Ejemplos ?
El tigre ocelote, con cara furiosa, como la de esos que se sienten los muy maravillosos, le respondía: -No, no lo he visto hermana zorrita.
-Pero es que mi nene zorrito es grande y fornido. -Definitivamente no.- Y levantando altivamente la nariz, el tigre ocelote pasaba de largo.
Entonces el tlacuachito fue a destapar el maguey y al quitarle una de sus pencas, brotó el aguamiel. -Ven aquí, hermanito ocelote, bebe.
Así tendrás que ayunar muchas veces, aunque no lo desees. Impresionado el ocelote por esas palabras terribles, rugió desesperadamente y se fue llorando.
-¡Queremos lluvia!- Así con estas palabras, algunos propusieron que fuera el ocelote, pues con su hábilmente silenciosa manera de caminar, se desplazaría por la noche hasta lo más alto de los montes sin que los traviesos TLALOQUES, el ejército bailarín de TLALOCTLI, las móviles gotas, le impidieran llegar hasta el señor de las lluvias.
-No, porque TLALOCTLI puede verme y ya no me dará autorización para comerme toda la animalidad que yo quiera. Interpuso el ocelote.
Cómo aquél llamado: El tlacuache vanidoso, o ése de El tecolote y el ocelote, o aquél de El gato montés y el zorrillo, o el de El conejo y la mazorca y muchos más.
No saben valorar el sacrificio que significa representarlos. EL OCELOTE BURLADO. Recién había terminado de llover y el tlacuache vanidoso se secaba la humedad y se quitaba el lodo que lo cubría, cuando de pronto vio pasar al tigre ocelote que se dirigía, como a escondidas, hacia la cumbre del monte de TLALOCTLI.
-¿Y éste a donde irá?- Pensó el tlacuache muy intrigado por la conducta del ocelote. Así que determinó seguirlo para saber hacia dónde se encaminaba con tanto misterio.
Y cuál no sería la sorpresa del tlacuachito, ahora humilde y escarmentado, al escuchar que el ocelote decía frente a una enorme cueva: -Padre TLALOCTLI, vengo a que me des licencia para comerme a tus hijos.
-Pues ahora márchate a cumplir tu promesa, pero recuerda que no debes faltar a ella.- Terminó TLALOCTLI su perorata. Contento el ocelote ante tan fácil compromiso, se retiró inmediatamente de ahí con paso firme y seguro.
La voz de TLALOCTLI surgida de lo más hondo de aquella caverna respondió al ocelote: -Tu petición será concedida, siempre y cuando ayunes como sacrificio previo.