Ejemplos ?
Una sola joya tengo, que la estimo en más que a la vida, que es la de mi entereza y virginidad, y no la tengo de vender a precio de promesas ni dádivas, porque, en fin, será vendida, y si puede ser comprada, será de muy poca estima; ni me la han de llevar trazas ni embelecos: antes pienso irme con ella a la sepultura, y quizá al cielo, que ponerla en peligro que quimeras y fantasías soñadas la embistan o manoseen. Flor es la de la virginidad que, a ser posible, aun con la imaginación no había de dejar ofenderse.
Y la terrible enfermedad debió de ofenderse por los malos pensa­mientos de don Andrés y un día, ¡ cataplum!, metióse por las puertas del principal, y su primer anuncio fué a apretarle la garganta a Pillín.
Voy á deshacer la marra, si antes me da palabra de sacerdote ó de monago (lo que sea) de no ofenderse de que ejerza con él la primera obra de misericordia osandole enmendar la plana ¡yo porro de mí!
a de permitir la revolución europea que la humilde pluma de El Tío Cayetano le dé el más sincero pésame por la carta que acaba de perder al jugar su última partida en el Imperio francés, y después tampoco ha de ofenderse si, en vista de lo visto en las calles de algunas poblaciones importantes de Francia, incluso la capital, me echo a discurrir sobre la calidad de eso que piden allí ciertos grupos al son de La Marsellesa, hoy porque se les ha contrariado en los comicios y ayer...
Don Agustín se puso a disposición del pulpero: no era, a decir la verdad, carpintero de oficio, pero tenía cierta afición y era bastante baqueano para enderezar a martillazos los clavos torcidos y enmohecidos que nunca faltan en una casa de negocio, serruchar medio derecho tablas de cajones vacíos y de barricas, y pegarlas juntas, sin ofenderse por demás los dedos.
Me quedé un instante contemplando al jorobadito con la curiosidad de quien mira un sapo que ha brotado frente a él; y éste, sin ofenderse, me dijo: –Caballero, ¿será tan amable usted que me permita sus fósforos?
Larriera se opuso. Entonces ella resolvió ofenderse. A poco, su agravio se hizo venganza y ésta tuvo bigotes, ojos castaños y poncho calamaco.
De este modo no puede ofenderse el periódico que se copia, y cree nuestro escritor que nos referimos a correspondencias particulares; es decir, que sabemos algo más de lo que sabe el público.
TESEO: Dame. La nema está tan fresca, que puede abrirse el billete, sin que llegue el papel a ofenderse. Lee "Príncipe, descubiertos ya los engaños, con que sirviendo a las dos Infantas me ofendéis, con la una en el gusto y con la otra en el pundonor, no me queda a qué apelar, sino a la venganza.
–Esto no es más que cariño. –¿Cariño?, ¿y por qué? –¿Quiere usted saber por qué?, ¿no se ofenderá si se lo digo?, ¿me promete no ofenderse? –Anda, dímelo.
Y ¡cataplum!, el robusto autor de charadas cogió el colchón por una punta, dio un tirón y Pepito vino al suelo. No había manera de ofenderse.
La muerte del avariento y Guzmán de Juan de Dios, Pagar con la misma prenda versa sobre la caballerosidad española, capaz de renunciar al amor por amistad: sos amigos que renuncian, cada uno en favor del otro, a una prometida para no ofenderse mutuamente.