ojal

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ojal

1. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Abertura hecha en la tela para pasar los botones se le ha descosido el ojal de la camisa.
2. Agujero que atraviesa una cosa.
3. TEXTIL Defecto de algunos hilos de seda que consiste en un bucle del capullo sin deshacer.
4. MINERÍA Lazada en el extremo del cintero de un torno que sirve para meter la pierna la persona que sube y baja colgado, en una mina.

ojal

 
m. Hendedura, gralte. reforzada en sus bordes, a propósito para abrochar un botón.
Agujero que atraviesa algunas cosas.
Defecto que presentan algunos hilos de seda y que consiste en un bucle del capullo sin deshacer.

ojal

(o'xal)
sustantivo masculino
abertura alargada que se hace en los extremos de una prenda para poder sujetar un botón el ojal de la chaqueta
Traducciones

ojal

รังดุม

ojal

SMbuttonhole, boutonniere (EEUU)
Ejemplos ?
Era una liga que enseguida fue cortada en pedacitos y distribuida entre los jóvenes, que se los ponían en el ojal siguiendo una costumbre que aún se conserva en algunas familias patriarcales.
Jean no tenía excesiva memoria: colocó las agujas en el heno y puso la reja en su ojal. Imaginad las agujas que encontraría la madre, y el agujero que el arado había hecho en el ojal.
Ya habrá conocido el lector, siendo tan perspicaz como yo le imagino, que mi amigo Braulio está muy lejos de pertenecer a lo que se llama gran mundo y sociedad de buen tono; pero no es tampoco un hombre de la clase inferior, puesto que es un empleado de los de segundo orden, que reúne entre su sueldo y su hacienda cuarenta mil reales de renta, que tiene una cintita atada al ojal y una crucecita a la sombra de la solapa; que es persona, en fin, cuya clase, familia y comodidades de ninguna manera se oponen a que tuviese una educación más escogida y modales más suaves e insinuantes.
-Toma, pos pasó lo que tenía que pasar: que la Niña fue a darle por fin el clavel ar de Osuna, y que cuando diba a dárselo, pegó el Talabartero un brinco, tal y como si le hubiera picao una tarántula, y que le quitó er clavel de la mano a la de los Lunares, y que la de los Lunares se queó echa una estatua, y que Perico se puso er clavel en el ojal de la chaqueta, y que se queó mirando ar de Osuna como si estuviera mentándolo la madre con los ojos, y na, que dio media vuelta después, y que después se fue jacia la calle diciendo: -¡Yo tamién he apostao que es pa mí el clavel, y que no hay quien a mí me quite este clavel de bengala!
-Pos no pasó na ni le rompió ningún tendón, sino que cuando carculó el hombre que el otro podía estar ya en las Baleares, empezó a dar coses y relinchos, y a decir que se diba a comer de un bocao er clavel, y el ojal, y la chaqueta, y ar Talabartero.
A su lado estaba una joven rubia sentada en una silla de respaldo alto; y unos señores, que llevaban una pequeña flor en el ojal de su frac, conversaban con las señoras alrededor de la chimenea.
De suerte que en cuanto entró en el pueblo esa mañana, le dio al potrillo la gana de espantarse, y se tendió; Y ya por el costillar lo echó al hombre de cabeza, y en colmo de la maleza medio lo empezó a arrastrar. Porque al cair, en la estribera de una pata lo enredó, fortuna que reventó el ojal de la arcionera.
-Y diga usted, y usted dispense -contestó el idealista, salvando al fin la gardenia del ojal y librándose de las manos al natural de Remigio-; y diga usted, y cuando usted suelta un taco, porque le pisan un callo, un par de blasfemias en prosa porque le pisan la mujer (como usted diría), ¿le pagan a usted tres o cuatro duros todos los presentes por la gracia y se la mandan repetir?
Siguieron la función según se pudo, a cada golpe desatando un nudo, hasta que al fin, quedando sin pañuelo el potente ciruelo dentro ya del ojal a rempujones, apenas ver dejaba los borlones.
Todos cantaban y hablaban, comían dulces, bebían refrescos olorosos, bailaban con mucha elegancia y honestidad al compás de una música de violines, con los violinistas vestidos de seda azul, y su ramito de violeta en el ojal de la casaca.
En la mano lucía seis o siete riquísimas tumbagas, y de un ojal de la chaquetilla pendía gruesa cadena con esmeraldas por eslabones.
nvitado por los alegres amigos a comer las uvas y festejar la entrada del año joven en un hotel de los de moda y lujo, allá me fui a las diez de la noche, de frac y gardenia en el ojal, como buen mundano.