Ejemplos ?
Tal es, imparcialmente retratado, nuestro famoso Capitán Veneno; por lo que suplico a usted tenga paciencia para aguantarlo algunas semanas, en la seguridad de que yo sabré agradecer todo lo que hagan ustedes por su salud y por su vida, como si lo hicieran por mí mismo. El Marqués sacó y desdobló el pañuelo al terminar esta parte de su oración y se lo pasó por la frente, aunque no sudaba...
Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extrema unción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oración, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que la echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo.
Se sentó, pues, juntó las manos para rezar su oración vespertina y antes de que pudiera darse cuenta, se quedó profundamente dormido y transportado al mundo de los sueños, mientras en el exterior fulguraban los relámpagos y retumbaban los truenos.
Todos los que al acto aquel tan triste asistían, miraron tan llenos de asombro aquella riqueza destinada a los gusanos, que algunos se olvidaron de descubrirse cuando don Leovigildo, ceñida a su cuello la estola y en la mano el solideo, dio principio a rezar la última oración con que la Religión acaricia por última vez al creyente.
Y viniendo él con la cruz y agua bendita, después de haber sobre él cantado, el señor mi amo, puestas las manos al cielo y los ojos que casi nada se le parecía sino un poco de blanco, comienza una oración no menos larga que devota, con la cual hizo llorar a toda la gente como suelen hazer en los sermones de Pasión, de predicador y auditorio devoto, suplicando a Nuestro Señor, pues no quería la muerte del pecador, sino su vida y arrepentimiento, que aquel encaminado por el demonio y persuadido de la muerte y pecado, le quisiese perdonar y dar vida y salud, para que se arrepintiese y confesase sus pecados.
Casio, cuyo aborrecimiento era hijo de su natural, se atrevió a empezar la plática y a envenenar con tales razones a sus confidentes. Oración de Casio -Si Julio César se deja persuadir, temerario de la ambición y la soberbia, a ser tirano de su patria y cárcel de nuestra libertad, ¿cómo nosotros, ciudadanos de Roma, a ser leales, no nos persuadiremos de la razón y de la justicia?
Hecho catre maltrecho me levanta retardando la oración de gracia plena y erecto el corazón la sangre canta en su flujo que corre por mis venas.
Yo no te llamo al peligro, sino a la gloria; y tengo tan conocida tu virtud, que no la agravio con aguardar la respuesta de tu boca, oyéndola en tu obligación. Oración de Ligario Respondiole animoso: -Tus razones, Bruto, no quieren respuesta, sino obediencia.
En esa Misa, en la que vosotros os uniréis al celebrante para ofrecer al Eterno Padre junto con el Sacrificio de su Hijo Divino, el sacrificio de vuestro trabajo diario, el sacrificio de vuestras vidas obreras; Nos despediremos con la Sagrada Liturgia «al Creador de todas las cosas, Dios, que ha establecido la ley del trabajo para el género humano; que por el ejemplo y patrocinio de San José, nos conceda propicio realizar todas las obras que nos manda, y alcanzar los premios que promete» (Oración de la Misa de San José Obrero).
En toda la Basílica no se escucha más ruido que el chisporroteo suave de los cirios y el murmullo de la oración que el Papa empieza a elevar.
Yo disimulaba, y en mi secreta oración y devociones y plegarias decía: “¡Sant Juan y ciégale!” Después que estuvo un gran rato echando la cuenta, por días y dedos contando, dijo: “Si no tuviera a tan buen recaudo esta arca, yo dijera que me habían tomado della panes; pero de hoy más, solo por cerrar la puerta a la sospecha, quiero tener buena cuenta con ellos: nueve quedan y un pedazo.” “¡Nuevas malas te dé Dios!”, dijo yo entre mí.
Aquella noche, Juan se acostó pronto; rezó su oración vespertina y durmió tranquilamente, mientras su compañero, aplicándose las alas a la espalda, se colgaba el sable del cinto y, tomando las tres varas, emprendía el vuelo hacia palacio.