nuca


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nuca

(Del bajo lat. nucha < ár. nuhac, médula espinal.)
s. f. ANATOMÍA Parte del cuerpo por donde se une la cabeza a la parte posterior del cuello el masaje en la nuca me relajó la espalda. cogote

nuca

 
f. anat. Parte alta de la cerviz correspondiente al lugar en que se une el espinazo con la cabeza.
Zona posterior del cuello.

nuca

('nuka)
sustantivo femenino
parte posterior y superior del cuello Le acarició la nuca.
Sinónimos

nuca

sustantivo femenino

nuca:

cuellocogote, cerviz, testuz, gollete,
Traducciones

nuca

nape

nuca

nuque

nuca

SFnape (of the neck), back of the neck

nuca

f. nucha, nape, posterior part of the neck.

nuca

f (fam) back of the neck
Ejemplos ?
Y pensando en la cosa estupenda que podía ocurrir algún día en el portal, sentía el viejo hervirle la sangre, y tal vez hubiérase ido del seguro, a no penetrar en aquel momento en su establecimiento con un quitasol convertido en paraguas por la necesidad, Dolores la Rabicortona, una hembra alta, gallarda, redondeada por la plenitud de la vida, ondulando al andar la cintura, esbelta sir presión de artificio alguno, vibrándole al andar el seno redondo, y con el pelo rubio cayéndole sobre la frente y la nuca en artística rebeldía...
Rosario sonrió, columpióse dos o tres veces en la mecedora, se arregló los bucles que le caían sobre la nuca y repúsole después con voz risueña y reposada: -¿Y qué le importa a usté mi comadre, si quien le importa a usté soy yo, según acaba usté de decir?
Aprended la muerte, mientras veis que entre los mismos altares y las solemnes ceremonias se deja la vida.» Los fuertes cuerpos de los toros caen de una pequeña herida, y los animales de grandes fuerzas los derriba el golpe de una humana mano, y con delgado hierro se rompe la nuca de la cerviz; y cuando el nervio que traba el cuello con la cabeza, se corta, cae aquel gran peso.
ernando sentía la incomodidad de la mirada del árabe, que, sentado a sus espaldas a una mesa de esterilla en el otro extremo de la terraza, no apartaba posiblemente la mirada de su nuca.
Después de inquirir el tiempo transcurrido desde el percance, levantó la cara de Kovaliov agarrándole por la barbilla y le pegó tal papirotazo en el lugar antes ocupado por la nariz que el mayor echó violentamente la cabeza hacia atrás hasta pegar con la nuca en la pared.
Trini, con meter la cara en agua fresca, salía su cara del lavamanos como una flor en las mañanas de abril; a Trini bastábale con pasarse dos veces el peine por la blonda melena y recogerse la larga trenza sobre la nuca para que pareciera arrancada de un cromo.
Y meciéndose en ella suavemente, cruzadas las piernas, entornados los párpados y las manos sobre el incipiente abdomen, pronto hubiérase quedado dormido nuestro protagonista a no penetrar en la estancia Rosario la Caperusa, mal sujeto el negrísimo pelo, que caíale en partidas bandas sobre la curva frente y en encrespados bucles sobre la nuca; luciendo, erguida, la figura escultural, atensada la chaquetilla sobre el provocativo seno, relampagueantes los magníficos ojos y mordiéndose los gruesos y encendidos labios con la más bella dentadura que ha engarzado en humanas encías Santa y Pródiga madre Naturaleza.
Quítala de ahí. Miró Pedro y se dio cuenta de que había un gran ojo bajo la nuca de Jesús. Comprendió entonces que había sido visto.
Sobre su frente arremolinábanse los encrespados y brillantísimos cabellos, que desbordábanse en brilladores bucles sobre sus sienes y se retorcían en relucientes vedijas sobre la nuca y amenazaban, al desatarse, inundar la espalda como un torrente de rizos.
Hoy me han ocurrido cosas muy extrañas: salí para enamorarme y me encontré con que una señora se había puesto un gorro que le quedaba muy bien de frente, pero muy mal visto de perfil y de atrás: se lo había puesto de una manera especial que parecía que no le calzaba bien, que le incomodaría un poco y empecé a sentir una impaciencia loca por hundírselo un poco más hacia la nuca.
¿Sabe? Y fue a tumbarse más allá, supino y con las manos entrelazadas bajo la nuca. La breve escena fue presenciada con miradas de expectativa por el patrón y por los palanqueros, que se habían despertado al oír voces, con esa rapidez con que pasa del sueño profundo a la vigilia el hombre acostumbrado a dormir entre peligros, y el primero murmuró: —¡Umjú!
No dejaba de pensar y de obsesionarme por eso; pensé también que nunca podría ser rico, porque en aquel momento le hubiera ofrecido mi fortuna porque se dejara hundir el gorro aunque fuera un poco más de atrás; pero seguro que yo habría exagerado y se lo habría hundido hasta la nuca.