oblicuamente


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Sinónimos

oblicuamente

Traducciones

oblicuamente

askance

oblicuamente

ADVobliquely
Ejemplos ?
Erdosain se echó a reír, excitadísimo: –¿Por qué no? –al tiempo que examinaba oblicuamente a la Coja se restregaba las manos–. He hecho eso y muchas cosas más graves aún.
Un viejo se acercó despacio a mi portal. Venía oblicuamente, escudriñando el suelo. Un gorro pesado, informe, le cubría, como una costra, el cráneo tiñoso.
Yo no sé qué tienen estos barrios porteños tan tristes en el día bajo el sol, y tan lindos cuando la luna los recorre oblicuamente.
Los grupos se apartaron y muchos rostros se volvieron hacia la mujer, quien con la cabeza doblada sobre el pecho, sumida en una sensibilidad absoluta, parecía absorta en la contemplación del abismo abierto a sus pies. Un rayo de luz, pasando a través de la red de cables y de maderos, haría oblicuamente la húmeda pared del pozo.
La luz solar, que llega por las vidrieras completamente lisas, ilumina oblicuamente los bancos, alineados perpendicularmente a la pared, tapizada aquí y a11á por alguna esterilla clavada, en la que en grandes caracteres se lee «Banco del Señor Fulano».
Al fin la tuvo; un machetazo puso al vivo la veta sanguínea del palo rosa, y recostándose a la viga pudo derivar con ella oblicuamente algún trecho.
Una mañana que regresaba de esta manera, creyó distinguir de pronto el largo cañón de una carabina que parecía apuntarle. Sobresalía oblicuamente de un pequeño tonel, medio hundido entre la hierba a orilla de una cuneta.
Y durante unos minutos todos permanecieron en silencio, observándose con evidente malestar. El Astrólogo, sentado a un costado de la entrada de la glorieta, encendió un cigarrillo observando oblicuamente a los «jefes».
Tan mojada estaba la calzada, que los adoquines parecían soldados por reciente fundición de estaño. Erdosain entraba y salía de las sombras celestes que oblicuamente cortaban las fachadas.
Como hálito de fresca boca de mujer, su resplandor, de una tibieza sutil, acariciaba oblicuamente, empañando con una vaho de tenue neblina del terso cristal de las aguas.
En su ingle, oblicuamente, un disparado hierro se le quedó apostado: mortífero ese lugar; al cual, después que de su herida el autor, estertorando su aliento y volviendo sus luces, le vio, el bactrio Halcioneo: “Eso que oprimes”, dice, “ten, 135 de tantos campos, de tierra” y su cuerpo exangüe abandonó.
A través de la delgada capa de terreno llegaban hasta aquel sitio los rumores misteriosos del océano, percibiéndose distintamente el ruido de las palas de las hélices que azotaban las olas, pues la galería cortaba oblicuamente la ruta de los vapores que tocaban en el puerto.