenque; Ortega-San Pablo, con la colaboración del Ministerio de Obras Públicas; y la de Zaruma-Los Ciruelos que empatará en el Sitio El Pache con la carretera asfaltada que viene de la costa y que adquirirá gran importancia cuando Zaruma se haya convertido en un Centro Turístico.
El Conde de Nieva, El Licenciado Birviesca de Muñatones, Ortega de Melgosa e yo Domingo de Gamarra, Secretario de Su Magestad, la fize escribir por su mandado,con acuerdo de sus Comisarios del su Consejo.
Decía en su “Manual de Derecho Parlamentario”, según la ya citada traducción de Ortega: “ Como el privilegio no es de los individuos sino de la Cámara, sería digno de castigo el que se tomase la libertad de renunciarlo sin su autorización .
Yo me acuerdo, veo ahí pañuelos blancos, me acuerdo un día cuando hicimos un homenaje en la Casa de Gobierno, aquí en el Salón Blanco, estaba Néstor, y le entregamos, creo que era un homenaje al bombardeo del ’55 y habló Estela de Carlotto, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, y ella contó que había estado en la Plaza, Tati también, no sé si estará por ahí Tati, Tati, vos también me decías “yo era antiperonista”, porque bueno, tanta gente, Rodolfo Ortega Peña también contaba y relataba cuando estuvo en la Plaza...
En esa virtud, consciente de sus responsabilidades, el gobierno que presido, deseoso de apartarse de lamentables precedentes que existen en la historia de nuestras cruentas luchas políticas, en las que frecuentemente se ha menospreciado el principio de respeto a la vida humana, estimó que las circunstancias reclamaban, por imperativo de salud pública, la inmediata salida del territorio nacional de los señores general Plutarco Elías Calles, Luís N. Morones, Luís L. León y Melchor Ortega.
El domingo pasado me entrevistó el general Gilberto Limón, comunicándome que el general Tapia y Melchor Ortega vienen haciendo labor sediciosa; que Tapia entrevistó, entre otros jefes, al general Lugo.
Antes de que el general Tapia tomara esta actitud y que Melchor Ortega regresara al país, después de su viaje a San Diego, Cal., Estados Unidos, en donde visitó al general Calles, se creía que la labor de oposición que venían haciendo varios amigos del general Calles se debía a sus propios resentimientos y ambiciones políticas, pero con la labor ya definida que está realizando el general Tapia, los partes son en el sentido de que obedece instrucciones del general Calles.
Y el Alférez Don Pedro Losano pidió solar para sí y para Francisco Losano, su padre; y para Don Francisco Losano, su hermano; y para Don Andrés Balareso; y para Don Agustín Balarezo, y para Doña Catalina Ortega; y para Doña Ysabel de Ortega; y para Don Andrés de Obregón; y para Don Joseph Gutiérrez de Aro; y parea Catalina de Escobar; y para Doña Josepha Suáres; y para Doña Clara Calderón.
Así lo estableció Jefferson que es fuente común de todos los que estudian estas cuestiones (V. “Manual de Derecho Parlamentario”, traducción de J. Ortega, París, 1827, pág.