olivo


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olivo

(Del lat. olivus.)
1. s. m. BOTÁNICA Árbol de tronco corto, grueso y torcido, hojas puntiagudas, flores blancas y fruto comestible de color verde amarillento o morado, de diferentes tamaños. aceituno, oliva
2. Madera de este árbol.
3. olivo silvestre BOTÁNICA Variedad de olivo menos ramosa que la cultivada, de hojas más pequeñas y cuyo fruto es la acebuchina. acebuche
4. dar el olivo Argent. coloquial Despedir, echar, expulsar a una persona de algún lugar.
5. tomar el olivo TAUROMAQUIA 1. Guarecerse en la barrera. 2. Huir, escapar de una situación comprometida. 3. Despedirse, marcharse de un lugar.
NOTA: Nombre científico: (Olea oleaster.)

olivo

 
m. bot. Árbol de la familia oleáceas (Olea europaea), de hojas enteras, lanceoladas, lustrosas por el haz y blanquecinas por el envés; flores blancas en racimos axilares, y fruto en drupa ovoide, del cual se extrae aceite.

olivo

(o'liβo)
sustantivo masculino
árbol de tronco grueso y retorcido, flores pequeñas y que da por fruto la oliva El olivo es originario del Cáucaso.
Sinónimos

olivo

sustantivo masculino
Traducciones

olivo

olive, olive tree, olive‐tree, olive-tree

olivo

oliventræ

olivo

olivarbo, olivujo

olivo

olivier

olivo

olivo, olive

olivo

olea, oliva

olivo

olivier

olivo

olivovník

olivo

oliivipuu

olivo

drvo masline

olivo

オリーブ

olivo

올리브 나무

olivo

olivträd

olivo

ต้นมะกอก

olivo

cây ôliu

olivo

橄欖

olivo

זית

olivo

SMolive tree
tomar el olivoto beat it
Ejemplos ?
A fe, la del olivo de la paloma de Noé. P. Pensador En su mente, el pensador mueve todo el mundo, desde lo más alto hasta lo más profundo.
A las dos de la mañana hízose un escrutinio, y entre los que esperaban á la puerta, corrió la voz de que el padre Paz había salido vencedor. Sus partidarios atronaron el claustro can- tando : De Sevilla fué el olivo primero que vino acá.
Se considerará, asimismo, como pequeña propiedad, la superficie que no exceda por individuo de ciento cincuenta hectáreas cuando las tierras se dediquen al cultivo de algodón, si reciben riego; y de trescientas, cuando se destinen al cultivo del plátano, caña de azúcar, café, henequén, hule, palma, vid, olivo, quina, vainilla, cacao, agave, nopal o árboles frutales.
Las indias, mujeres de los camaroneros, eran las encargadas de vender el artículo; pero de pronto las expendedoras de pescado, no obstante tener sitio señalado en la acera fronteriza al de las camaroneras, empezaron a invadir el terreno de éstas, surgiendo de aquí frecuentes peloteras y teniendo siempre que acudir gente de justicia para que el olivo de la paz diese fruto de aceitunas.
Cual frondoso olivo que, plantado por el labrador en un lugar solitario donde abunda el agua, crece hermoso, es mecido por vientos de toda clase y se cubre de blancas flores; y viniendo de repente el huracán, lo arranca de la tierra y lo tiende en el suelo; así Menelao Atrida dio muerte a Euforbo, hijo de Panto y hábil lancero, y en seguida comenzó a quitarle la armadura.
17 Que si algunas ramas fueron desgajadas, mientras tú - olivo silvestre - fuiste injertado entre ellas, hecho participe con ellas de la raíz y de la savia del olivo, 18 no te engrías contra las ramas.
El industrioso ciudadano el ramo de olivo venere; que tenga sus armas listas, no para inhumanas conquistas, mas para defender su tierra donde por la patria se muere.
-«¡Cruz! ¡Cruz!» -le respondió una triste voz entre las ramas del olivo silvestre. El niño reconoció con alborozo al ermitaño de que había hecho mención la golondrina, y le dijo en la lengua de los pájaros: -Pobrecito mochuelo, te suplico que me ampares y que me guíes, puesto que vengo en busca del «Pájaro de la Verdad», y antes tengo que llevar a la bruja de la torre «el agua de los muchos colores».
El señor de Peyrehorade nos dijo a Jean Coll y a mí hace quince días que tiráramos un viejo olivo que se heló el año pasado, que fue muy mal año, como usted sabe.
Al atravesar los rieles del ferrocarril, en la estación de El Barranco, vimos bajo de un olivo, sentadas en el suelo dos personas que llamaron dolorosamente nuestra atención.
Para mayor regalo y deleite, decidió entonces la mujer encender un buen fuego. Fue al corral y trajo algunos palos de olivo, sarmientos y pasta de orujo.
Iba muy sí señor y muy en ello a pisar el umbral, cuando de improviso y como mordido de víbora dio un brinco hasta la pared del frente. Había tropezado en el quicio de la puerta con una ramita de olivo, bendecida por el cura el Domingo de Ramos.