Ejemplos ?
Diríase que sus alas solo sirven para que en ellas se críen los adornos de las damas ricas. Iba a obscurecer. El sol, rutilante, demoraba en el Poniente.
-contestó el español tomando el camino de la playa. Era el obscurecer del día siguiente. Reinaba en el mar la más formidable tormenta.
Decidimos lanzarnos desde luego sobre él, contando que un solo hombre pronto estaría despachado y nos apoderaríamos fácilmente de sus riquezas. Dicho y hecho: al obscurecer rondábamos ya su casa.
Y aquella tarde, en la frente de Mari-Cuchilla, cerca del obscurecer de una tarde gris y tibia de otoño, oyendo cantar un ruiseñor señor en un negrillo, cuyas hojas inmóviles parecían de un árbol-estatua, Caín y Abel merendaron el pernil mejor que dio de sí cerdo alguno nacido en Teberga.
A lo mejor una gacetilla anunciaba la grave enfermedad de aquel señor a quien, en efecto, Servando había notado un poco alicaído... Al obscurecer, una campanilla; el Viático.
alía Fernando Vidal de la Biblioteca de N, donde había estado trabajando, según costumbre, desde las cuatro de la tarde. Eran las nueve de la noche; acababa de obscurecer.
El sábado siguiente arreciaron los temblores y, fueron más a menudo, y tales que: se cayeron algunas casas y, como a las cinco de la tarde comenzó a obscurecer el cielo hacia la banda de la costa de la mar, y de unos cerros, llamados Socavaya, salían y se oían terribles y espantosos truenos y relámpagos, que duraron hasta la oración.
A vista de tal prodigio, el mundo literario se pasmó entonces; y tres siglos de descubrimientos útiles en todos los ramos científicos, aunque hayan podido envejecer muchas de sus ideas, no han podido con todo obscurecer la gloria adquirida por talentos tan grandes, tan inmensas riquezas, y tan laboriosas tareas.
Su fama empezó á obscurecer la reputación cómica de Lope de Vega; y Felipe IV, que como gran ingenio deseaba ver junto á sí á todos los que le tenían, llamó á Calderón, cometiéndole los dramas para las fiestas de Corte.
La descripción de las demás partes del edificio irá unida a los acontecimientos de esta historia, aparte de que el croquis de la sala, donde brillaba todo el lujo de la casa, puede hacer ya sospechar de antemano la desnudez de los pisos superiores. En 1819, al obscurecer de un día del mes de noviembre, la gran Nanón encendió el fuego de la chimenea por primera vez.
Dos horas después de obscurecer enteramente notó el mismo Francisco que en la Torre sonaban ruidos muy raros y se veía luz, lo cual le llenó de tal miedo, que ni tan siquiera se atrevió a ir a mi choza a avisarme; cosa que hizo en cuanto fue de día, refiriéndome el lance de ayer tarde y advirtiéndome que los tales ruidos habían durado toda la noche.
- V - Así con cansado paso va caminando tal vez el hombre con su esperanza, eterno sol de su fe. Y así la Maga y Adolfo, va el día al obscurecer, caminan hacia el desierto de la arrugada vejez.