olmo

(redireccionado de olmos)
También se encuentra en: Sinónimos.

olmo

(Del lat. ulmus.)
1. s. m. BOTÁNICA Árbol de unos 20 metros, con tronco robusto y derecho, hojas aserradas, flores de color blanco rojizo y fruto seco, que proporciona una madera sólida y flexible, utilizada en carpintería y ebanistería.
2. CARPINTERÍA Madera de este árbol.
NOTA: Nombre científico: (Ulmus.)

olmo

 
m. bot. Árbol de la familia ulmáceas (Ulmus campestris) de tronco robusto, copa ancha, hojas ovales y dentadas, vellosas por el envés, flores de color blanco y fruto en sámara.

olmo

('olmo)
sustantivo masculino
árbol de tronco grueso y recto y copa espesa y grande El olmo proporciona buena madera.
Sinónimos

olmo

sustantivo masculino
Traducciones

olmo

elm

olmo

Ulme, Feld Ulme

olmo

orme

olmo

вяз

olmo

olmo

olmo

jilm

olmo

elm

olmo

jalava

olmo

brijest

olmo

ニレ

olmo

느릅나무

olmo

iep

olmo

alm

olmo

wiąz

olmo

alm

olmo

ไม้เอลม์

olmo

cây du

olmo

榆树

olmo

Бряст

olmo

בוקיצה

olmo

SMelm, elm tree
olmo campestrecommon elm
olmo de montañawych elm
Ejemplos ?
Sus ojos avarientos por cima de los olmos corpulentos ansiaban alcanzar el edificio donde tuvo su amor templo y sepulcro, donde fué de su amor el sacrificio; y en la lejana matinal neblina, que huyendo al sol turbaba el horizonte, imaginaba sobre el pardo monte la blanca aparición de Valentina.
Esas bellezas veladas en blanquísimos encajes que en elegantes carruajes se deslizan más allá: esos jinetes veloces que cruzando por entre ellas buscan en vano las huellas de algún ausente quizá: esa armonía que elevan con murmullos diferentes, los árboles y las fuentes y la inquieta multitud: las sombras con que su suelo entapizan por doquiera los hombres en su carrera, los olmos en su quietud.
Verás entonces prados, y cabañas cubiertas por olmos y laureles y mirto y madre-selva; verás espesos montes, caminos y veredas bajo toldos de verde, fragante, inculta yerba; verás montañas, cerros y dilatadas sierras; robustos, viejos troncos y ramas que se quiebran al peso del follaje; mantos de rica hiedra cubriendo de las ruinas la desnudez escueta; hondos, negros abismos do pavoroso suena el murmurante arroyo que fue por la pradera; verás valles risueños y ríos y florestas, y el humo que, tranquilo, en espiral se eleva, y cabras y terneros y alondras...
Pero ya estaba allí, y enseguida llegamos a casa, donde las ramas de los viejos olmos retorcían sus innumerables brazos a los golpes del viento de invierno, columpiando los restos de los antiguos nidos de cuervos.
Y otro día el dicho Olmos dijo que se le hacía mucho tiempo y tardanza estar allí, que quería que se quedase el pueblo poblado e hizo Alcaldes a Juan de Jaén y a Vargas y les dio varas y las recibieron y que no embargante esto los quería llevar consigo y los llevó; y (hizo Alcalde) dijo a este declarante que había de ser Alcalde y este declarante le dijo que cuando se fuese lo haría.
OLMEDA, Mauro, El Desarrollo de la Sociedad Mexicana, Mauro Olmeda Editor, México, 1966. OLMOS, Andrés de, Tratado de Hechicerías y Sortilegios, UNAM, México, 1990.
Me dejaron en la verja con tristeza, y se me hacía tan extraño ver que el carro se llevaba a Peggotty lejos, dejándome bajo los viejos olmos mirando hacia la casa, en la que no quedaba nadie que me quisiera.
y entonces el dicho Francisco de Olmos dio una voz y llamó a este declarante y le dijo: veni(d) aca Garzón, agradéceme, estaos a vuestra posada vos y Baltazar Díaz y Trigueros que os doy mi palabra como caballero de no mataros.
Yo vi que hurtados a un muro a que pudieran asirse, le repartieron abrazos a un árbol unos jazmines. Tú verás que a mis deseos solicitan persuadirte yedra que dos olmos trepa, vid que dos álamos ciñe.
BAJO ARAGÓN: Aguaviva, Alacón, Albalate del Arzobispo, Alcañíz, Alcorisa, Alloza, Andorra, Arens de Lledo, Ariño, Azaila, Beceite, Belmonte de San José, Berge, Blesa, Bordón, Calaceite, Calanda, Cañada de Verich (La), Castelnou, Castelseras, Castellote, Cerollera (La), Codoñera (La), Cretas, Fornoles, Foz-Calanda, Fresneda (La), Fuentespalda, Ginebrosa (La), Híjar, Jatiel, Lledó, Mas de las Matas, Mata de los Olmos (La)...
Luego Hefesto dirigió al río la resplandeciente llama y ardieron, así los olmos, los sauces y los tamariscos, como el loto, el junco y la juncia que en abundancia habían crecido junto a la corriente hermosa.
Los olmos se inclinaban unos en otros corno gigantes que quisieran confiarse algún terrible secreto, y después de permanecer inclinados unos segundos se erguían violentamente, sacudiendo sus enormes brazos, como si aquellas confidencias, intranquilizando a su conciencia, les hubieran arrebatado para siempre el reposo.